Violencia machista
«Soy el que buscáis»: los policías relatan la confesión del acusado de quemar a su expareja en Vigo
Las forenses describen un daño físico y psicológico devastador en la víctima, mientras Fiscalía eleva su petición a casi 22 años de prisión y la acusación particular reclama hasta 33

El acusado de prender fuego a su expareja durante el juicio en la Audiencia Provincial. / Rafa Vázquez
Los dos policías que detuvieron al acusado de prender fuego a su expareja en Vigo aseguraron este jueves ante la Audiencia Provincial de Pontevedra que el hombre reconoció espontáneamente los hechos en el momento de su arresto. «Soy el hombre que estáis buscando. Se me fue la olla. Prendí fuego a mi expareja», les habría dicho antes de ser reducido.
El testimonio de los agentes marcó la segunda sesión del juicio, celebrada en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, donde también declararon varios peritos y médicos forenses. El proceso ha quedado visto para sentencia tras las conclusiones de las partes.
Los policías explicaron que recibieron el aviso de que una mujer había sido quemada por su expareja en la parroquia viguesa de Valladares y se dirigieron a la zona con el nombre y una fotografía del sospechoso. Durante el dispositivo se cruzaron con un vehículo cuyo conductor reclamó su atención y les explicó que su primo lo había llamado después de haber hecho «algo grave».
El acusado, B. R. R., viajaba en el asiento del copiloto. Según los agentes, bajó del coche con una botella de cerveza en la mano, reconoció ser la persona a la que buscaban y admitió haber provocado el fuego. También les pidió que le disparasen o que le entregasen una pistola para hacerlo él mismo. Uno de los policías relató que, ante la negativa, el procesado se abalanzó sobre ellos, por lo que tuvo que ser reducido y detenido. Ya en comisaría mantuvo una actitud «colaboradora», aunque posteriormente se acogió a su derecho a no declarar.
Las pruebas periciales expuestas durante la vista constataron la presencia de restos de gasolina en la ropa de la víctima, en las prendas del acusado y en una botella localizada en el lugar de los hechos. Tanto los agentes como una camarera que atendió al procesado después del ataque declararon además que desprendía un fuerte olor a combustible.
Las forenses dibujaron un panorama especialmente grave sobre el estado actual de la mujer, que tuvo que someterse a alrededor de diez intervenciones quirúrgicas. Las secuelas, señalaron, le impiden desarrollar una vida normal en los ámbitos laboral, social y personal.
Las especialistas destacaron el rechazo que la víctima siente hacia su propio cuerpo debido a las numerosas cicatrices provocadas por las quemaduras. También describieron un «sufrimiento psíquico grave», con una evolución fluctuante, y limitaciones físicas como la pérdida de funcionalidad en una de sus manos, que le dificulta coger objetos.
La mujer no tenía antecedentes psiquiátricos antes del ataque, por lo que las profesionales atribuyen directamente a lo ocurrido su actual situación psicológica. Fiscalía sostiene que el acusado quiso acabar con su vida «de la manera más salvaje posible» y solicita para él casi 22 años de prisión.
El Ministerio Público rechaza que pueda aplicarse una atenuante de arrepentimiento, al entender que el acusado ya estaba siendo buscado cuando fue localizado. La fiscal subrayó además la «incapacidad de defensa» de la víctima y la «sangre fría» del procesado, que supuestamente intentó impedir que alcanzase una manguera para apagar las llamas.
La acusación particular eleva la petición hasta los 33 años de cárcel y reclama una indemnización de 1,1 millones de euros. Su abogado sostuvo que el acusado «destrozó estética y psicológicamente» la vida de la joven y negó que existiesen atenuantes por confesión, consumo de drogas o intoxicación.
La defensa, por su parte, pide la libre absolución y atribuye la conducta del procesado a su drogadicción y a una alteración psíquica. De forma subsidiaria, solicita que se tengan en cuenta los atenuantes de drogadicción y arrepentimiento, al considerar que llamó a su primo pocos minutos después del ataque para entregarse.
Los hechos se remontan al 14 de septiembre de 2024. Según Fiscalía, el acusado esperó a la mujer a primera hora de la mañana ante su vivienda familiar de Valladares, la agarró por la coleta, la golpeó, la roció con gasolina y le prendió fuego después de decirle «adiós».
La víctima consiguió alcanzar una manguera y apagar las llamas antes de pedir ayuda a su familia. Sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en buena parte del cuerpo. El procesado se enfrenta a delitos de lesiones psíquicas, acoso y asesinato con alevosía y ensañamiento en grado de tentativa.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rescatada del agua una persona que flotaba boca abajo en una playa de Sanxenxo
- Se confirma la muerte de la familia de Marín en el terremoto de Venezuela: identifican los cuerpos de Lía, Ulises, Adela y Yhosvany
- La estudiante viguesa del campus de Pontevedra, Marta Domínguez, se proclama de nuevo campeona de squash del mundo universitario
- Una veintena de empresas entra en la élite gallega: factura más de 20 millones al año
- Petroprix renuncia a la gasolinera proyectada en Pontevedra
- La Policía Local de Pontevedra intercepta un ciclomotor con una matrícula falsificada y sin seguro ni ITV
- El PP solicita que se paralice el compostero previsto junto a Casa Román
- Trescientos asistentes arropan a los premiados por Amigos de Pontevedra