Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Repostería

Las confiterías de Pontevedra endulzan el verano con clásicos que nunca pasan de moda

Las tartas tradicionales siguen liderando las ventas, aunque cada obrador tiene su propia especialidad y los turistas impulsan el consumo durante los meses estivales

Maika, propietaria de la confitería Solla y su tarta Rusa.

Rafa Vázquez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

Mientras los helados siguen siendo el dulce por excelencia del verano, las confiterías de Pontevedra continúan demostrando que las tartas y la bollería mantienen un hueco privilegiado entre vecinos y visitantes. Lejos de existir un único postre estrella, cada establecimiento encuentra el éxito en sus propias especialidades, desde recetas tradicionales hasta elaboraciones más modernas, en una campaña estival que, por el momento, está dejando buenas sensaciones para el sector.

En la Confitería Solla, situada en la calle Michelena, dos clásicos siguen marcando el ritmo de las ventas: la tarta rusa y la tarta de Santiago. La primera, elaborada con una base de almendra y una suave crema de mantequilla, continúa siendo uno de los dulces más representativos del obrador, mientras que la segunda mantiene su atractivo como uno de los grandes símbolos de la repostería gallega.

Karla, trabajadora del establecimiento, explica que durante estas semanas la tarta de Santiago encuentra además un importante aliado en el turismo. «Muchos visitantes la compran cuando ya están terminando las vacaciones para llevársela a familiares o amigos», comenta. Además, asegura que el verano está siendo especialmente positivo para el negocio. «Está yendo genial, muy bien», resume.

A pocos metros, en la rúa dos Ferreiros, la joven Confitería Dleite, abierta hace apenas cinco meses, presenta un perfil diferente. Aquí las preferencias de los clientes pasan por la tarta de queso y la de tres chocolates, dos elaboraciones que se han convertido en las más demandadas desde su apertura.

Ismael, uno de los responsables del establecimiento, reconoce que las altas temperaturas modifican ligeramente los hábitos de consumo. «Con el calor la gente entra menos en la tienda», explica. Sin embargo, ese descenso de clientes presenciales se compensa con un incremento de los encargos y de la actividad vinculada a la hostelería, que mantiene un buen ritmo durante toda la temporada estival.

Ismael, en su local, Dleite, mostrando una de sus tartas de queso.

Ismael, en su local, Dleite, mostrando una de sus tartas de queso. / Rafa Vázquez

La misma sensación positiva se vive en la Confitería Capri, en la calle García Camba. Allí, la tarta de fresa se ha convertido en la gran protagonista del verano. Pilar, trabajadora del establecimiento, asegura que la producción no se detiene. «Salen planchas una detrás de otra», comenta, en referencia tanto a la bollería variada como a las tartas, cuya demanda continúa creciendo durante estos meses.

Pilar, de la confitería Capri

Pilar, de la confitería Capri / Rafa Vázquez

Aunque cada negocio tiene su propio producto estrella, todos coinciden en un aspecto: el verano está siendo una buena temporada para las confiterías pontevedresas. La llegada de visitantes, el aumento de reuniones familiares y celebraciones, así como el consumo vinculado a la hostelería, ayudan a mantener una actividad constante incluso en los días de más calor.

Al final, el mejor postre del verano depende casi tanto del gusto de cada cliente como del obrador que visite. Desde la tradición de la tarta de Santiago hasta el auge de la tarta de queso o las elaboraciones con fruta de temporada, las vitrinas de las confiterías de Pontevedra siguen demostrando que siempre hay sitio para poner el broche dulce a las vacaciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents