Inteligencia artificial y salud en Pontevedra
La IA abre la puerta a reducir las esperas en el área sanitaria con menos trámites
Un foro en el Hospital Montecelo destaca que la supervisión médica seguirá siendo clave en una etapa marcada por el avance de las nuevas herramientas con una atención más rápida

El neumólogo Adolfo Baloira, doctor en el CHOP y coordinador del foro sobre la Medicina del futuro en Montecelo. / RAFA VAZQUEZ
El uso de la inteligencia artificial en medicina no sustituirá al médico, pero sí transformará de forma profunda la asistencia sanitaria en los próximos años. Así lo sostiene Adolfo Baloira, doctor del servicio de Neumología del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra y director de Formación y Docencia de la Sociedad Española de Patología Respiratoria, SEPAR, coordinador del foro celebrado hace unos días en el Hospital Montecelo bajo el título «La Medicina de los próximos 10 años».
La jornada reunió en Pontevedra a especialistas, gestores sanitarios y representantes de sociedades científicas para analizar el impacto de la inteligencia artificial, el «big data», la hiperconectividad y las nuevas tecnologías en la práctica clínica. Baloira, impulsor del encuentro, explica que el objetivo era «hacer una proyección de lo que podría hacer la IA para los próximos diez años en medicina» y debatir no solo sus posibilidades, sino también sus riesgos éticos, sociales y profesionales.
Una de las grandes preguntas es si esta revolución tecnológica puede tener efectos concretos para el paciente, especialmente en uno de los problemas que más preocupa a la ciudadanía: las listas de espera. Baloira se muestra convencido de que sí. «Yo creo que sí, por la eficiencia», afirma. A su juicio, la inteligencia artificial permitirá resolver desde casa muchos problemas menores que hoy acaban generando consultas, desplazamientos o visitas hospitalarias.
El neumólogo considera probable que, en los próximos años, las aplicaciones sanitarias incorporen herramientas de IA capaces de orientar al paciente ante determinadas dudas de salud, gestionar mejor su medicación o detectar signos de alarma. «Muchos pequeños problemas de su propia salud los va a poder solucionar a través de una IA asociada a la aplicación», señala. Eso, añade, evitaría desplazamientos innecesarios al hospital y permitiría liberar tiempo de los profesionales para dedicarlo a casos más complejos.

Un momento de la jornada celebrada en el Hospital Montecelo. / FdV
Uno de los ámbitos en los que la inteligencia artificial ha demostrado ya ser muy útil es el de la radiología, con una gran capacidad en el reconocimiento de imágenes. Recuerda que en Galicia las radiografías de tórax ya cuentan desde hace unos dos años con apoyo de IA, con algoritmos que se han ido actualizando y mejorando. En este sentido, Adolfo Baloira también cita estudios internacionales sobre cribado de cáncer de mama en Estados Unidos y Reino Unido, en los que se estimaba que la aplicación de herramientas de IA podía ahorrar el equivalente a miles de horas de trabajo de radiólogos, «que podrían dedicarse a otras tareas asistenciales».
Otro campo clave será la gestión. «Un hospital genera una enorme cantidad de documentos, informes y datos, y la IA puede analizarlos de forma mucho más rápida que una persona», pone como ejemplo Baloira.
"En unos diez años es posible que la IA adopte directamente decisiones terapéuticas o de manejo en casos sencillos, siempre bajo supervisión humana»
El especialista cree que, en un horizonte de cinco o seis años, buena parte de las decisiones de tratamiento se tomarán en conjunto con herramientas de inteligencia artificial. «Y en unos diez años, apunta, es posible que la IA adopte directamente decisiones terapéuticas o de manejo en casos sencillos, siempre bajo supervisión humana». Entre esos supuestos menciona infecciones respiratorias leves, pequeñas descompensaciones de diabetes o ajustes de medicación en determinadas patologías crónicas.
Formar a profesionales
El director de Formación de la SEPAR insiste, no obstante, en que el cambio exigirá formación tanto a profesionales como a pacientes. Advierte de que muchos médicos aún no están preparados tecnológica ni mentalmente para incorporar estas herramientas, por lo que defiende impulsar cursos y actividades formativas específicas. «Una IA no va a sustituir a un ser humano”, recuerda, «pero el médico que sepa utilizarla tendrá mucha más capacidad que aquel que no la incorpore a su trabajo».
El nuevo escenario también implicará un paciente más activo e hiperconectado.
El neumólogo reconoce que existen riesgos, especialmente privacidad, seguridad de datos y uso incorrecto de estas tecnologías. También advierte de una posible brecha con los pacientes de más edad. Sin embargo, rechaza que este avance sea incompatible con la humanización de la asistencia. A su juicio, «si se utiliza bien, la inteligencia artificial puede liberar tiempo, mejorar la eficiencia y facilitar una atención más ajustada a las necesidades de cada paciente».
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