Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Campolongo

Arranca un derribo que dará paso a nuevos pisos al lado de la sede administrativa de la Xunta en Pontevedra

La demolición ya en marcha de un inmueble en ruinas en la calle Alfonso X el Sabio permitirá urbanizar un tramo de un nuevo vial

Trabajos de demolición de un edificio abandonado entre las calles Alfonso X y Fernando II.

Trabajos de demolición de un edificio abandonado entre las calles Alfonso X y Fernando II. / Rafa Vázquez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

Es un edificio abandonado hace años y en ruinas que ocupa la esquina de las calles Alfonso X el Sabio y Fernando II, al lado de la sede administrativa en Campolongo. Tras una larga espera, ha comenzado ya su demolición, unos trabajos que permitirán dar paso a la construcción de nuevas viviendas en esa finca. La orden municipal de derribo ya procede de 2020, pero en aquel momento su ejecución no daría la condición de solar a ese terreno, pero en noviembre de 2025, la comisión municipal de Urbanismo acordó un cambio de criterio que facilita ahora la urbanización de ese espacio y justo enfrente pueda urbanizarse ese ámbito y, por tanto edificar en él.

Además, permitirá abrir un nuevo tramo de la calle Fernando II, un vial paralelo a la avenida de María Victoria Moreno pero que solo está en servicio en parte. En medio de su trazado se levanta desde hace años una nave empresarial que impide la continuidad del vial. Sin una demolición, no prevista de momento, de la citada nave, no será posible esa plena conexión.

En todo caso, con el derribo sí en marcha en Alfonso X, se podrá crear un nuevo tramo. Este derribo es asumido por la propiedad de esta vivienda abandonada, que presenta «un riesgo estructural importante y también una falta de condiciones mínimas de habitabilidad y salubridad», según constaba en la licencia otorgada hace unas semanas por el Concello, que llegaba después de varios municipales previos.

La demolición ronda los 21.500 euros e incluye la limpieza completa de la parcela y la retirada de materiales contaminantes, como el amianto. Estas obras tienen un plazo de ejecución de seis meses. Además, los servicios municipales exigen medidas previas para garantizar la seguridad en la zona. Entre ellas figura la instalación de redes de protección en las fachadas, para evitar desprendimientos; el desescombro y limpieza interior del inmueble; la impermeabilización de los muros y el apuntalamiento de las fachadas.

El gobierno local confía en que la desaparición de este inmueble, ahora fuera de ordenación, atraiga a nuevas promociones residenciales en la zona, donde se podrían construir edificios con planta baja comercial, cuatro alturas y bajo cubierta.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents