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Son de Marín

Marín celebra su música y su memoria

Las calles de la villa reúnen tradición, nuevas sonoridades y emoción en una jornada dedicada también a John Balan

Una de las actuaciones de este sábado.

Rafa Vázquez

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C. P. C.

Marín

Marín vuelve a reconocerse un día más en sus propias canciones. Después del prólogo ofrecido por Os Saljariteiros en el Marín Canta, el ciclo Son de Marín extendió este sábado la música por las calles y plazas de la villa, convirtiendo cada esquina en un pequeño escenario. Hubo gaitas, panderetas, voces, versiones y melodías populares en una jornada concebida para pasear sin rumbo y dejarse encontrar por el sonido.

La mañana comenzó con el ir y venir de Zumby Kids, Os de Marín, Os Chaneiros, Gaiteiros de Carballido, Airiños de San Xulián y Cantareir@s de Marín. Sus actuaciones fueron trazando un recorrido musical por el centro urbano, al que se sumaron después Fentos e Frouma, la armónica de Antonio Peixoto, As Ferriñas, Trompos ós Pés y Pandereteiras Luzada. La música tradicional se mezcló así con el murmullo de las terrazas, las conversaciones de los vecinos y el movimiento habitual de un sábado de verano.

Con la caída de la tarde, el festival fue cambiando de ritmo, pero no perdió su vocación de ocupar la calle. Marín in Verso abrió paso a una noche en la que convivirán propuestas muy distintas, desde la Orquestra Cé Pantasma hasta las versiones de Covers Lovers y Maehloc. Candela y Los Atómicos ampliarán el mapa de actuaciones antes de que Son das Tabernas ponga el broche a una jornada pensada para ser compartida.

Entre todas aquellas músicas emerge también la memoria de John Balan, convertido desde las primeras ediciones en uno de los grandes símbolos del Son de Marín. Su figura había sido recordada ya el viernes en el cementerio de Santomé, donde Os de Marín tocaron ante el panteón en el que descansa. Este sábado, su nombre regresa al corazón de la villa en un homenaje que quiere mantener vivo el espíritu irreverente, popular y profundamente marinense del artista.

La jornada ha reservado además una mención especial para Isabel Portosany Soto, vinculada desde hace años a diferentes agrupaciones locales y entregada a la música y al canto. Su reconocimiento refuerza una de las ideas que atraviesan todo el ciclo: detrás de cada actuación hay personas que han sostenido durante décadas la vida cultural de Marín, muchas veces lejos de los grandes escenarios y siempre cerca de su comunidad.

Los últimos acordes dejarán paso a otro de los protagonistas del fin de semana. Stock Marín concluirá este domingo, llevando de nuevo actividad al centro de la villa, esta vez alrededor del comercio local. Cambiarán las canciones por los escaparates y las compras, pero permanecerá la misma voluntad de llenar las calles y hacer de ellas un lugar de encuentro.

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