Desde mi atalaya
Monumento a los hombres y mujeres de la mar
El pasado sábado, 27 de junio se celebró el acto de la colocación de un mural-monumento, por parte del Museo del Mar de nuestra Villa, en homenaje a los hombres y mujeres que dedicaron su vida al trabajo del mar, y que hicieron de Marín el tercer puerto pesquero español. El acto se realizó en unión con el ayuntamiento, por lo que asistió la alcaldesa y miembros de la corporación, junto con la fiel, animada y trabajadora directiva del Museo del Mar, que no se cansa de hacer actos relativos a su propósito, que, naturalmente, es el mar. Uno de ellos es este mural dedicado a todos los marinenses (hombres y mujeres) que dedicaron su vida a trabajar en la mar o para la mar. También lo hizo coincidir con la última jornada del Festival de Cine del Mar, que organizan anualmente, y al tiempo celebraron una concentración de embarcaciones tradicionales. En fin, un día enteramente dedicado a la mar. Actuó el Coro de Moraña que animo el acto y canto el Himno gallego en la colocación de la corona de flores, en el monumento recién inaugurado.
El lugar elegido nos parece adecuado pues, digamos que es el último vestigio de aquel Marín pesquero del siglo pasado. El mural de hierro no nos parece muy oportuno, pero bueno. En su parte alta lleva una inscripción que dice lo siguiente: “Na onra dos homes e mulleres que adicaron a sua vida a o mar. Dos que a sacrificaron lonxe do fogar. Das que cosían redes en terra, carrexaban nas lonxas e atendían fillos e fillas. Dos que deixaron a vida nos naufraxios. De todas as persoas que co seu traballo construiron o Marín que somos”.
Y en la parte baja una reproducción de una fotografía donde se ven los barcos pesqueros de entonces atracados abarloados en nuestro muelle. Lo que no nos gusta es que no lleva el escudo oficial de Marín, como debe ser, en lugar de una M que no es más que propagandística.
Puestos a coincidir, coincidió con la terminación de las obras de acondicionamiento del entorno del “cementerio dos botes”, que después de mucho tiempo se terminó. Sustituyeron la cabina de cristal que estaba al borde del muelle y desde el que se veía toda la mar, donde muchos nostálgicos iban y se sentaban para contemplar el mar, por unas bancadas distribuidas por el entorno, que no son muy del agrado de los visitantes, y sobre todo, dos tumbonas que hicieron de cemento y que no se entiende muy bien que son y para que se pueden utilizar como no sea para colocar un colchón encima, y tirarse a dormir a la bartola. Entonces sí. Bueno, lo cierto es que no es una obra de arte, porque el suelo no está nivelado y se hace incómodo, con las subidas a bajadas, y además en cada parterre deberían haberse plantado tres arboles frondosos, para hacer sombra. Y de la piscina no sabemos nada, lo que es cierto que el agua, ahora mismo, está sucia, y convendría filtrarla.
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