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Entre monturas y turistas: así transcurre el verano en las tiendas de hípica

Los comercios especializados de Pontevedra aseguran que el verano incrementa la afluencia de clientes, especialmente turistas, mientras la práctica deportiva marca el ritmo del negocio durante todo el año

Catrina, propietaria de la Guarnicionería.

Catrina, propietaria de la Guarnicionería. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

El verano no es solo para las bicicletas. También hay quien prefiere desplazarse a lomos de su caballo o yegua. En Galicia, donde la celebración de la rapa das bestas es uno de los eventos ecuestres más conocidos del periodo estival gallego, su impacto no es tan acusado, en cambio, a todos los sectores relacionados con el mundo del caballo. En las tiendas especializadas de Pontevedra, las ventas no experimentan un incremento significativo durante estas fechas, ya que la mayor parte de su clientela está vinculada a la práctica deportiva de la hípica y no tanto a las tradiciones populares.

Así lo explica Catrina, responsable de la Guarnicionería M. E. Mouriño, situada en la calle Benito Corbal. Según señala, la celebración de la Rapa apenas modifica la actividad del establecimiento porque el perfil habitual de sus clientes responde a otro tipo de necesidades. «Nuestro público está más orientado al aspecto deportivo», resume.

Lo que sí deja huella en la tienda es la llegada del verano. Como ocurre en muchos comercios del centro de Pontevedra, durante los meses estivales aumenta el número de visitantes y, con ello, la afluencia de clientes. En este caso, buena parte procede del extranjero. «La hípica tiene mucho tirón entre los turistas europeos y muchos aprovechan para entrar en la tienda», explica. Son turistas con una tradición muy arraigada en este deporte, que ven en su visita a la ciudad una buena oportunidad para llevarse algún útil o recuerdo que posteriormente usaran en sus sesiones de entrenamiento o competición en sus lugares de origen.

A ese perfil de visitante se suma la clientela habitual, formada principalmente por familias cuyos hijos practican equitación durante todo el año. Son ellas las que sostienen el negocio fuera de la temporada turística, adquiriendo el material necesario para los entrenamientos y las competiciones.

Desde la tienda destacan, sin embargo, que la hípica es un deporte especialmente exigente por el tiempo que requiere. Es frecuente ver a niños y niñas iniciarse desde edades tempranas y mantener la actividad durante la Educación Primaria e incluso los primeros cursos de la ESO. Sin embargo, la llegada de etapas académicas más exigentes provoca que muchos abandonen temporalmente la práctica deportiva.

«No es fácil compaginar los estudios con la hípica. Es un deporte muy exigente, especialmente con el tiempo que tienes que dedicarle», explican desde el establecimiento. Aun así, aseguran que muchos de esos jóvenes terminan regresando años después, cuando disponen de más flexibilidad para dedicar a una afición que habían aparcado. Junto a ellos permanece un grupo más reducido, el de quienes compiten de forma habitual, un perfil que aporta una mayor estabilidad al sector.

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