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Las cañas (de pescar) son para el verano

La subida de las temperaturas aumenta la afluencia de pescadores, modifica los hábitos de las especies y convierte el verano en la época de iniciación perfecta para muchos principiantes

José Maquieira, posando en el interior de su tienda, Maquieira pesca, en Pontevedra

Gustavo Santos

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Pontevedra

El verano no solo llena las playas de Pontevedra, también sus puertos y zonas de pesca. La llegada del buen tiempo, las vacaciones y el aumento del tiempo libre provocan un incremento de aficionados a la pesca deportiva, una actividad que durante estos meses cambia de perfil y suma a muchos nuevos practicantes.

Atraídos por la propia actividad, por la brisa marina que ayuda a combatir el calor asfixiante, las ganas de probar algo nuevo, o por la paz que trasmite este deporte, son muchos los que aprovechan esta época del año para dar sus primeros pasos, y que se suman a los pescadores ya habituales.

José Maquieira, propietario de Maquieira Pesca, explica que la temporada estival se nota claramente en el negocio. “Con el calor la gente se anima más, tiene más vacaciones y más tiempo libre, y eso hace que haya una mayor afluencia de pescadores y también más clientes en la tienda”, señala.

Uno de los principales cambios se encuentra en el tipo de público. Mientras que durante el invierno suelen ser los pescadores más técnicos y especializados los que acuden a su local, situado en el Paseo de Colón, en Pontevedra, en verano aumenta la presencia de turistas, familias, niños y personas en general que se acercan por primera vez a esta actividad. “La clientela de invierno es más técnica y la de verano es más principiante y variada, con más edades”, confirma José Maquieira.

Entre las modalidades que más crecen durante estos meses destaca la pesca del chipirón en los puertos, una práctica especialmente ligada al verano por la llegada de ejemplares jóvenes que se acercan a estas zonas. También ganan protagonismo otras capturas como el jurel o la caballa, especies que el también aficionado a la pesca, además de propietario de la tienda, José Maquieira, recomienda a quienes quieren iniciarse en esta actividad deportiva.

Pero el calor no solo cambia los hábitos de los pescadores, también los de los propios peces. El aumento de la temperatura del agua modifica su comportamiento y obliga a adaptar las técnicas. “La temperatura del agua afecta a los hábitos de depredación y a cómo se alimentan los peces”, explica el responsable de Maquieira Pesca. Según señala, con el agua más caliente los peces pequeños tienden a subir hacia la superficie, lo que provoca que especies depredadoras como la lubina cambien sus zonas de alimentación. “Los pescadores aprovechamos ese momento para pescarlas más en superficie, donde están alimentándose”, indica. Las circunstancias, por lo tanto, cambian tanto a la pesca como al pescador, se trata de un deporte al que la persona se debe adaptar en función de las circunstancias, entre ellas, la estación del año en la que se encuentren.

Respecto a las normativas que regulan la pesca deportiva, José Maquieira asegura que existe cada vez una mayor concienciación entre los aficionados. “La gente entiende que son necesarias para que la pesca deportiva sea sostenible”, afirma. El respeto por las tallas mínimas, los cupos de captura y las diferentes restricciones es, a su juicio, fundamental para garantizar el futuro de la actividad.

Para quienes quieran acercarse por primera vez a este mundo durante el verano, su recomendación pasa por comenzar con especies accesibles y abundantes. El jurel, la caballa o el chipirón son algunas de las mejores opciones para descubrir una afición que cada año gana seguidores durante los meses de vacaciones.

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