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San Benitiño de Lérez mantiene el tirón entre fieles habituales y nuevos visitantes

La romería volvió a llenar este verano el entorno del monasterio con una mezcla de devoción, ambiente festivo, y una tradición que pasa de generación en generación.

Procesion de la imagen de San Bieito

Procesion de la imagen de San Bieito / Pedro Mina

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Pontevedra

Fieles habituales, curiosos que se acercan por primera vez, familias, turistas y demás público, llenaron una vez más la romería del San Benitiño, que un año más, volvió a tener como protagonistas las colas para conseguir el aceite de San Benito, los puestos de productos tradicionales y el encuentro entre vecinos.

Entre los asistentes había quienes no fallan nunca a la cita. Miguel explica que acude cada año desde hace tiempo, movido tanto por tradición familiar como por el carácter religioso de la celebración. “Venimos por un sentimiento religioso y también por el aceite, porque en mi familia hay gente que lo necesita y viene bien”, señala. En su opinión, esta edición contó incluso con más afluencia que en años anteriores. También María, vecina de la zona, es de esas personas que no se pierden la celebración, movida por esa tradición, motor de la fiesta, que intenta inculcar también a los más jóvenes de la familia: “Venía ya con mis padres hace años y ahora se lo enseñamos a los niños. A ellos les gustan más las rosquillas que otra cosa, pero bueno”, cuenta entre risas.

Romería de San Benito, en el monasterio de Lérez. 13.00 Misa solemne y después procesión fotos de ambienge variado, de los fieles pasando por debajo del santo y colas para conseguir las botellitas de aceite "milagrairo"

Colas para conseguir las botellitas de aceite / Pedro Mina

Para otros, la jornada supone el primer acercamiento a una de las romerías más conocidas de Pontevedra. José Manuel acudió por primera vez después de haber escuchado hablar durante años de la tradición del aceite. “Nos llamaba la atención y vinimos a ver cómo era”, explica. Tras recorrer el recinto, reconoce que encontró “bastante gente” y un ambiente que cumplía sus expectativas. También Pablo acudía por primera vez acompañado por su familia y reconoce que tenía curiosidad por conocer una celebración de la que había oído hablar. “Me daba curiosidad lo del aceite y quería ver cómo era”, señala.

Mientras el público valoraba positivamente el ambiente, algunos vendedores apuntaban a una cara diferente de la jornada, el de que la afluencia no siempre se traduce en ventas. José Manuel, uno de los comerciantes presentes, asegura que este año vio “bastante gente”, incluso visitantes llegados de otros puntos de Galicia como Vigo u Ourense, aunque reconoce que las ventas fueron algo más flojas. “Hay gente, parecido a otros años, pero poca venta”, explica.

Momentos de la romería

Momentos de la romería / Pedro Mina

En la misma línea se pronuncia Sergio, que considera que la asistencia fue similar a ediciones anteriores, pero con menor movimiento económico. Además, reclama una mayor promoción de la cita para garantizar el futuro de los puestos tradicionales. “La comisión debería hacer algo más, porque nosotros venimos aquí, tenemos que tener todo en regla y, si no funciona, el pato lo pagamos nosotros. Es un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer”, señala, algo resignado.

A pesar de ello, el San Benitiño de Lérez volvió a demostrar que sigue siendo una cita marcada en el calendario de muchos pontevedreses, combinando devoción y tradición popular que sigue pasando de padres a hijos.

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