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Caldas

Las monjas abandonan el 30 de septiembre la gestión del Asilo

La congregación ya anunció en octubre su marcha de este servicio, a la espera una fecha concreta, y ahora espera que lo asuma una empresa

Dos monjas, ante el Asilo de Caldas.

Dos monjas, ante el Asilo de Caldas. / Noé Parga

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N. D.

Caldas

El Concello de Caldas de Reis recibió ayer con «sorpresa» el anuncio de las monjas que dirigen el Asilo de la localidad, que han fijado para el 30 de septiembre el abandono de esta gestión. El gobierno local ya trabaja en alguna alternativa para la continuidad de esta actividad, después de conocer la fecha fijada por la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Ya en octubre pasado se había anunciado esta medida, a la espera de una fecha concreta, que ya se conoce.

El gobierno local insiste en su intención garantizar la continuidad del Asilo, que cuenta con cerca de 80 usuarios, además de unas 40 trabajadoras, cumpliendo con todos los requisitos legales. Para eso, se va a solicitar a la congregación que demore su cierre un tiempo, para poder aclarar todas las cuestiones jurídicas necesarias.

El alcalde, Jacobo Pérez, convocó ayer una junta de portavoces para informar a los grupos de la Corporación local sobre esta situación. El regidor reconoció que el hecho de poner una fecha límite tan próxima por parte de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados nos pilló por sorpresa», máxime después de que el pasado mes de mayo se les explicara a los responsables que el Concello, al no contar aún con secretario municipal y asesor jurídico, precisaba de cierto margen para elaborar todos los informes que garanticen la legalidad de la continuidad del servicio. «Para nosotros es una prioridad salvaguardar los puestos de trabajo y los cuidados que reciben las usuarias del asilo y, ante esta situación, vamos a trabajar contrarreloj y poner todo de nuestra parte», indicó Pérez Gulín, que confirmó que el Concello ya solicitó ayuda a los servicios jurídicos de la Diputación para agilizar la tramitación.

La congregación informó al Concello de su intención de que una empresa privada asuma el servicio a partir de septiembre. En este sentido, Jacobo Pérez incidió en que «solicitamos saber más información sobre el convenio y los compromisos adquiridos que afecten a usuarios y empleadas para aclarar todas las cuestiones necesarias». Además, el Concello también mantendrá reuniones con la plantilla actual de trabajadoras, así como con familiares de los usuarios. «Este servicio lleva más de 130 años operativo y hay que analiza todo con profundidad para que, si la congregación da un paso a un lado, pueda continuar operativo con todos los requisitos que marca la ley», insistió el alcalde.

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