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Pontevedra, Poio o Sanxenxo, entre las zonas con más riesgo por el radón

Una nueva herramienta impulsada por datos de Seguridad Nacional permite ver los niveles del gas cancerígeno por dirección, y explica las soluciones al problema

Amplias zonas de Pontevedra presentan niveles muy altos de radón.

Amplias zonas de Pontevedra presentan niveles muy altos de radón. / Gustavo Santos / FDV

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Pontevedra

En 2024, el Laboratorio de Radón de Galicia ya avisaba de que Pontevedra es la segunda ciudad gallega más expuesta al gas radón. Según el Mapa del Potencial de Radón de España que elaboró el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) en 2017, prácticamente toda la provincia se considera zona de actuación prioritaria.

El radón es un gas que asciende por las grietas y los poros del terreno hasta los edificios, sobre todo en plantas bajas y sótanos, donde puede acumularse en concentraciones altas. Por su composición, está presente sobre todo en áreas graníticas, por lo que el oeste de la península se ve especialmente afectado.

Municipios enteros como Poio, Pontevedra y, sobre todo, A Lama, Ponte Caldelas o Campo Lameiro cuentan con entre 301 y 400 becquerelios por metro cúbico. Esto significa que los riesgos para la salud se multiplican por hasta cuatro veces en comparación con los de una población de menos de 100 becquerelios por metro cúbico.

Respirar radón durante años daña los pulmones. Agencias internacionales de investigación sobre el cáncer lo clasificaron ya en 1988 dentro del grupo de sustancias con mayor riesgo, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha declarado como la segunda causa de cáncer de pulmón por detrás de fumar.

Según un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la USC y del Laboratorio de Radón de Galicia, el 7% de las muertes por cáncer de pulmón en Galicia se producen por la exposición al radón. En otros países, el porcentaje sube hasta el 14 %. Por comparar, la siguiente causa es la contaminación del aire, que se estima que provoca un 5 % de las muertes por cáncer de pulmón.

Hay zonas con pequeños huecos que, según el mapa del CSN, no están tan afectados con el gas, como Barro, Moraña, Vilaboa, Cercedo Cotobade o Portas. Sanxenxo también cuenta con algunas áreas de menos de 300 becquerelios, pero por la extensión del municipio sigue siendo un amplio espacio bajo riesgo elevado.

Homefax es una herramienta de reciente creación que reúne datos públicos para presentar de forma sencilla y desglosada los riesgos físicos por zona, entre ellos el radón. Se puede consultar el mapa por dirección exacta y adquirir un informe completo. No obstante, advierten que los datos más precisos solo se pueden conseguir mediante una medición por varios meses dentro del inmueble.

Las soluciones dependen de la situación analizada. En algunos casos, la ventilación exhaustiva puede paliar los mayores riesgos. En otros, se tendría que recurrir a sistemas de extracción bajo solera; por debajo de la losa de hormigón sobre la que se asienta la casa. Se capta el aire cargado de radón que ascendió hasta las grietas presentes y se expulsa antes de que entre en el interior. Es el método más extendido cuando la concentración de gas es abundante.

El sellado de las grietas también es una medida efectiva. No obstante, se debe volver a medir el radón después de realizar estas intervenciones. Como explican desde Homefax, si así se consigue descender a niveles seguros, «el problema puede darse por resuelto». Otro apunte positivo es que «en obra nueva y en reformas importantes en municipios en zona de actuación el Código Técnico de la Edificación ya obliga a incorporar protección frente al radón».

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