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Balance de accidentes en vías interurbanas

Los atropellos causaron más de la mitad de las muertes en carretera en Pontevedra este año

La provincia registra en el primer semestre de 2026 un 75% más de víctimas mortales que en el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaban ocho

Accidente en la autopista AP-9 a la altura de A Barca.

Accidente en la autopista AP-9 a la altura de A Barca. / Gustavo Santos

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Pontevedra

Ocho de las 14 personas que perdieron la vida en las carreteras de la provincia de Pontevedra durante los seis primeros meses de 2026 fueron atropelladas. Los peatones representan así más de la mitad de las víctimas mortales registradas hasta junio, en un comienzo de año marcado por el fuerte incremento de la siniestralidad y por la especial vulnerabilidad de las personas mayores.

La cifra de fallecidos supone un aumento del 75% respecto al mismo periodo de 2025. A estas alturas del año pasado se habían contabilizado ocho víctimas mortales, seis menos que ahora. Además, los 14 muertos registrados entre enero y junio representan ya el 70% de los 20 fallecidos durante todo el ejercicio anterior.

El balance provisional de la Dirección General de Tráfico recoge 13 siniestros mortales y 13 víctimas en vías interurbanas, contabilizadas durante las 24 horas posteriores al accidente. A esa estadística se suma en este recuento el trabajador de 48 años que murió atropellado el 22 de abril en la PO-531, en O Vao. El caso quedó fuera del balance ordinario de la DGT porque se investiga como un posible homicidio, al existir indicios de que el camionero pudo arrollarlo intencionadamente después de una discusión.

La sucesión de atropellos comenzó el 2 de febrero en la N-541, a su paso por Tenorio, en Cerdedo Cotobade, donde murió un hombre de 80 años cuando cruzaba la carretera. Doce días después, una mujer de 86 años fue alcanzada por un vehículo en un paso para peatones de la EP-2602, en Mos.

En marzo se registraron otros tres atropellos mortales. Una mujer de 89 años perdió la vida el día 18 en la EP-6201, en Rodeiro. El 28 de marzo falleció una mujer de 88 años en la PO-549, en la zona de O Rial, en Vilanova de Arousa. Tres días después, un hombre de 77 años murió en la PO-344, en Tomiño, después de que un vehículo se saliese de la carretera y lo alcanzase cuando caminaba por el margen.

La lista continuó en mayo. Una mujer nonagenaria falleció el día 4 por las heridas sufridas tras ser atropellada en un paso para peatones de la PO-315, en Cangas. El 23 de mayo murió un hombre de 68 años en la PO-530, entre Tremoedo y Deiro, en Vilanova de Arousa, en un atropello tras el que el conductor abandonó inicialmente el lugar.

Solo un día después se produjo uno de los accidentes más graves del semestre. Una mujer de 38 años, residente en Pontevedra, murió en Areas, Sanxenxo, después de que uno de los vehículos implicados en una colisión invadiese la acera y la arrollase cuando se encontraba junto a su hija pequeña.

El elevado número de peatones fallecidos llevó a la Subdelegación del Gobierno, la Jefatura Provincial de Tráfico y la Guardia Civil a reforzar sus acciones de prevención. A comienzos de junio, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, alertó en una jornada celebrada en Redondela de la especial incidencia de los atropellos mortales y apeló a la prudencia tanto de conductores como de peatones.

La campaña se dirige especialmente a las personas mayores, el colectivo más castigado. Según los datos presentados entonces, siete de los ocho peatones fallecidos durante los primeros meses del año tenían más de 75 años. Un total de 21 concellos de la provincia se habían adherido ya a la iniciativa, que incluye sesiones informativas y el reparto de chalecos reflectantes.

Tráfico recomienda utilizar prendas visibles y elementos reflectantes al caminar por carreteras, especialmente de noche o en condiciones de escasa visibilidad. También insiste en la necesidad de circular por el margen izquierdo, de frente a los vehículos, y de extremar la atención en vías interurbanas sin aceras.

Además de los atropellos, el primer semestre dejó tres motoristas fallecidos. Los accidentes se produjeron en la PO-400, en Arbo; en el entorno del Camiño de Fortóns, en Redondela; y en la PO-226, en Barro. Las otras víctimas fueron la conductora de un turismo que se salió de la VG-20 y volcó a la altura de Beade y un joven de 29 años que murió después de que su vehículo chocase contra un árbol en Silvoso, Ponte Caldelas.

Los datos apuntan a un posible cambio en la evolución de los últimos años. La provincia contabilizó 27 fallecidos en 2016 y 24 en 2019. En 2023 volvieron a registrarse 24 víctimas, una cifra que descendió a 22 en 2024 y a 20 en 2025. Sin embargo, Pontevedra alcanza ya los 14 muertos cuando todavía falta la mitad del año.

Así, los datos del primer semestre sitúan ya a 2026 cerca de los balances completos de los últimos años. El peso de los atropellos, con ocho víctimas, convierte la protección de los peatones en una de las principales preocupaciones de la seguridad vial en la provincia.

Tráfico refuerza esta semana los controles de alcohol y drogas

La Dirección General de Tráfico desarrolla hasta el domingo 19 de julio una campaña especial de vigilancia sobre el consumo de alcohol y drogas al volante. Los controles tendrán una incidencia especial en las zonas turísticas y de ocio, muchas de ellas situadas en ámbitos urbanos, y contarán con la colaboración de los concellos y de las policías locales.

En la campaña equivalente realizada en Galicia en julio del año pasado se llevaron a cabo 31.139 pruebas, de las que 928 arrojaron un resultado positivo en alguna de las dos sustancias. De ellas, 515 correspondieron a alcohol y 413 a drogas, unas cifras que Tráfico utiliza para insistir en la necesidad de mantener la vigilancia durante los desplazamientos estivales.

La DGT recuerda que el alcohol estuvo presente en el 12% de los siniestros registrados en 2024 y fue un factor concurrente en el 28% de los accidentes con víctimas mortales. Su consumo aumenta el tiempo de reacción, altera la percepción de la velocidad y provoca problemas de visión y coordinación. Por ello, el organismo insiste en que la única tasa segura al volante es 0,0.

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