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Verano en el CHOP

Urgencias resiste a la ola de calor antes del pico asistencial por población desplazada

El servicio del Hospital Montecelo mantuvo el pasado fin de semana las cifras de atención habituales, con 185 el sábado y 175 el domingo

Ambulancias ante el servicio de Urgencias del Hospital Montecelo de Pontevedra.

Ambulancias ante el servicio de Urgencias del Hospital Montecelo de Pontevedra. / GUSTAVO SANTOS

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Pontevedra

La ola de calor registrada durante el pasado fin de semana, con temperaturas máximas en Pontevedra de hasta 38 grados centígrados, no tuvo un impacto significativo en el volumen asistencial del servicio de Urgencias del Hospital Montecelo. Según explican profesionales del área sanitaria de Pontevedra, las cifras de atención se mantuvieron dentro de parámetros habituales pese a las elevadas temperaturas.

El sábado se atendió a 185 personas , mientras que el domingo la cifra bajó ligeramente hasta las 175. Son datos considerados «bastante aceptables» para el periodo del año y no reflejan un incremento atribuible de forma clara a la situación climatológica. Tampoco se detectó un aumento destacado de ingresos hospitalarios relacionados por este motivo.

Los profesionales reconocen que el episodio fue intenso y que pudo haber alguna atención concreta vinculada a las altas temperaturas, pero no en un volumen suficiente como para alterar la actividad ordinaria. «Alguna atención hubo, pero en detrimento de otras habituales», señalan fuentes sanitarias, que insisten en que el calor no magnificó la presión asistencial de unas urgencias que se mantuvieron relativamente tranquilas.

La explicación está, en parte, en el calendario. El área sanitaria todavía no ha recibido el grueso de la población desplazada que cada verano incrementa de forma notable la demanda sanitaria en las Rías Baixas. Sanxenxo, O Grove, Poio, Marín, Bueu o la propia Pontevedra registran durante la temporada estival una llegada masiva de visitantes que se intensifica especialmente a partir de mediados de julio.

Es por ello que, aunque el balance del fin de semana invita a cierto alivio, los profesionales miran con cautela a la segunda quincena del mes. El aumento de turistas y residentes temporales puede complicar la situación si coincide con nuevos episodios de temperaturas extremas.

«En el momento en que empiece a llegar el peso de la población desplazada, ahí se nos complicará un poco la cosa», advierten desde el ámbito sanitario.

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