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Planes autonómicos

Aguete, Campelo, Combarro y Vilaboa, otras áreas de Pontevedra con «necesidad de dragado»

Portos de Galicia elabora un listado de 36 zonas gallegas donde deben planificarse estos trabajos, que incluye, además del Lérez, las de Arcade, en Soutomaior, o Domaio, en Moaña

Puerto de Campelo, con embarcaciones en seco con la marea baja

Puerto de Campelo, con embarcaciones en seco con la marea baja / Gustavo Santos

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Pontevedra

La acumulación de sedimentos en la ría de Pontevedra no se limita al canal de navegación del río Lérez, donde Portos de Galicia tramita desde hace quince años un plan de dragado que ya se sitúa en los doce millones de euros. Al menos otras 35 áreas gallegas necesitan actuaciones de este tipo y entre ellas figuran otras tres en la ría pontevedresa, Aguete en Marín y Campelo y Combarro en Poio, y una en la de Vigo, la de Santa Cristina de cobres en Vilaboa. A ella se unen otros puertos muy próximos, como los de Arcade, en Soutomaior, o el de Domaio, en Moaña, así como otros en OGrove, Cambados, o Vilanova de Arousa.

Así consta en un informe que acaba de elaborar la Xunta y que sirve de soporte para encargar por 2,6 millones de euros un gran estudio de planificación técnica y ambiental de estos proyectos.

La prioridad se sitúa en el dragado del Lérez, en fase de nuevos estudios de este tipo tras las alegaciones del Gobierno central al último plan de Portos. Al respecto, el informe detalla que algunos de esos documentos harán referencia al dragado del río. A lo largo de dos años, los adjudicatarios deberán elaborar esos estudios, aunque el plazo se podría prorrogar por dos años más.

Mientras el Lérez se planifica para comenzar las obras en 2027, a expensas del permiso final del Ministerio para la Transición Ecológica, el resto de dragados no dispone de calendario determinado, si buen algunos de ellos ya fueron objeto de análisis hace años. Así, en el puerto de Aguete, en Marín , ya se estudió un plan para mejorar su calado, muy reducido desde la ampliación del espigón, que afectó a la playa y la arena empezó a acumularse en la dársena. Desde 1995 se analiza el asunto pero sin obra alguna por el impacto negativo que tendría sobre la playa, ya muy alterada por el cambio en el flujo de mareas.

Por su parte, Portos de Galicia dragó la dársena de Campelo, en Poio, en 2017, ante las demandas de las cofradías que gestionan de la lonja de Campelo, San Telmo, Raxó y Lourizán. Hace años que este muelle queda en seco en parte con cada bajada de marea, como ocurre con el Club Naval de Pontevedra.

En el caso de Combarro, también en Poio, se apuntó varias veces la necesidad de dragar la zona de A Chousa, aunque hasta el momento no hay planes en marcha, si bien ahora Portos lo incluye en su relación de 36 áreas en Galicia, al igual que Santa Cristina de Cobres.

En el caso del Lérez, Portos debe analizar los áridos para determinar si son susceptibles de ser devueltos al mar en las inmediaciones de Sálvora y estudiar la estabilidad de la playa de Lourido. Y también se alerta de la posible existencia de especies invasoras que podrían proliferar con el dragado, para lo que se ha encargado ya un informe específico para el canal de acceso a los puertos de As Corvaceiras y del Club Naval.

Por el momento no hay un plazo para comenzar las obras, si bien la Xunta confía en hacerlo en 2027. Serían desde entonces diez meses de trabajos, de los que dos se destinan al traslado de medios y a las tareas de preparación; siete meses corresponden a la ejecución efectiva del dragado, y el último mes se reserva para las labores finales necesarias para completar el proyecto».

Ya se descartó en su día el uso de todo o parte del material en regenerar playas o bancos, ya que ninguna entidad aceptó recibirlos, y tampoco se tratará en tierra. Al respecto, se indica que «las magnitudes del proyecto, con un volumen estimado de más de 400.000 m3, hacen inviable esta alternativa, tanto desde el punto de vista logístico como económicamente, estando comprometida igualmente la capacidad de los gestores de la zona para asumir tal volumen de material».

El volumen de materiales que se dragará se establece en cuatro áreas: Canal de acceso, de 276.431 m2, en el que se dragará un total de 419.319 m3; las instalaciones del Club Naval, en donde se dragará un total de 18.250 m2 y 44.731 m3; dársena de As Corvaceiras, de 5.838 m2, y 13.618 m3 de material; y cuatro pozas y fosos «existentes en el cauce, que en la actualidad actúan a modo de sumideros del material sedimentario, al reducirse en ellos la hidrodinámica y favorecer así la sedimentación». En total serán 309.139 m2 de superficie y 500.538 m³ de material extraído. El mayor volumen se corresponde al canal de acceso, un 84% del volumen total, «y en concreto en el canal inferior un 68% del material, seguidos del canal superior con un 10%, seguido del puerto de Pontevedra con un 9%, canal medio un 6%, los fosos con un 5% y el de menor volumen con un 3% el puerto de As Corvaceiras».

El estudio que ahora se encarga para toda Galicia constata que «en un gran número de puertos gestionados por la Xunta de Galicia se tiene constancia de la necesidad de acometer actuaciones de dragado para recuperar y mantener las condiciones adecuadas de navegabilidad. Además, por la dinámica sedimentaria costera, y según la experiencia en la gestión de los puertos y las comprobaciones periódicas de batimetría, es preciso analizar de forma constante la evolución de los fondos y, consecuentemente, estudiar otras posibles actuaciones, cuya definición, evaluación y tramitación es muy prolongada en el tiempo, precisando realizar trabajos previos con antelación suficiente».

En cuanto a otras actuaciones de obras marítimas», también precisan de la realización de estudios ambientales que, en muchos casos, están relacionados con el trabajo de caracterización ambiental y del medio, tanto en fase de proyecto como de obras y en la posterior explotación».

Se añade que «todos estos trabajos requieren un enfoque conjunto en su planificación y gestión, con objeto de optimizar los recursos técnicos propios y la contratación de servicios externos de consultoría medioambiental y de ingeniería en esta materia», de ahí el trabajo que ahora se contrata.

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