Gastronomía
De asar cuatro carneros a superar los 200: la tradición que transforma Moraña cada verano
Una treintena de personas participa en la preparación de una cita que servirá alrededor de 3.200 menús y que ha pasado de ser una celebración local a atraer visitantes internacionales

Pedro Mina / FDV
Más de 200 carneros, alrededor de 3.200 comensales y una treintena de personas trabajando junto al fuego. Esas son las cifras de una nueva edición de la Festa do Carneiro ao Espeto de Moraña, una celebración que ha convertido una comida iniciada con apenas cuatro piezas en uno de los grandes acontecimientos gastronómicos del verano en la provincia de Pontevedra.
La organización prepara unos 160 carneros para servir durante la fiesta y cerca de 40 destinados a encargos de particulares. A ellos se suman varias piezas de reserva por si alguna sufre daños durante el proceso de cocinado. Cada carnero pesa aproximadamente 14 kilos, por lo que la cantidad total de carne preparada ronda las tres toneladas.

Cerca de una treintena de personas trabajaron junto al fuego. / Pedro Mina / FDV
Solo durante la jornada principal trabajan alrededor de 30 personas, aunque el dispositivo necesario para desarrollar toda la programación implica a muchas más. La elaboración exige varias horas de atención constante frente al fuego para conseguir el resultado que caracteriza a esta fiesta gastronómica.
«Es un referente y una seña de identidad para los morañeses», explica Muñi, integrante de la organización y miembro de la tercera generación de la familia que mantiene viva esta forma de cocinar. Su abuelo comenzó a participar en la celebración en 1970, cuando se asaban únicamente tres o cuatro carneros.

Durante el paso de las ediciones el menú ha ido cambiando y ahora ya reúne más comida. / Pedro Mina / FDV
Desde entonces, el menú y la fiesta han evolucionado. En sus primeras ediciones también se servían productos como sardinas y pimientos, hasta que el carnero al espeto terminó convirtiéndose en el protagonista absoluto. Ahora, el padre de Muñi, ya jubilado, continúa ayudando mientras los miembros más jóvenes de la familia comienzan a aprender el oficio para garantizar el relevo.
El crecimiento de la celebración también se refleja en la procedencia del público. «Hay mucha gente que repite todos los años», señala Muñi. Esta edición cuenta con visitantes llegados de Francia, Suiza y distintos puntos de España, además de grupos de excursiones y asociaciones.
Su invitación para quienes todavía no conocen la fiesta es directa: «Que vengan a probarlo, porque, si vienen, repiten seguro».
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