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Música tradicional

El «toque pechado» sonó por Canosa

El Memorial Ricardo Portela llenó ayer Pontevedra de gaitas, artesanía y memoria para homenajear al músico de Aldán, fallecido en 2025

Grupo de gaitas tocando por el casco histórico.

Grupo de gaitas tocando por el casco histórico. / Pedro Mina

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Pontevedra

La gaita volvió ayer a ocupar las calles de Pontevedra con ese sonido antiguo que no necesita escenario para hacerse escuchar. La segunda jornada del Memorial Ricardo Portela llevó la música tradicional por la zona vieja desde la mañana, con los pasacalles de Airiños de Carril, Os Enxebres de Cacheiras, Os Picurruchos y Picuiña, mientras el paseo de Antonio Odriozola mantenía abierta la Mostra de Artesáns de Instrumentos Tradicionais, punto de encuentro para constructores, músicos y curiosos.

El corazón del día latió por la noche en la Praza da Ferrería, donde el memorial miró hacia Aldán para recordar a José Fernández Canosa «O ghaiteiro do Piñeiro», fallecido en 2025 a los 89 años. Su nombre quedó ligado a una manera de tocar y de transmitir: el «toque pechado», el venteo con toda la mano y la memoria musical de O Morrazo, que ayudó a mantener viva en formaciones como Airiños do Piñeiro, Airiños do Mar do Hío, Airiños do Castelo o Airiños do Liboreiro.

Antes de que la noche cerrase la jornada, la Ferrería volvió a convertirse en plaza mayor de la música tradicional. Allí, entre vecinos, visitantes y aficionados, el homenaje adquirió forma de celebración colectiva, sin solemnidad impostada, como suelen sobrevivir las músicas populares, pasando de unas manos a otras, de un oído a otro, de una generación a la siguiente.

La jornada se cerró con el concierto de Cantar do Brión, prolongando en la Ferrería el espíritu de una cita que no se limita a recordar a Ricardo Portela, sino que convierte cada edición en un puente entre generaciones. En torno a las gaitas, a los artesanos y a los nombres propios de la tradición, Pontevedra volvió a reivindicar ayer que la música popular gallega sigue viva cuando se toca, se comparte y se reconoce en quienes la sostuvieron antes.

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