Abastecimiento
La comarca adopta medidas ante la sequía con el río Lérez a las puertas de la prealerta
La Xunta evalúa hoy la prealerta por sequía, mientras varios concellos de la comarca apelan ya al consumo responsable ante la falta de lluvias y la bajada de manantiales

Estado del río Lérez, en una situación de probable emergencia por sequía, a la altura de la estación de bombeo de Monte Porreiro. / Gustavo Santos / FDV
El verano acaba de empezar y la comarca de Pontevedra ya mira al agua con una preocupación propia de agosto o incluso septiembre. La falta de lluvias, el calor intenso y el descenso de caudales en ríos y manantiales han encendido las primeras señales de alerta en varios municipios, especialmente en aquellos que dependen de captaciones vecinales, traídas particulares o pequeños manantiales. La situación todavía no se traduce en problemas de abastecimiento, pero sí en un cambio de tono, ya que los concellos empiezan a pedir prudencia y la Xunta decide este miércoles si activa ya la primera prealerta por sequía, que llegaría mucho antes que en veranos anteriores.
El foco principal está en el río Lérez, una de las tres cuencas que la Xunta considera más sensibles junto con las del Anllóns y Baiona. En Pontevedra, el Concello ya advirtió hace unos días de una situación «bastante preocupante» por un caudal atípicamente bajo para esta época. Según el gobierno local, los niveles actuales son más propios del mes de agosto y estarían prácticamente en situación de alerta, por debajo del caudal ecológico fijado en 3,5 metros cúbicos por segundo.
La Xunta ha convocado para hoy la Mesa da Seca, el órgano que evaluará los datos de MeteoGalicia y Augas de Galicia para decidir si procede activar la prealerta. La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, insistió en que no se trata de generar alarma, pero sí de actuar con cautela. Su mensaje fue directo: evitar lavados reiterados de vehículos, no llenar piscinas de forma continuada y reducir riegos innecesarios.
El adelanto del problema es lo que más inquieta a los concellos. Recién iniciado julio, algunos municipios ya reconocen bajadas en manantiales o activan recomendaciones que otros años no llegaban hasta bien entrado agosto. En Poio, el alcalde, Ángel Moldes, explica que el abastecimiento general resiste, aunque las traídas particulares empiezan a notar el golpe. «Hay gente con manantiales propios que ya está notando una disminución del caudal y, en algunos casos, lo perdieron totalmente», señala. El Concello mantiene la prudencia y esperará a la evolución de los próximos días, con la vista puesta en posibles lluvias al final de la semana.

La misma estación de bombeo durante el pasado mes de marzo. / Rafa Vázquez / FDV
En Campo Lameiro, el regidor, Carlos Costa, confirma que la situación está «controlada», pero ya han colocado carteles para pedir a la población que no abuse del agua. Allí el abastecimiento municipal del casco urbano depende de manantial, no de bombeo. «En agosto y septiembre siempre tuvimos problemas de agua, pero este año ya pusimos los carteles antes para avisar a la gente», explica. De momento, añade, los depósitos mantienen buen nivel, aunque el municipio no descarta nuevas medidas si la situación empeora en una o dos semanas.
Traídas vecinales vigiladas
La preocupación es mayor en concellos con una red de abastecimiento más fragmentada. En Vilaboa, César Poza admite que todavía no se han comunicado restricciones importantes, pero subraya que el municipio depende en gran medida también de traídas vecinales y captaciones en manantiales. «La situación es preocupante porque estamos a principios de julio», resume. Advierte de que, si la falta de lluvia continúa, «llegará un momento en que habrá problemas». En escenarios anteriores, recuerda, el Concello llegó a rellenar depósitos con camiones de agua para dar respuesta a los vecinos. La única zona con suministro municipal es Paredes, abastecida desde Soutomaior con agua del embalse de Eiras.
En Cuntis, el alcalde, Manuel Campos, asegura que por ahora no hay un problema grave, aunque reconoce que el río baja con «poquísimo caudal, casi nada». El Concello ya dejó de regar jardines y limita usos secundarios. «Tuvimos algún día de calor más al límite, porque hay más consumo, pero ahora está estabilizado», indica. Si el nivel baja más, el municipio adoptará nuevas medidas.
Otros ayuntamientos de la comarca se mantienen en vigilancia. En Marín, la alcaldesa, María Ramallo, apela por ahora a la prudencia sin aplicar restricciones generales. «Desde el Concello de Marín, de momento pedimos un uso responsable de agua», señala. La regidora defiende, no obstante, que el municipio necesita mantener algunas labores básicas en plenas fiestas. «Necesitamos baldear y limpiar estos días con tanta gente. Se está regando para garantizar que no se sequen las zonas verdes con un uso sostenible y acorde a la época y temperaturas en las que nos encontramos», añade.
En Moraña, Sito Gómez señala que el municipio, con captación de Cuntis, está funcionando con normalidad, aunque, como en otros concellos, se ha trasladado un mensaje de consumo responsable. Mientras, en Barro, Xosé Manuel Fernández Abraldes habla de una situación de «preocupación, que se resuelve, de momento, con normalidad». Sanxenxo, por su parte, asegura que no registra problemas de abastecimiento.
Mientras tanto, los datos hidrológicos de Galicia-Costa muestran embalses todavía con reservas relevantes, aunque con señales desiguales. El boletín de Augas de Galicia de ayer lunes sitúa la ocupación total de los embalses de la demarcación en torno al 69,6%. Los embalses de abastecimiento presentan una situación más holgada, por encima del 86%, con el Pontillón do Castro cerca del 85%, una cifra que permite a Pontevedra enviar un mensaje de tranquilidad sobre el suministro urbano.
El problema, sin embargo, no está solo en los grandes embalses. La primera tensión aparece en ríos, manantiales y traídas pequeñas, más vulnerables a varios meses con pocas precipitaciones. Vigo y Baiona ya han anunciado restricciones, y Ponte Caldelas prohibió usos no esenciales del agua de la traída. La comarca de Pontevedra, por ahora, contiene la situación, pero el calendario juega en contra, ya que queda todo agosto por delante y septiembre empieza a asomar como una amenaza demasiado temprana.
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