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Entrevista | Marta Hermo Fundadora de Hermo Creations

«Un día me dio por estampar una estrella en un pantalón, y así empezó»

Con ansias creativas desde pequeña, Hermo recogía todas sus ideas en varias libretas, y empezó a coser sus dibujos en ropa vieja

Marta Hermo en su taller, con una de sus sudaderas estampadas.

Marta Hermo en su taller, con una de sus sudaderas estampadas. / Rafa Vázquez

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Marta Abal

Pontevedra

Hermo Creations es una marca de ropa personalizada por encargo creada por Marta Hermo, una joven pontevedresa influenciada por el arte desde siempre, en el seno familiar. Su identidad se compone de figuras universales como estrellas y corazones, parches de tela vaquera y el aprovechamiento de las prendas olvidadas.

¿Qué tal va su proyecto?

Para mí, con que simplemente funcione, ya va muy bien. No tengo una visión de futuro muy clara, pero a la gente le gusta y lo que me transmite es que lo que hago tiene identidad.

Porque ,¿usted lo empezó como un pasatiempo?

Sí, totalmente. En primero de bachillerato tenía una cuenta de Instagram donde subía todo lo que hacía, como una recopilación. Y empecé a hacer unas camisetas personalizadas que gustaron. Empecé a vender ropa, me regalaron una máquina de coser y un día pensé: «Me apetece coger este pantalón que no me pongo y plantarle una estrella». Se lo enseñé a mis amigas y dijeron como: «Tía, está guapísimo». Y así empezó.

La idea de utilizar la ropa que ya tenía en el armario, ¿era por darles una nueva vida; por sostenibilidad?

Sí. Al principio, toda la ropa que vendía era mía. Después, cuando se me terminó, empecé a pillar más cosas de tiendas de segunda mano, de mercadillos... Me apasiona encontrar cositas por dos euros y pensar: «Oh, una joya».

Claro, y ahora también está muy de moda reinventar la ropa.

Sí,sí, es el momento. Entre que me gusta y que cuando empiezas no hay presupuesto… Empezar una marca desde cero es carísimo. Entonces, reutilizar prendas facilita mucho las cosas.

Las redes sociales, ¿ayudan a visibilizarse y conseguir clientes?

Sí. Y mira que tengo una relación de amor-odio con eso, pero es casi la única vía. Facilitan muchísimo las cosas, pero es un fastidio el tener que ser influencer para que la gente te conozca.

¿Cómo funciona el pedirle un encargo?

Me escriben por Instagram, generalmente. La gente suele tener ya una pequeña idea; igual les gustó lo que hice con una camisa y me dicen si puedo hacer algo de ese estilo con una suya. También hay gente que me dice: «haz lo que quieras». Y además, me adapto mucho a los presupuestos. No es lo mismo que compres una camiseta que ya está hecha, en mi web, que traerme una prenda tuya para transformarla.

En algunos diseños tiene unos corazones que recuerdan a la marca Comme des Garçons. ¿Viene un poco de ahí?

Realmente no. Pero es verdad que el corazón rojo con ojos se parece. Al final son formas muy básicas. Si coges una estrella, le pones una cara y cuatro detalles, es normal que aparezcan cosas parecidas. El corazón sí se parece más porque es literalmente un corazón rojo con ojos, pero bueno, son figuras universales y luego cada uno las lleva a su estética.

Claro, son la identidad de su marca. ¿De dónde salen esos dibujos?

Tengo libretas para dibujar, escribir... de todo, desde hace años. Un día empecé a dibujar estrellas y ya está. Dibujo desde pequeña. Llevo creando, haciendo de todo, desde que recuerdo. Además, mi madre es profesora de Bellas Artes.

¿Alguien cose en su familia?

No.

¿Cómo aprendió a coser?

Haciéndolo mal.

Esta es la mejor respuesta.

Es que es verdad. No vi ni un tutorial de YouTube. Cuando cogí la máquina, me leí el manual para saber cómo enhebrar la aguja, porque aquello era una fiesta... Y después intenté cortarle el bajo a una sudadera. Lo cosí al revés y pensé: «Vale, así no era». El siguiente ya me salió bien.

O sea, completamente autodidacta.

Exacto. Intenté buscar tutoriales, pero ninguno explica realmente cómo coser bien. Al final aprendes haciendo lo que tú quieres hacer.

Hace unas semanas estuvo en el mercado creativo de Pontevedra. ¿Qué tal fue?

Súper bien. Y no me lo esperaba porque además en horario de mañana...

A lo mejor su público objetivo, que igual es más joven, ¿es más de tarde?

Sí, pero a veces me sorprende un montón de gente mayor. Pero eso me da la sensación de que significa que voy bien, porque si también hay gente mayor que lo entiende es porque no es solo por moda, sino porque todos estamos a lo mismo y se entiende. Una chica me hizo un encargo para su tío, con estampados, y le encantó.

¿Y hay mucha diferencia entre lo que pide alguien más joven de alguien mayor?

Pues no tanta, y me mola. Me parece súper divertido porque la estética que tengo es un poco de niño pequeño, que cuando eres pequeño te pones a dibujar así. Y, al final, todos hemos sido niños y todavía tenemos en nuestro mundo interior esa conexión. Yo creo que tira un poco por ahí.

Entonces, esos mercados ayudan en el descubirimiento de su marca. ¿Qué impacto ha tenido en su vida el emprender en esto?

Es que yo sigo igual, en mi casa, cosiendo y haciendo mis cosas desde pequeña, que ya te digo, siempre me gustó mucho hacerlo. Ya llevo mucho tiempo vendiendo ropa.

¿Cómo es su taller?

Mira, mi taller es la habitación de mi hermano. Antes estaba en el estudio de mi madre, pero le cedió el sitio a dos chicas que entraron a trabajar con mi tío, que es arquitecto, entonces me expulsaron de allí... Y le dije a mi hermano, que ya no vive en casa: «Te voy a invadir, si no te importa». Porque tiene una mesa enorme. Y está muy bien, porque así lo tengo pegado a mi habitación.

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