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Hostelería

La final del mundial dejó los bares llenos y las neveras vacías en Pontevedra

Locales abarrotados, cenas improvisadas y ambiente envidiable durante el partido, con una celebración dulce que agotó existencias al día siguiente

Ambiente familiar en las terrazas.

Ambiente familiar en las terrazas. / FdV

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Pontevedra

El gol de Ferran Torres en la segunda parte de la prórroga hizo saltar de las sillas a Pontevedra. El 1-0 de España ante Argentina en la final del Mundial desató abrazos, gritos y golpes de bombo en las terrazas y plazas del centro, donde cientos de aficionados siguieron un partido que convirtió la noche del domingo en una celebración a pie de calle.

En el entorno del Teatro Principal de Pontevedra, las camisetas rojas llenaron las mesas y la fiesta se prolongó después del pitido final. Los establecimientos consultados destacan el buen ambiente de una noche multitudinaria, pero sin incidentes.

Una plaza convertida en grada

Uno de los puntos con mayor concentración de aficionados fue el bar Merry’s. Su responsable, Jorge, calcula que el establecimiento reunió a cerca de un centenar de personas, mientras que en el conjunto de la plaza se concentraron «unas 300 largas», desde la zona alta hasta las inmediaciones del Teatro Principal.

Cientos de personas se reunieron  en los bares del casco antiguo.

Cientos de personas se reunieron en los bares del casco antiguo. / FdV

«El Merry’s estaría sobre las cien personas», explica. La imagen de la noche fue la de un espacio prácticamente tomado por seguidores de la selección española, con público sentado, de pie y circulando entre las terrazas.

El bombo marcó buena parte del ambiente y dejó también una de las anécdotas de la final. Uno de quienes lo tocaban era brasileño. «La gente se reía un montón al verlo disfrutar», cuenta Jorge. El detalle resume el tono de una noche en la que las rivalidades futbolísticas quedaron en segundo plano y la plaza funcionó como una gran grada abierta.

Grupos de amigos, familias y aficionados de diferentes selecciones compartieron los nervios de la final y una celebración que se fue ampliando a medida que avanzaba el encuentro.

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También se pudo ver alguna camiseta albiceleste. / FdV

En la tapería Miña Nai Querida, la experiencia fue más recogida. El establecimiento no abre habitualmente los domingos, pero la final del Mundial alteró la rutina y reunió a entre 40 y 50 personas.

La terraza se organizó con mesas juntas y varias filas de sillas, «como en un cine», según relatan desde el local. «Estuvimos súper a gusto, sentados y sin jaleo», resumen. Hubo espacio para moverse, sin sensación de masificación y con un ambiente formado en buena medida por clientela conocida.

La coincidencia del partido con la hora de la cena ayudó a prolongar la reunión. Algunos asistentes pidieron pizzas para compartir mientras seguían la final, una escena propia del salón de casa trasladada a una terraza del centro de Pontevedra.

En el Merry’s, por su parte, el flujo de clientes fue constante antes, durante y después del encuentro. En ambos casos, el triunfo de España proporcionó a la hostelería una actividad poco habitual para una noche de domingo.

Croissants para celebrar el título

La victoria tuvo incluso una segunda parte a la mañana siguiente. La Postrería de Marta preparó unos croissants especiales para celebrar el título, decorados con los colores de España y pequeñas banderas. La propuesta apenas tuvo tiempo de permanecer en el mostrador: se vendieron todos.

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El dulce especial de la Postrería de Marta. / FdV

Más de 3.000 aficionados en Caldas

La final también reunió a más de 3.000 personas en la explanada de A Tafona, en Caldas de Reis, según el balance municipal. La pantalla gigante estuvo acompañada por hinchables, música, pintacaras y un espectáculo de luces tras el partido.

La asociación local de hostelería estima que el consumo aumentó más de un 40% respecto a otros domingos de verano, con reservas y un movimiento constante en bares y cafeterías antes y después de la final.

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