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El verano de los niños saharauis acogidos en Pontevedra: nuevos amigos, piscina y 'xoubiñas' fritas

Familias de los alrededores los albergan durante dos meses para alejarlos de las implacables temperaturas del desierto

El verano pontevedrés de seis niños saharauis

Rafa Vázquez

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Pontevedra

En las apenas dos semanas que llevan viviendo en Pontevedra, a los seis niños saharauis que llegaron con el programa de familias de acogida Vacaciones en Paz les ha dado tiempo a hacer amigos, descubrir nuevas comidas y familiarizarse con el gallego. Por iniciativa de Solidariedade Galega co Pobo Saharauí (SOGAPS), 280 niños han sido destinados a Galicia para una estancia temporal desde los campamentos del desierto, donde las condiciones se encrudecen durante los meses de verano.

Esta tregua en julio y agosto les permite huir del calor y conocer una realidad diferente en el seno de familias que se ofrecen a darles un lugar en sus casas y unas oportunidades con las que no siempre pueden contar. Esta mañana, el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores los recibió en la Casa Consistorial para darles la bienvenida y un regalo de cortesía consistente en una mochila con material escolar.

Se presentaron las familias de acogida con sus apadrinados, algunos ya veteranos y otros en su primer verano en Galicia. Jorge, el portavoz del grupo, contó que estaba siendo una «experiencia muy positiva e importante para los niños». En su casa albergan a Yunes, en su primera vez pisando la comunidad. Siente pasión por el fútbol; cuando llegó «no hacía más que hablar de Messi y de Ronaldo».

De su experiencia en Pontevedra, lo que más le gusta es la piscina. A Hadi, que ha vuelto por quinta vez, también le encanta la piscina. La prefieren a la playa. Por otro lado, Hussein juega en el río. «No va al campamento. Hay muchos niños en el pueblo, por suerte, y nosotros tenemos dos hijos también, entonces están todos juntos desde la una de la tarde hasta la una de la mañana», ilustra la madre que lo alberga.

Hussein habla sin parar con los otros dos pequeños de este grupo. Brevemente, cuenta que tiene muchos amigos con los que se baña en el río, juega al fútbol y al escondite y monta en bici. Entiende el español y el gallego mejor de lo que los habla, pero poco a poco va incorporando vocabulario y año tras año se expresa más. Aunque en general son algo tímidos, y seguramente se sintieron intimidados en la sala del Concello donde les recibió el alcalde, tienen claro cuáles son sus comidas y pasatiempos favoritos.

Hadi mencionó, para gran sorpresa de todo el grupo, los fideos Yatekomo. Pero Leila, una niña de once años que también lleva cinco visitando Galicia expresó su gusto por las 'xoubiñas' fritas. «Van enteras, con cabeza, espinas; todo para delante», añadió su familia de acogida. No obstante, lo que más disfruta cuando viene a Pontevedra es la fiesta, sobre todo subirse en el saltamontes. Esta iniciativa supone un descanso para los niños de la complicada situación de su pueblo, aunque echan de menos a sus familias.

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