Reconversión
La última partida de los juegos en formato físico
El formato tradicional de los videojuegos parece tener los días contados y todo apunta a que ir a un comercio a comprarlos desaparecerá. Por ello, las tiendas especializadas de la ciudad ya piensan en su nuevo futuro

Establecimiento Game, en Benito Corbal / Rafa Vázquez
Durante años, comprar un videojuego significaba entrar en una tienda, elegir una caja, mirar la portada, leer el cuaderno que acompañaba a la caja, y salir con un nuevo título entre las manos. Para muchos jugadores, ese ritual forma parte de la propia experiencia. Sin embargo, el avance del formato digital y los movimientos de grandes compañías como Sony apuntan hacia un futuro en el que los discos podrían perder cada vez más protagonismo, hasta desaparecer por completo. Un cambio que también afecta a las tiendas de videojuegos de Pontevedra, donde el sector empieza a preguntarse cómo será el negocio cuando la caja deje de tener su lugar en las estanterías.
La desaparición progresiva del formato físico no afectará a todos por igual. En El Baúl Vintage, un establecimiento orientado al coleccionismo, su responsable, Zaira Piñeiro, considera que la situación podría incluso abrir una nueva oportunidad. «Nosotros somos una tienda más vintage, orientada al coleccionismo, así que seguramente no nos afectará tanto», explica.
Su negocio trabaja precisamente con juegos físicos que ya existen y con productos vinculados al mundo del videojuego, por lo que cree que la desaparición de nuevos lanzamientos en formato físico podría aumentar el valor de los títulos antiguos. «Al desaparecer algo, lo que queda igual subirá de precio. La gente querrá hacer coleccionismo o especular con los juegos físicos que van a pasar a ser más difíciles de acceder», señala.
Zaira pone como ejemplo lo ocurrido con la consola Wii, cuyos accesorios y productos aumentaron su valor cuando dejó de fabricarse. Aun así, reconoce que habrá que esperar para ver cómo responde el mercado ante una decisión de estas características.
En Percalandia, Rubén explica que el paso hacia lo digital no le resulta inesperado. «No me sorprende que eliminen el formato físico, porque se veía venir. Es como los disquetes o el vinilo», apunta.
La tienda llegó a trabajar con videojuegos físicos, aunque considera que era un modelo complicado de rentabilizar. «Siempre hay quien lo compra, pero eran una minoría», explica. Sin embargo, cree que la eliminación del formato físico abre una cuestión importante: el precio final para el consumidor.
«Si eliminas el formato físico, estás eliminando la cadena entera: las carcasas, el disco, el reparto... Eso debería abaratar el precio, pero no parece que vaya a ser así», señala. Para Rubén, el riesgo es que las compañías aprovechen el cambio de modelo sin que esa reducción de costes repercuta en los jugadores.
También apunta a otro debate: el acceso. «Las compañías dan por hecho que todos tenemos internet, pero internet no es un servicio público gratuito. Hay que pagarlo, igual que la luz», explica. A su juicio, un modelo completamente digital podría dejar fuera a usuarios que todavía juegan sin conexión o que no tienen las mismas facilidades tecnológicas.

Zaira Piñeiro, de El Baúl Vintage. / Rafa Vázquez
En Game, la primera reacción ante la noticia fue de preocupación. «Nuestro primer pensamiento fue que nos quedamos sin trabajo, así de claro», reconoce Gael, trabajador del establecimiento.
Con el paso de los días, la visión es algo más optimista y el sector busca alternativas. «Todavía están Nintendo y Xbox, el merchandising, la segunda mano… Hay que ir viendo», explica.
La cadena ya trabaja con otros productos relacionados con el mundo del videojuego, como tarjetas prepago y licencias digitales, aunque Gael admite que un futuro sin juegos físicos supondría un cambio importante para el negocio.

Local de Percalandia, en San Antoniño. / Rafa Vázquez
Uno de los caminos que podría ganar peso es precisamente el coleccionismo. «Seguramente pegará fuerte, también para especular, que es algo que pasa mucho en esta industria», señala. Sin embargo, considera que la desaparición del formato físico plantea un problema para determinados jugadores.
«Hay gente, igual un poco más mayor, que juega en su casa, en su consola, sin conexión a internet. Esa gente se queda fuera si eliminas el formato físico», afirma. El futuro del videojuego parece avanzar hacia las descargas, las suscripciones y las bibliotecas digitales, pero en Pontevedra todavía quedan muchas cajas en las estanterías. Para algunos serán piezas de colección; para otros, un recuerdo de una forma de jugar que puede estar llegando a su última pantalla. n
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