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Hostelería

La futura ley antitabaco desconcierta a las terrazas de Pontevedra: «No podemos perseguir a cada cliente»

El proyecto aprobado por el Gobierno aún debe pasar por las Cortes; trabajadores y fumadores temen que el control acabe recayendo sobre los locales

La hostelería pontevedresa comparte el objetivo de reducir el humo, pero reclama claridad sobre las sanciones y la vigilancia de las terrazas. / Rafa Vázquez

Rafa Vázquez

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Pontevedra

La prohibición estatal de fumar y vapear en las terrazas de Pontevedra todavía no ha entrado en vigor, pero el proyecto de la nueva ley antitabaco ya ha abierto un debate en la hostelería. Clientes y trabajadores dudan sobre cuándo empezará a aplicarse, a qué distancia habrá que apartarse para encender un cigarrillo y quién deberá intervenir ante un incumplimiento.

El Gobierno ha dado luz verde al texto, aunque todavía tendrá que superar su tramitación en las Cortes Generales antes de publicarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Ese matiz es esencial, ya que por ahora no existe una nueva prohibición aplicable a las terrazas. El proyecto podrá sufrir cambios en el Congreso y el Senado y solo entrará en vigor, si se aprueba, 20 días después de su publicación.

La futura ley antitabaco incluye las terrazas de bares, cafeterías y restaurantes entre los espacios sin humo, junto con playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, parques nacionales y espectáculos al aire libre. La prohibición alcanzará también a los cigarrillos electrónicos, incluso sin nicotina, y a otros productos que imiten el acto de fumar.

Dudas entre los hosteleros de Pontevedra

En las terrazas pontevedresas, la primera reacción no gira tanto alrededor del objetivo sanitario como de su aplicación práctica. Valeria Giráldez, responsable de Dulce de Leche, teme que la vigilancia termine recayendo sobre unos trabajadores que ya deben atender las mesas y gestionar espacios muy concurridos.

«No creo que sea una cuestión nuestra tener que prohibirlo o estar detrás de la gente», sostiene. La hostelera recuerda la confusión vivida durante la pandemia, cuando algunos clientes discutían con el personal sobre si podían fumar.

«Hay momentos en los que es físicamente imposible. Tienes la terraza llena y no puedes estar detrás de cada cliente impidiendo que fume», explica.

A su juicio, exigir a los camareros que llamen la atención de manera constante puede provocar discusiones. «No se puede pretender que el hostelero sea quien prohíba», resume.

Su impresión coincide con la de Jacobo García, fumador entrevistado en una terraza. Aunque está a favor de que se amplíen las restricciones, duda de que puedan cumplirse de forma absoluta.

Pontevedra. Tabaco, tabaquismo. Una mujer fumando en una terraza de un bar

Clientes y camareros admiten que todavía existe confusión sobre cuándo se aplicará la norma, dónde habrá que apartarse y quién responderá por los incumplimientos. / GUSTAVO SANTOS / FDV

«La responsabilidad es del fumador, porque el hostelero ya tiene bastantes cosas como para ocuparse además de que una persona no esté con un cigarro», afirma. Considera que la Administración deberá reforzar los mecanismos de control sin trasladar esa labor a los trabajadores.

Desde Miña Nai Querida reconocen también que todavía existe desconocimiento sobre la nueva ley antitabaco. Entre las preguntas que escuchan aparecen la distancia a la que habría que apartarse, las posibles sanciones o la obligación de intervenir ante un cliente que incumpla la norma.

Su previsión es que, tras una primera etapa de desconcierto, los clientes terminen adaptándose. «Al principio costará un poco, pero la gente acabará apartándose y fumando igual», resumen.

¿Hay que alejarse 15 metros de las terrazas?

Uno de los puntos que más confusión genera es el radio de 15 metros. No existe, según la información oficial, una distancia general respecto de cualquier terraza. El proyecto prohíbe fumar o vapear dentro de la propia terraza.

De forma separada, establece un radio inferior a 15 metros desde los accesos a edificios públicos, centros sanitarios, centros sociales, colegios, universidades, centros de investigación, museos, bibliotecas, centros culturales y deportivos, así como parques o recintos infantiles.

Por tanto, levantarse de una mesa y colocarse en la acera de al lado no siempre será suficiente. Dependerá de la proximidad de alguno de esos espacios protegidos. El radio de 15 metros no se establece alrededor de todos los bares o cafeterías.

Los vapeadores tendrán las mismas restricciones

La equiparación de los vapeadores con el tabaco convencional es otra de las principales novedades. Cuando la ley entre en vigor, si mantiene su redacción actual, no se podrá vapear donde esté prohibido fumar, aunque el dispositivo no contenga nicotina.

También se incluyen los productos de hierbas para fumar y las shishas. Las bolsas de nicotina quedan fuera de esta equiparación en los espacios sin humo, pero estarán prohibidas para menores.

El proyecto veta además, por primera vez, que los menores de 18 años consuman tabaco o productos relacionados. Hasta ahora, la ley impedía venderlos o suministrarlos, pero no recogía expresamente la prohibición de consumirlos.

Sanidad justifica el refuerzo por el crecimiento de los cigarrillos electrónicos entre los adolescentes. El 49,5% de los jóvenes de 14 a 18 años los ha probado alguna vez, según ESTUDES 2025, y su consumo durante el último mes pasó del 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025.

La regulación también endurece la publicidad, la promoción y el patrocinio en internet y redes sociales. Los productos relacionados con el tabaco solo podrán venderse en establecimientos especializados, sin publicidad visible desde el exterior.

El temor a tener que vigilar las terrazas

La gran incógnita para los negocios de Pontevedra sigue siendo cómo se organizará la vigilancia de las terrazas. El resumen oficial concreta los lugares afectados, pero no detalla cómo deberá actuar un camarero ante un cliente que se niegue a apagar un cigarrillo ni qué medios desplegarán las administraciones para controlar cientos de establecimientos.

Esa falta de concreción alimenta el recelo del sector. Hostelería de España ha rechazado la medida y advierte de su posible impacto en la actividad y el turismo.

En Pontevedra, las opiniones son más matizadas: incluso entre los fumadores hay aceptación del objetivo de reducir el humo, pero también temor a que la responsabilidad termine desplazándose hacia quienes sirven las mesas.

Hasta que la reforma complete su tramitación y aparezca publicada en el BOE, la prohibición estatal general de fumar en terrazas no será efectiva. El cambio se prepara para transformar una escena habitual de bares y cafeterías: el café, la conversación y el cigarrillo compartiendo mesa.

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