Sector del mar
El marisqueo a pie retoma la actividad en la ría de Pontevedra con dificultades para cubrir los cupos
La escasez de almeja japónica marcó la jornada de hoy en Combarro, mientras que el sector espera encontrar mañana, martes, una mejor situación en Campelo

Mariscadores faenando en la ría de Pontevedra. / Rafa Vázquez
El marisqueo a pie retomó este lunes la actividad en la ría de Pontevedra con más dificultades de las previstas. Las profesionales trabajaron en la zona de Combarro, donde tuvieron problemas para completar la cuota fijada por persona: cinco kilos de almeja japónica y uno de fina.
La vicepatrona de la cofradía de Raxó, Elena Padín, explicó que la japónica continúa siendo muy escasa en este banco marisquero. «Costó cubrir la cuota porque hay muy poca. Murió y no se recuperó», señaló. La jornada volvió a evidenciar las diferencias existentes entre las distintas zonas de producción de la ría.
Las mariscadoras tienen previsto desplazarse mañana a Campelo, donde mantendrán los mismos topes de extracción. Las últimas jornadas de trabajo desarrolladas en este banco dejaron mejores sensaciones, por lo que el sector confía en encontrar una mayor cantidad de recurso y completar las cuotas con menos dificultades.
La situación de Combarro contrasta así con la evolución observada en otras zonas de la ría. Padín ya había advertido de que los bancos no presentan un comportamiento uniforme y de que algunos arrastran desde hace meses una menor presencia de almeja, una situación que relacionaba con los efectos de las riadas y no con el actual episodio de calor y falta de lluvias.
El resultado de este lunes introduce cierta cautela después de que el mes de julio comenzase con expectativas favorables. En las jornadas anteriores al parón por la ausencia de mareas, las profesionales habían conseguido cubrir los cupos y la almeja japónica había alcanzado buenas cotizaciones, con precios de hasta 20 euros por kilo para la de mayor tamaño y de 19 euros para la mediana.
La intención inicial del sector era aprovechar las semanas de mayor actividad turística y hostelera, cuando aumenta la demanda de marisco. Sin embargo, la escasez de producto en bancos como el de Combarro limita el margen de las profesionales, que necesitan completar las cuotas y lograr buenas cotizaciones para que las jornadas resulten rentables.
Así, las mariscadoras confiaban en que los precios alcanzados en la lonja ayudasen a compensar el esfuerzo de una jornada marcada por la falta de recurso. La cotización adquiere especial importancia cuando completar los cupos exige más tiempo de trabajo y desplazamientos por el arenal.
El sector continúa, además, pendiente de la evolución meteorológica. El calor, la ausencia prolongada de precipitaciones –a excepción de las tormentas que se registraron este fin de semana– y la situación de prealerta por sequía no habían tenido hasta ahora un impacto directo apreciable sobre los bancos del fondo de la ría, aunque las cofradías mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que estas condiciones se prolonguen.
La jornada de mañana en Campelo permitirá comprobar si la mejor situación observada anteriormente en este banco se mantiene. La evolución desigual de las distintas zonas obliga al sector a adaptar la actividad y las cuotas a la cantidad de almeja disponible, en un mes decisivo para el balance de la campaña.
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