El Lago de Castiñeiras celebra un domingo de tradición artesana y economía de cercanía
El pulmón verde se convierte en un escaparate de oficios tradicionales y productos de proximidad

Asistentes a la feria que se celebra hoy en el Lago de Castiñeiras. / Pedro Mina
El tintineo de los frascos de miel casera al acomodarse en los puestos y el humo blanco del caldero del pulpeiro dan este domingo un ambiente distinto al Lago de Castiñeiras. A lo largo del día, este pulmón verde se convierte en un escaparate vivo donde las manos artesanas retoman el protagonismo.
Junto a los árboles se alzan las mesas donde el oficio desafía al tiempo: el crujido suave del mimbre que entrelaza el cesteiro, las virutas de madera limpia que saltan del marco bajo las gubias del zoqueiro o el tacto firme del cuero trabajado con paciencia de antes. No son puestos al uso, sino talleres al aire libre donde cada pieza cuenta una historia de empeño, arropada por la presencia cercana de las mámoas y la memoria del monte.
La propuesta no solo mira al pasado, sino que echa raíces hacia el futuro. Los caminantes que completan las rutas de senderismo y las andainas matinales se tropiezan a la vuelta con puestos de horta local, antigüedades rescatadas del olvido, puestos de reciclado y proyectos centrados en la botánica y los bosques comestibles.

Paseos en la naturaleza y a caballo formaron parte de la propuesta. / Pedro Mina
Es la economía de la cercanía en su estado más puro: repostería casera horneada al alba, pulpo e ingredientes locales condensados en pequeños frascos dorados donde se guarda la esencia silvestre de las flores del entorno.
Los caminantes que completan las rutas de senderismo y las andainas matinales se tropiezan a la vuelta con puestos de horta local, antigüedades rescatadas del olvido, puestos de reciclado...

No faltó la conversación alrededor de la buena gastronomía. / Pedro Mina / FDV
A medida que avanza la jornada, el aire se llena de la risa constante de los más pequeños, que colonizan la zona de los hinchables mientras las familias se esparcen bajo la sombra de los árboles. La música ambiente sostiene la atmósfera festiva durante toda la mañana, tejiendo un puente sonoro hasta que la tarde pida paso a otros ritmos.
A partir de las cinco de esta tarde, el retumbar de los parches de Axé Bahía Tambores promete sacudir la placidez del estanque para transformar el sotobosque en una fiesta vibrante de percusión y movimiento. Castiñeiras celebra así un domingo donde la tradición, el respeto por el monte y el latido comunitario se dan la mano a unos metros del agua.
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