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Rapa das bestas

Amil demuestra la fuerza de sus «apeitadores»

La Baixa das Bestas de Moraña, con rapa y desparasitación de los caballos salvajes, vuelve a reunir a cientos de personas en el curro de Amil, donde los «aloitadores» se llaman «apeitadores»

Varios «apeitadores» en uno de los momentos del curro.

Pedro Mina

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Moraña

El curro de Amil volvió a acoger este domingo una de las citas más importantes del patrimonio inmaterial gallego: la rapa das bestas. En el recinto se volvió a llevar a cabo la labor de saneamiento y control de las manadas de caballos y bestias que viven libres en el monte Acibal, en Moraña, lo que confirma un arraigado interés por la preservación del entorno natural, presente durante todo el año.

Cientos de personas acudieron al curro a ver un espectáculo organizado por la Asociación Cultural e Cabalar Monte Acibal, en el que humanos y animales ofrecen una demostración de fuerza y que tiene como fin el cuidado de los caballos salvajes.

Vista general del curro de Amil, ayer, por la tarde. | PEDRO MINA

Vista general del curro de Amil, este domingo por la tarde. / PEDRO MINA

Con el corte de las crines se evita que estas se enreden y provoquen problemas de salud en los animales. Además, se procede a la desparasitación, fundamental para la vida en el entorno natural.

También se realiza el marcado de los potros, así como a su venta o suelta, normalmente esta última se realiza con las hembras, para garantizar la continuidad de los animales en los montes.

La jornada del domingo fue la más importante de tres días de programación, con la Baixa das Bestas, que tuvo lugar por la tarde, aunque ya por la mañana se procedió a acercar a los animales al curro y a ofrecer una exhibición de monta salvaje, especialmente aplaudida por el público.

Tras la rapa y desparasitación, se celebró un sorteo y se procedió a la suelta de los ejemplares.

MORAÑA, CURRO DE AMIL. A Asociación Cultural e Cabalar Monte Acibal organiza a tradicional Baixa das Bestas, na parroquia de Amil, en Moraña

Un "apeitador" ofrece las crines de uno de los caballos a unos niños entre el público. / PEDRO MINA

Una de las cuestiones más interesantes de esta Baixa das Bestas de Amil es que los tradicionales «aloitadores» se denominan «apeitadores». No es un nombre aleatorio, sino que se debe a que en Moraña la palabra «apeitador» está vinculada a una técnica muy concreta de aproximación y derribo. Para reducir al animal, los luchadores se abalanzan sobre la parte delantera de la bestia y cargan el peso de su cuerpo sobre el pecho —peito— con el objetivo de neutralizar su fuerza, desequilibrarla y poder sujetarla con seguridad y sin hacerle daño.

Las bestias fueron conducidas desde el monte Acibal, de Moraña. | PEDRO MINA

Las bestias fueron conducidas desde el monte Acibal, de Moraña. / PEDRO MINA

Completa programación

El programa de este año comenzó el pasado jueves con la proyección de «Xuntanza das bestas», en el curro, y continuó el viernes con una cena campestre y verbena. Ya el sábado se procedió a juntar a las bestias y se las condujo al curro. Por la noche, hubo verbena con las orquestas Marbella y Dolce Vita.

La organización celebra el éxito de esta nueva edición y ya tiene la mente puesta en la de 2027.

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