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Temporada alta en Pontevedra

Tras una primavera «muy positiva», los hoteles fían julio a las reservas de última hora

Agosto y septiembre están asegurados en la ciudad con las fiestas de A Peregrina, Feira Franca y el Triatlón, mientras que Sanxenxo siempre depende del clima

Primer día de verano en Silgar

Rafa Vázquez

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Pontevedra

Iniciado el mes de julio, comienza oficialmente la temporada alta del turismo, pero en los hoteles de Pontevedra el mes comienza con prudencia después de una primavera «muy positiva».

La presidenta de los hoteleros de la capital de las Rías Baixas, Paula Lourido, reconoce que todavía no dispone de datos cerrados del conjunto de establecimientos, pero sí percibe un arranque algo más flojo de lo esperado. «Julio, como siempre, arranca un poquito flojo; después suele animarse», resume. La impresión inicial es que la ocupación de estos primeros días queda por debajo de la registrada durante abril, mayo y junio, meses que dejaron un balance muy positivo.

La comparación con la primavera es inevitable. Durante esos meses, la ciudad se benefició de una fuerte presencia de peregrinos, que ayudó a mantener altos niveles de ocupación en los hoteles. El Camiño Portugués volvió a actuar como uno de los grandes motores de la actividad turística urbana, hasta el punto de que muchos establecimientos trabajaron con cifras muy elevadas antes incluso de la llegada del verano.

El sector confía en que, conforme avance el calendario, se activen las reservas de quienes esperan a decidir destino en función de precios, disponibilidad, meteorología o planes familiares. Julio, pese a ser temporada alta, continúa teniendo en Pontevedra un componente importante de improvisación.

El fenómeno no es exclusivo de la ciudad. En destinos de playa como Sanxenxo, donde las expectativas estivales suelen ser muy elevadas, julio también depende en buena medida de la meteorología y de las reservas de última hora. La diferencia es que allí el sol y la playa pesan más en la decisión final del visitante. El año pasado, Sanxenxo alcanzó en agosto una ocupación media del 88%, una cifra que confirma la fortaleza del destino en el corazón del verano, pero julio suele estar más condicionado por la evolución del tiempo.

En Pontevedra, sin embargo, el comportamiento turístico responde a otros estímulos. La ciudad no depende únicamente del sol, sino de una combinación de factores en la que pesan el Camiño, la actividad cultural, las fiestas, la oferta urbana y la proximidad a las Rías Baixas.

«Para agosto sí que ya hay muchas reservas, tanto para la época de las fiestas de A Peregrina, como en sí mismo el mes, donde casi todo el mundo tiene vacaciones, tiene muy buena pinta», celebra Lourido. En cuanto a septiembre, también está asegurado con la Feira Franca, el primer fin de semana, y la Gran Final de las Series Mundiales de Triatlón Pontevedra 2026, la última semana. Además, es un mes «en el que vuelven los peregrinos con fuerza».

El albergue de peregrinos confirma también ese movimiento irregular. Tino Lores, presidente de la asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago, señala que mayo fue un mes «muy bueno», mientras que en la parte final de junio se notó cierta bajada respecto a la primera quincena. En este albergue público esperan alcanzar la plena ocupación, con días en los que «va a haber que derivar peregrinos a establecimientos privados por falta de plazas».

En todo caso, este será un año más de elevadas cifras para ellos, nada comparable al próximo Año Santo, el de 2027.

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