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Patrimonio Invisible

Una ojeada a la ciudad «escondida»

Unas 30 personas descubrieron en esta primera jornada de Patrimonio Invisible, las estancias más desconocidas del Café Moderno y el convento de San Francisco, dos espacios que abren sus puertas por una vez

La Semana do Patrimonio Invisible enseña la parte menos conocida de Pontevedra

Rafa Vázquez

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Pontevedra

El programa Patrimonio Invisible dio este martes el pistoletazo de salida a una nueva edición en Pontevedra con las primeras visitas guiadas a lugares que suelen estar cerrados al público el resto del año. Los lugares que dieron lugar al arranque del programa fueron el Café Moderno y el convento de San Francisco, dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad que, en esta ocasión, permitieron descubrir espacios habitualmente cerrados al público. A lo largo de la jornada, cerca de una treintena de personas participaron en los recorridos, conociendo de primera mano la historia, la arquitectura y las curiosidades de ambos inmuebles.

Los jardines del café Moderno, uno de los momentos mas esperados del ciclo de visitas | RAFA VÁZQUEZ

Los visitantes en San Francisco / Rafa Vázquez

La primera cita tuvo lugar a las 13.00 horas en el Café Moderno, donde una quincena de visitantes, guiados por Manuel Rial, organizador también del ciclo en colaboración con el Concello, recorrieron las dependencias menos conocidas del edificio. Además de la conocida cafetería, los asistentes pudieron acceder a los antiguos apartamentos situados en el interior del inmueble y al jardín trasero, uno de los rincones más desconocidos y mejor conservados del conjunto.

En el claustro de San Francisco

En el claustro de San Francisco / Rafa Vázquez

Durante la visita, Rial repasó la historia del edificio, inaugurado en 1902 gracias a la iniciativa de la familia pontevedresa Martínez Bautista, que regresó de Cuba tras hacer fortuna. Un año después abrió sus puertas el Café Moderno, que pronto se convirtió en un punto de encuentro de la vida social y cultural de Pontevedra. Con el paso de las décadas, el inmueble pasó a albergar una entidad bancaria y actualmente es la sede de Afundación, manteniendo buena parte de su valor patrimonial.

Dentro del templo

Dentro del templo / Rafa Vázquez

Entre los participantes se encontraban Mariló y Eduardo, dos turistas procedentes de fuera de Galicia que descubrieron la actividad al ver el anuncio del programa. Ambos aseguraron que la experiencia les sorprendió muy positivamente y destacaron que les gustaría repetir con otros espacios del ciclo. Según explicaron, lo que más les llamó la atención fue «la arquitectura y la historia que se respira en todo el edificio», además de poder acceder a zonas que normalmente permanecen cerradas.

En una de las salas del Café Moderno

En una de las salas del Café Moderno / Rafa Vázquez

Ya por la tarde, a las 17.00 horas, el protagonismo se trasladó al convento de San Francisco, donde cerca de una veintena de personas participaron en una visita guiada por Leo González, acompañado por José Antonio, guardián del convento. El recorrido comenzó en la iglesia, abierta habitualmente al público, pero continuó por espacios mucho menos accesibles, como el claustro, la sala capitular y el comedor social, permitiendo a los asistentes conocer el funcionamiento interno de uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad.

Durante la explicación se repasó la larga trayectoria del convento, que a lo largo de los siglos ha desempeñado funciones muy diversas. Además de su uso religioso, llegó a ser cuartel militar, almacén e incluso sede del Concello en diferentes etapas de su historia. Entre las curiosidades más destacadas, González explicó que el edificio apenas cuenta con cimentación, una circunstancia que en su momento hizo temer por su estabilidad. La solución llegó con la construcción progresiva de las capillas laterales, que actúan como auténticos pilares y contrafuertes, reforzando la estructura y evitando el derrumbe del templo.

En la escultura que recrea las tertulias del café

En la escultura que recrea las tertulias del café / Rafa Vázquez

Con estas dos primeras visitas arrancó un programa que durante las próximas semanas permitirá acceder a otros espacios singulares de Pontevedra, como la Imprenta Peón, el Instituto Valle-Inclán, la Facultade de Belas Artes o el edificio Churruchaos. El objetivo de Patrimonio Invisible vuelve a ser acercar a vecinos y visitantes aquellos lugares que, pese a formar parte de la historia de la ciudad, permanecen habitualmente ocultos a la mirada del público.

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