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Ornitología

Una rareza en las Salinas de Ulló de Vilaboa: una garceta dimorfa

El ave se dejó ver durante el fin de semana en el espacio natural, en donde también repite un flamenco

La garceta dimorfa, en las Salinas do Ulló de Vilaboa este fin de semana.

C. L.

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Vilaboa

Las Salinas do Ulló de Vilaboa vuelven a demostrar una y otra vez su importancia como espacio natural para las aves. Durante el fin de semana, los expertos en ornitología, así como aficionados, se acercaron a esta zona para poder ver una rareza entre las visitas que estas aguas reciben en diferentes momentos del año: una garceta dimorfa, procedente del continente africano.

«Tenemos el privilegio de haber dado la primera cita en Galicia», celebra uno de los aficionados a la ornitología que disfrutó tomando fotografías y vídeos de esta ave.

Como siempre ocurre con este tipo de avistamientos, han sido muchas las personas entendidas en la materia que se movido para verla, aunque hay que subrayar que no es fácil dar con ella, ya que cambia de lugar. Este domingo por la tarde, por ejemplo, ya se había desplazado a la zona de Soutomaior. Además, es necesario equipo para su visualización: prismáticos o telescopio.

Es muy raro ver la garceta dimorfa en Galicia, de modo que sí, efectivamente, Vilaboa ha sido una privilegiada en recibirla. Donde sí se la puede ver con más frecuencia es en Andalucía, por su proximidad a África.

Según explica SeoBirdlife en su página web, la garceta dimorfa es muy parecida a la garceta común y a veces se considera una subespecie suya. Puede presentar plumaje blanco u oscuro; en esta última forma, los adultos son de color pizarra con la garganta blanca. Los ejemplares jóvenes e híbridos pueden mostrar mezclas de plumas blancas y grises.

Habita principalmente en zonas costeras, como playas, arrecifes, estuarios, manglares y salinas, aunque también puede aparecer tierra adentro. Se alimenta sobre todo de peces, crustáceos y moluscos. Cría en colonias, a veces junto a otras garzas, y suele poner dos o tres huevos.

El flamenco, en Vilaboa, junto a un ánade.

El flamenco, el domingo en Vilaboa, junto a un ánade. / C.L.

De nuevo un flamenco

No es la primera vez que las Salinas do Ulló se convierten en lugar exclusivo para las aves poco habituales en la zona. Si en octubre del año pasado fue noticia la presencia de dos flamencos, también estos días se ha dejado ver un ejemplar de esta especie, que se alimenta en las aguas.

En cualquier caso, se recuerda que las aves necesitan tranquilidad para su natural desarrollo, de modo que es importante evitar aglomeraciones ni excursiones para verlas solo por la novedad, ya que al estar en un medio abierto el viaje puede ser en vano, puesto que se pueden poner a buen recaudo para no estresarse y finalmente no se produce el avistamiento.

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