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Combustible

Los conductores pontevedreses adelantan el repostaje ante la subida de precios de agosto

Las estaciones registran este viernes mayor afluencia de la habitual antes de reducirse cinco céntimos el descuento estatal aplicado a cada litro desde mañana, 1 de agosto

Todos los surtidores ocupados en la estación de servicio Ballenoil, en Monte Porreiro.

Todos los surtidores ocupados en la estación de servicio Ballenoil, en Monte Porreiro. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

Las estaciones de servicio de Pontevedra, especialmente las de bajo coste, registraron durante la jornada de este viernes una mayor afluencia de conductores que decidieron adelantar el repostaje ante la nueva subida prevista para mañana, 1 de agosto. La reducción de cinco céntimos en el descuento estatal coincide además con el inicio de agosto y una de las jornadas con más desplazamientos hacia los destinos vacacionales y las playas.

El nuevo incremento llega después de un mes especialmente desfavorable para los usuarios. El precio medio de la gasolina 95 se situó en torno a 1,67 euros por litro, frente a los aproximadamente 1,44 euros de finales de junio. El alza supera los 23 céntimos, algo más de un 16% en apenas un mes.

La subida se traduce en casi doce euros adicionales por repostaje. Llenar un depósito de 50 litros costaba unos 72 euros al cierre de junio, mientras que ahora exige alrededor de 83,60 euros.

La factura es todavía mayor para los vehículos diésel. El gasóleo A ronda actualmente los 1,78 euros por litro en el municipio, lo que eleva hasta unos 89 euros el coste de completar un depósito de 50 litros.

A la evolución de los mercados energéticos y las tensiones en Oriente Próximo se suma la retirada gradual de las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno. La reducción aplicada al impuesto sobre los carburantes pasará mañana de 15 a diez céntimos por litro, un recorte que podría trasladarse de nuevo a los surtidores.

La previsión de otra subida provocó durante este viernes una mayor afluencia en las estaciones de servicio de Pontevedra y su entorno. Numerosos conductores adelantaron el repostaje antes de la entrada en vigor del nuevo tramo fiscal y del comienzo de la operación salida de agosto.

El movimiento fue especialmente visible en las gasolineras de bajo coste, con surtidores ocupados de forma casi continua y vehículos esperando en algunos momentos. A quienes buscaban evitar el encarecimiento se sumaron los usuarios que preparaban viajes o desplazamientos hacia las playas. «Se notó más movimiento de lo habitual porque muchos clientes querían repostar antes de la subida», explica el responsable de uno de los establecimientos.

¿Cuál es la mejor estación para repostar?

La elección de la estación puede marcar una diferencia considerable. La gasolina 95 se ofrecía desde los 1,479 euros por litro de Ballenoil, en Monte Porreiro, hasta los 1,739 euros de la estación ERE de O Arco. En el caso del gasóleo, la diferencia llegaba a 42 céntimos. «Cuando aumenta el precio, la gente compara mucho más y suele echar cantidades menores en lugar de llenar el depósito», apuntan los profesionales, que no esperan beneficiarse del nuevo encarecimiento. El presidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Pontevedra, José María Figueroa, advertía ya durante la escalada de marzo que los precios altos reducen el volumen de combustible vendido, al llevar a los conductores a limitar desplazamientos y controlar más cada repostaje. El sector insiste además en que buena parte de las instalaciones no fija libremente los precios y que la evolución de las cotizaciones y de la fiscalidad condiciona directamente sus tarifas. «Para las estaciones, que suba el carburante no significa ganar más; normalmente reduce el consumo y estrecha los márgenes», recalcan.

Además, señalan que «las gasolineras de bajo coste pueden captar más clientes, pero también soportan una presión mayor para mantener la diferencia de precio».

El encarecimiento también se aprecia en los municipios limítrofes con Pontevedra, cuyas estaciones reciben en verano a numerosos conductores que se dirigen hacia las playas. La gasolina rondaba los 1,76 euros en Poio y los 1,73 euros en Marín.

Pese al fuerte aumento de julio, los precios todavía permanecen por debajo del máximo alcanzado en marzo, cuando algunas estaciones llegaron a situar la gasolina cerca de 1,87 euros por litro. También están lejos de los picos de 2022, durante la crisis provocada por la guerra en Ucrania, cuando el carburante superó los dos euros. En el extremo contrario se encuentra la pandemia, que redujo la movilidad y llevó la media nacional de la gasolina hasta unos 1,20 euros por litro en 2020. El comienzo de agosto no apunta ahora a un alivio inmediato y escoger bien dónde y cuándo repostar será clave para contener el gasto.

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