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Museo de Pontevedra

El arte cobra vida en los márgenes de Santa Clara

La primera edición de la Bienal de Artes Vivas convierte Santa Clara en escenario de danza, performance, teatro, música, poesía y circo, con 22 propuestas gratuitas de creación contemporánea hasta el 12 de julio

Santa Clara, escenario artístico

Rafa Vázquez

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Pontevedra

Santa Clara volvió a llenarse este jueves de voces, cuerpos y movimiento. El antiguo convento, todavía en ese tiempo intermedio entre la memoria de lo que fue y el museo que será, abrió sus puertas a la primera edición de la Bienal de Artes Vivas de Pontevedra, una nueva cita impulsada por la Diputación que durante once días convertirá la iglesia, el coro y los jardines en territorio de danza, performance, música, teatro, poesía y circo.

La propuesta nace bajo un título que es casi una declaración de intenciones: «Nas marxes». En los márgenes de las disciplinas, de los formatos cerrados, de los espacios previsibles. Allí donde una pieza no acaba de ser solo teatro, ni solo danza, ni solo concierto, ni solo exposición. Allí donde las artes vivas encuentran su lugar precisamente porque no encajan del todo en ninguno.

La Bienal arrancó con el respaldo anticipado del público. Más del 80% de las entradas estaban ya reservadas antes de la inauguración y 13 de los 22 espectáculos programados hasta el 12 de julio habían agotado todo el aforo. La demanda llevó incluso a la organización a abrir un pase adicional de «Don't Be Frightened of Turning the Page», del italiano Alessandro Sciarroni, una de las propuestas más esperadas del programa, que cerrará esta primera edición con una nueva función el domingo 12 de julio a las 20.00 horas.

El inicio de la programación tuvo también acento de estreno. La jornada inaugural incluyó la presentación en Galicia de «Microdesfase: desajuste para voz y espacio», de Blanca Tolsá, y el estreno absoluto de «Clo Pau Plas Pedra», una creación del dúo Clo Plas, formado por Xiana Arias y Berio Molina, junto al escultor Diego Vites y el músico Javi Álvarez. Ambas propuestas llegaron al primer día con las entradas agotadas.

Comisariada por Iñaki Martínez Antelo, esta primera Bienal reúne 22 espectáculos, cuatro estrenos absolutos y 14 piezas que podrán verse por primera vez en Galicia. Toda la programación es gratuita, aunque con reserva previa obligatoria, y la Diputación puso a disposición del público más de 3.200 entradas para el conjunto de la cita.

Santa Clara no es solo un escenario. Es también parte del relato. La Bienal se instala en un espacio llamado a convertirse en la séptima sede del Museo de Pontevedra y lo activa antes de su transformación definitiva, abriéndolo a prácticas artísticas que dialogan con la fragilidad, la experimentación y lo inacabado. En ese contexto, el antiguo convento funciona como un marco especialmente fértil para un programa que no busca ocupar el centro, sino explorar sus bordes.

Durante los próximos días, la programación continuará con propuestas como «Sen patrón», de Pistacatro; «Extraña alegría», de Javier Hernando de Los Bárbaros; «Alien», de Manuel Rodríguez; «E os ocos comezaron a pegarse», de Alejandra Pombo Su; «En talleres», de Leonor Leal y Antonio Moreno; «Contar no apagón», de Celso Fernández Sanmartin; «World of Interiors», de Ana Borralho y João Galante; o el concierto «Àlbum Victòria», de Laia Estruch junto a la formación pontevedresa Zunzún.

Con esta primera edición, la Bienal de Artes Vivas se incorpora al calendario cultural pontevedrés como una cita llamada a alternarse en los años pares con la Bienal de Arte. Lo hace desde un lugar singular: un convento en proceso de renacer, un programa construido desde los límites y un público que, incluso antes del primer gesto sobre el escenario, ya había respondido con una demanda muy por encima de lo habitual.

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