Actividad urbanística
Pontevedra aumenta en un año un 40% sus licencias para edificios de viviendas
En 2025 se otorgaron 28 permisos, ocho más que en el ejercicio anterior y duplica las cifras de 2019 n La ciudad regresa a niveles de hace quince años, al llegar a 50 autorizaciones en total

Un edificio de viviendas en construcción en la calle Peregrina / Rafa Vázquez
Es un fenómeno que comenzó a recuperarse, aunque con cierta timidez, en 2019 después de una larga «travesía en el desierto» por la crisis del ladrillo. Pero la recuperación del sector de la construcción, tanto para viviendas nuevas como para las rehabilitaciones, se ha asentado de forma notable en los últimos meses. Y 2025 ha sido el año de la consolidación de esa mejoría. El pasado ejercicio se cerró con el mejor balance de actividad urbanística en la ciudad desde 2009, hace más de tres lustros.
Con 50 licencias de obras mayores otorgadas a lo largo del año, 28 de ellas correspondieron a edificios de viviendas, tanto colectivas como unifamiliares. Esto supone un aumento del 40% con respecto a las cifras de 2024, cuando fueron veinte inmuebles, y el doble de los quince, casi todos chalés, autorizados en 2019. También hubo tres permisos de derribo, sin reconstrucción, y dos para remodelar locales comerciales o de oficinas.
Otras 17 autorizaciones municipales correspondieron a rehabilitaciones de inmuebles ya existentes, en algunos casos con su demolición previa, total o parcial. En este caso, el nivel es similar al de años anteriores, desde 2020 hasta ahora, ya que la rehabilitación se convirtió en la «tabla de salvación» de las empresas del sector cuando las nuevas promociones eran muy escasas. En todo caso, hace una década no se llegada a la decena de proyectos de recuperación de inmuebles en un año.
En cuanto a los de nueve planta, hay que remontarse a 2009 para encontrar un balance mejor que el de 2025. Aquel año hubo 52 licencias municipales de obra mayor en total, de las que 37 correspondieron a edificios de nueva planta. A partir de entonces se registró un declive paulatino que tocó suelo en 2014, con apenas nueve licencias en todo el año, con siete de ellas para viviendas y dos de rehabilitación. 2020, pese a ser el año de mayor impacto de la pandemia, con restricciones y confinamientos, marcó el arranque de la recuperación, con 38 permisos totales, 17 de ellos para nuevos inmuebles y 19 para rehabilitaciones, más dos de locales. Desde entonces se mantuvo una media anual de unos 35 permisos, hasta que 2025 disparó esa tendencia hasta los 50.
En todo caso, Pontevedra aún está lejos de su récord histórico, registrado en 2002, cuando se contabilizaron 125 licencias urbanísticas de obra mayor: 109 para viviendas, quince de rehabilitación y una para locales.
Son datos oficiales del Instituto Galego de Estatística (IGE) , que no solo reflejan esta mejoría en la capital. Sanxenxo, el otro municipio de la comarca con mayor actividad urbanística e inmobiliaria, presenta un panorama aún más positivo. En su caso, se pasó de 68 a 90 licencias, un 32% más, y se iguala el récord de 2023.
Aún así, en pleno auge de las promociones inmobiliarias en la ciudad, con operaciones en pleno centro urbano y en los barrios, el Ministerio de Vivienda cerró el balance oficial de 2025 con un total de 767 operaciones de compraventa de vivienda en la ciudad de Pontevedra, un 16% menos que en el ejercicio anterior. Esta caída se dejó notar sobre todo entre los pisos nuevos. De todas las operaciones de compraventa de inmuebles certificadas por el ministerio, solo 76 eran inmuebles sin estrenar. Es decir, apenas uno de cada diez eran viviendas de nueva construcción. El mercado de segunda mano sigue al alza en la ciudad pese a la notable oferta en marcha.
El aumento de precios que experimenta este sector, con cifras similares a las de antes de la burbuja inmobiliaria, está detrás en buena parte de este fenómeno, que también provoca que muchos compradores acudan a otros municipios a adquirir su hogar. Así la venta de pisos fue mejor en territorios como Poio, Marín, Vilaboa, Ponte Caldelas o Barro, así como Cuntis, Moraña e incluso A Lama y Campo Lameiro, donde los precios están más contenidos.
Aún así, el número de licencias en algunos de estos municipios no fueron los mejores de la serie histórica. Así, el IGE señala que en Poio fueron 23 permisos, por debajo de los 27 de 2024, si bien mejor que los 14 de 2023. En Marín, por su parte, el pasado año se cerró con tan solo veinte licencias, la mitad que en 2023 y dos por debajo de las autorizaciones de 2024.
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