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Patrimonio

La Peregrina estará lista para lucir renovada en sus fiestas de agosto

La Xunta, que ha invertido más de 300.000 euros en la actuación, prevé retirar los andamios antes de que finalice julio y recibir oficialmente la obra el día 4 de agosto

Visita del conselleiro a las obras en el santuario de la Peregrina.

Visita del conselleiro a las obras en el santuario de la Peregrina. / FdV

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Pontevedra

Las obras de restauración del santuario de la Virgen Peregrina entran en su recta final. La Xunta de Galicia prevé completar la intervención a finales de este mes, después de una inversión superior a los 300.000 euros destinada principalmente a solucionar los problemas de humedad y las filtraciones de agua que afectaban a la cubierta y a las fachadas del templo.

El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, visitó este sábado el santuario, declarado Bien de Interés Cultural, acompañado por el delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, Pablo Fernández; representantes de la cofradía, responsables de la obra y el equipo encargado de la restauración.

López Campos explicó que ya ha comenzado la retirada de los andamios y que la previsión es que desaparezcan por completo antes de que concluya julio. Si no se produce ningún contratiempo, la recepción técnica de la obra se llevará a cabo el 4 de agosto, cinco días antes de la festividad de la Peregrina.

«Estaremos con margen suficiente para que el día 9 el santuario luzca en su máximo esplendor», señaló el conselleiro, quien confió en que vecinos y visitantes puedan disfrutar de las celebraciones con el templo ya restaurado.

Los trabajos se prolongaron más de lo previsto debido, fundamentalmente, a las condiciones meteorológicas del invierno, que dificultaron las intervenciones en el exterior del edificio. El responsable autonómico destacó, no obstante, la labor desarrollada tanto por el equipo técnico como por la empresa encargada de ejecutar un proyecto que calificó de complejo.

La principal finalidad de la actuación era poner fin a los problemas de humedad y a las entradas de agua que estaban provocando daños importantes en el inmueble. Para ello, fue necesario intervenir en las cubiertas, sus encuentros con los muros, los canalones y las carpinterías, además de mejorar la impermeabilización de diferentes puntos del santuario.

Una de las principales actuaciones consistió en sustituir la antigua cubierta de plomo por una nueva solución de zinc, un material elegido para aumentar la durabilidad y facilitar la conservación del edificio a largo plazo. También se renovó la pasarela de madera de acceso a la cubierta, que será reemplazada por una estructura metálica destinada exclusivamente a labores de mantenimiento y al acceso al reloj y a su maquinaria.

Los arquitectos responsables del proyecto, Juan Manuel Doce y Dulcemaría Trigo, explicaron que una parte importante de los trabajos se centró en resolver de manera precisa los puntos más vulnerables a las filtraciones. En el presbiterio se actuó sobre los encuentros entre la cubierta y los paramentos, mientras que también se repararon los canalones y se protegieron las gárgolas.

En la fachada se llevó a cabo una limpieza controlada de la piedra mediante técnicas de microproyección. Los responsables técnicos señalaron que el objetivo no era eliminar por completo las marcas acumuladas con el paso del tiempo, ya que una intervención excesivamente agresiva podría dañar el material, sino alcanzar un equilibrio que permitiera recuperar su aspecto sin comprometer su conservación.

La restauración incluyó además la sustitución de alrededor del 90% de las carpinterías más deterioradas y la reparación de las restantes. En todas ellas se mantuvieron sistemas de ventilación natural permanente para favorecer la circulación del aire y evitar que la acumulación de humedad vuelva a provocar daños en el interior.

También se intervino en el cuerpo del reloj, cuya cubierta se encontraba en una situación precaria y ocultaba parcialmente la balaustrada. La nueva estructura, ejecutada en madera y revestida de zinc, permitirá dejar visibles estos elementos arquitectónicos y ofrecer una lectura más limpia del conjunto. Las campanas continuarán funcionando mediante el sistema actual, mientras que algunos de sus antiguos mecanismos se conservarán como testimonio de su configuración histórica.

Las actuaciones alcanzaron igualmente a la linterna superior, al sistema de protección contra rayos y a diferentes elementos escultóricos y ornamentales del santuario. Se restauraron la balaustrada, los pináculos y las cornisas, así como las imágenes de la Virgen Peregrina, Santiago, San Roque y la Alegoría de la Fe.

López Campos subrayó la importancia de conservar en condiciones adecuadas un inmueble «simbólico y querido por los pontevedreses», que constituye además uno de los principales atractivos culturales y turísticos de la ciudad. A su juicio, la Peregrina se ha convertido en una visita imprescindible para quienes se acercan a conocer Pontevedra y su provincia.

El conselleiro indicó, sin embargo, que esta no será necesariamente la última actuación en el santuario. La Xunta estudiará junto a la cofradía y a los técnicos de Patrimonio las necesidades de mejora del cierre exterior y otras posibles intervenciones futuras.

La obra de la Peregrina se suma a otros proyectos impulsados por la Consellería de Cultura en bienes destacados de Pontevedra, como la rehabilitación de la basílica de Santa María la Mayor, ya finalizada tras una inversión de 550.000 euros.

López Campos enmarcó ambas actuaciones en el compromiso del gobierno gallego con la conservación, el mantenimiento y la puesta en valor del patrimonio cultural. Los presupuestos autonómicos de 2026 reservan 22 millones de euros para el área de Patrimonio, mientras que la inversión destinada a este ámbito durante los últimos cinco años supera los 55 millones.

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