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Comercio local

El panorama de las tiendas de telas: «La gente joven está empezando a coser para no vestirse igual a los demás»

Aunque internet amenaza al pequeño comercio textil, los jóvenes ponen de moda la costura y se convierten en sus nuevos clientes

Las tiendas de telas por metro se matienen con clientes habituales.

Las tiendas de telas por metro se matienen con clientes habituales. / Rafa Vázquez / FDV

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Pontevedra

El pequeño comercio de telas se mantiene en Pontevedra. Sus escaparates llaman la atención al pasar por delante, por la variedad de colores y texturas. No obstante, como muchas tiendas locales que eran indispensables hasta hace alrededor de un par de décadas, están perdiendo flujo de clientes.

Desde Telas Risco confirman la situación evidente del sector: «Los que compran tela ahora son gente de mediana edad para arriba». Es una costumbre en retroceso, familiar para las generaciones más veteranas pero minoritaria entre las más recientes. «El problema número uno de un comercio de telas es que no hay modistas ni sastres», avanzan desde Risco.

Así, con la pérdida de estos oficios en favor de otro tipo de profesiones, el uso de los tejidos y la confección doméstica son tareas cuyo destino apunta a la desaparición. Los gerentes de Telas Risco han vivido ambas realidades: «Antiguamente, dentro de una familia de cinco o seis miembros, uno de ellos tenía la función de cuidar la casa y a sus padres, y se dedicaba a la costura más que nada para la administración de la casa». Esto, actualmente, «ya no existe».

No obstante, ya sea por un nuevo interés y la curiosidad, o por practicidad, algunos de entre los más jóvenes están empezando a confeccionar sus propias prendas, y el boca a boca aumenta esta tendencia. Lo hacen de todas las maneras que se les ocurren; armados solo con tijeras y atando retales, o metiéndose de lleno en el aprendizaje de la costura. La moda es una parte muy importante de su día a día y sirve como forma de expresión personal.

La tienda Tegal, en la plaza de Barcelos, «afortunadamente» recibe a este nuevo perfil de clientes: «Nos encanta que se estén aficionando a la costura. Se está poniendo muy de moda para hacerse sus cositas porque, claro, en general, el comercio tiene todo repetido cada temporada. Entonces, buscan escaparse un poquito de ir siempre vestidos iguales». También hay muchas personas que «no encajan en las medidas» de las tallas estándar y se arreglan la ropa convencional.

De todas formas, desde Tegal afirman que la creación de ropa evidentemente no es la norma y que lo más habitual es que la gente compre tela para hacer esos «típicos arreglitos, porque no da la talla o se queda corta». La industria textil tiene gigantes que venden tanto prendas ya confeccionadas como telas a precios irrisorios; esto es el otro rival del pequeño comercio «y no por calidad, que es nefasta. El 99 % del producto de esas plataformas es malísimo, de materiales sintéticos y, a veces, hasta tejido de carnaval». Así lo expresa la tienda pontevedresa.

Para Telas Risco también está claro: «La única competencia que tiene todo tipo de comercios es internet. Contra eso no se puede luchar, porque la tienda local, como no la ayudes o como la gente no se dé cuenta de que es la forma de crecer de la ciudad, desaparece. En pocos años, a este ritmo, desaparecerá todo el pequeño comercio». La situación es complicada y tiene muchas variables. Todo ciudadano mira por su bolsillo y por encontrar una buena relación calidad-precio, aunque a veces, como contaba Tegal, se sacrifica la primera por el segundo.

Aun así, hay funciones que internet normalmente no puede cumplir, y por ello se debe acudir a tiendas como esta: «Para decoración no queda más remedio porque no todas las ventanas son iguales, no todas las camas son iguales... Te tienes que adaptar a las medidas para tapizar sillas, para las colchas o las cortinas. Eso ya es muy particular». Y aquí entra el trato personal y la asesoría cercana: «Es fundamental. A veces el cliente no sabe qué quiere hasta que no ve un ejemplo. Aquí le facilitamos un poquito la tarea».

Tegal señala también los momentos clave del calendario de ventas: aquellos que coinciden con fiestas de disfraces. «Sobre todo para la Feira Franca. En Carnaval más bien pasa que los que buscan calidad-precio, aunque tampoco es que las telas estén exageradamente caras, y comodidad, recurren a internet y a los bazares». Como en todos los ámbitos, lo tradicional tiene que convivir con las opciones más nuevas o que más ventajas ofrecen.

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