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Patrimonio Histórico

Los secretos que desentierra Santa Clara: tumbas, pozos e incógnitas bajo la piedra

Con diez enterramientos ya al descubierto en el coro y la iglesia y el bosque en plena excavación, el equipo de arqueólogos liderado por Israel Picón trabaja a contrarreloj en el convento pontevedrés para resolver los enigmas del cenobio, entre rampas de origen desconocido y vestigios del conjunto medieval primitivo

Los arqueólogos Israel Picón y Rafa Rodríguez observan los enterramientos localizados bajo el coro.

Rafa Vázquez

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El suelo de Santa Clara habla, pero lo hace a retazos, guardando celosamente algunos de sus secretos más antiguos mientras deja al descubierto las cicatrices de sus distintas vidas. En los rincones del viejo cenobio pontevedrés se respira hoy esa mezcla inconfundible de tierra húmeda, piedra picada y silencio reverente. Un equipo formado por unos dieciocho profesionales —entre arqueólogos y antropólogas— trabaja sobre el terreno bajo la batuta del arqueólogo Israel Picón Platas, director de la empresa Citania Arqueoloxía e Xestión de Patrimonio S.L. Sobre el calendario, una fecha marcada: el próximo mes de octubre, cuando se prevé dar por finalizada esta campaña de excavaciones.

A tres meses de la meta, el despliegue es total y se organiza en varios frentes simultáneos. Los especialistas distribuyen sus jornadas adaptándose al rigor del clima: mañanas intensas a cielo abierto en el bosque y tardes de recogimiento a la sombra del claustro.

En la zona de la iglesia y el coro bajo, la actividad entra en una fase decisiva tras culminar una laboriosa semana dedicada a la retirada de maderas, pavimentos de piedra y laudas sepulcrales, estas últimas puestas a buen recaudo.

PONTEVEDRA.Estado de las excavaciones arqueológicas en el Convento de Santa Clara

Los investigadores tratan de descifrar la funcionalidad de una rampa adosada al edificio del XV. / Rafa Vázquez

En el coro, el picado del suelo ha confirmado los pronósticos más lógicos del equipo al sacar a la luz una decena de tumbas y enterramientos. Tres de ellos permanecen perfectamente encajados y delimitados en el perímetro central del espacio, testimonio mudo del arraigo funerario en el corazón del templo. Las catas en este sector se intensificarán a partir de la primera quincena de agosto.

Las catas ofrecen claves fundamentales para reconstruir la planimetría medieval de la edificación

Más al norte, la investigación sobre la zona conocida como tullas ha permitido retomar el hilo de los descubrimientos fijados en 2022 bajo la dirección del arqueólogo Rafa Rodríguez. Las catas han sacado a la luz la continuación de la fábrica mural previa al gran edificio barroco, ofreciendo claves fundamentales para reconstruir la planimetría medieval de la edificación primitiva.

En este ámbito destaca la denominada «zona do cortello», donde el hallazgo de una rampa de acceso anterior a la antigua bajada de carros y una portada histórica sugieren la presencia de una estructura originaria dedicada al almacenamiento.

PONTEVEDRA.Estado de las excavaciones arqueológicas en el Convento de Santa Clara

Excavaciones en la iglesia conventual. / Rafa Vázquez / FDV

Es precisamente en este punto donde el equipo técnico ha topado con una de las dependencias más singulares del conjunto: un recinto cerrado e insalubre que albergaba vestigios del antiguo sistema de vertidos e higiene del convento. La retirada de escombros, enseres inutilizados y densas capas de estiércol y paja —asociadas a ganado ovino— ha permitido aflorar la mampostería original, sobre la que posteriormente se superpusieron canalizaciones contemporáneas.

Un recinto cerrado e insalubre que albergaba vestigios del antiguo sistema de vertidos e higiene del convento

El claustro, por su parte, mantiene abiertos sus propios interrogantes. Tras levantar las laudas de la parte este y delimitar los posibles enterramientos —a la espera de ejecutar una gavia técnica para ubicar medidores de radón—, los trabajos en el área norte han topado con una llamativa rampa adosada a la arquitectura del siglo XV. Su acusada inclinación y su abrupto final contra el sustrato natural, sin signos evidentes de estratos de uso, desconcierta por ahora a los investigadores, que tratan de descifrar la funcionalidad real de una estructura que no encaja en los esquemas habituales.

PONTEVEDRA.Estado de las excavaciones arqueológicas en el Convento de Santa Clara

Las catas ofrecen claves imprescindibles para reconstruir la planimetría medieval. / Rafa Vázquez / FDV

La intervención de mayor envergadura espacial se concentra en el bosque. En sus casi 1.750 metros cuadrados de superficie, la maquinaria pesada y los pinceles de las antropólogas conviven para sacar a la luz la estratigrafía del terreno.

La intervención de mayor envergadura espacial se concentra en casi 1.750 metros cuadrados del bosque

PONTEVEDRA.Estado de las excavaciones arqueológicas en el Convento de Santa Clara

El espacio con vestigios del antiguo sistema de vertidos e higiene del convento. / Rafa Vázquez

Tras desmantelar la cubierta del pozo y la verja del cementerio reglar de 1905 —cuyos restos humanos ya fueron reubicados en su día por las propias religiosas y sus losas apiladas siguiendo las directrices del Museo de Pontevedra y la Dirección Xeral de Patrimonio—, la excavación ha comenzado a revelar nuevas fosas asociadas a la zona, acompañadas por una red de gavias vinculadas al antiguo tránsito de aguas.

A tres meses de que las máquinas se apaguen y las pinceladas finales dejen el terreno expedito, el equipo arqueológico sigue encajando un complejo rompecabezas histórico. Entre la certeza de las tumbas halladas y el misterio de las rampas sin destino, Santa Clara continúa desvelando, estrato a estrato, la memoria oculta de la ciudad.

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