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Mercado laboral en verano

El transporte público «frena» la contratación en Sanxenxo, que supera las 300 ofertas

Los negocios de hostelería acusan dificultades para completar sus plantillas estivales con trabajadores sin coche propio de municipios vecinos como Pontevedra a causa de los horarios de los autobuses

Una de las trabajadoras del restaurante cafetería «Marycielo» sirve una mesa, a pie de la playa de Silgar.

Una de las trabajadoras del restaurante cafetería «Marycielo» sirve una mesa, a pie de la playa de Silgar. / GUSTAVO SANTOS

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Pontevedra

Las quejas del funcionamiento del transporte público no parten solo de los usuarios, sino también de las empresas. Sanxenxo afronta el inicio de la temporada alta con un problema que se repite cada verano, pero que este año vuelve a hacerse especialmente visible: la hostelería necesita trabajadores y no siempre consigue encontrarlos. Entre los motivos que provoca esta contrariedad destaca que muchas personas que sí estarían dispuestas a trabajar en el sector no disponen de coche particular y dependen del autobús para trasladarse desde otras localidades, como Pontevedra, principal proveedora de mano de obra. Así lo aseguran tanto algunos de los negocios que buscan ampliar sus plantillas en la época estival como el propio Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo (CETS).

Cientos de puestos

Camareros, ayudantes de cocina, cocineros, limpiadores, dependientes, recepcionistas, camareras de piso o incluso masajistas figuran entre los perfiles demandados en un municipio que multiplica su actividad con la llegada de turistas.

El Boletín de Empleo del Concello de Sanxenxo refleja más de 300 ofertas disponibles de este tipo, muchas de ellas vinculadas al sector servicios y, en especial, a la hostelería. Sin embargo, detrás de esa demanda no hay una única causa. Los empresarios consultados apuntan a una combinación de factores: la intensidad del trabajo en verano, la falta de alojamiento asequible para quienes vienen de fuera, la competencia entre establecimientos y, cada vez con más fuerza, las dificultades para desplazarse hasta Sanxenxo sin vehículo propio.

En el restaurante cafetería Marycielo, situado en Silgar, Juan Piñeiro busca camareros para incorporación inmediata hasta mediados de septiembre. Su oferta plantea cuatro turnos posibles, precisamente para intentar adaptarse a las necesidades de los trabajadores. «Intento por todos los medios que todo el mundo esté cómodo», explica. La idea es facilitar la conciliación y ofrecer opciones, pero aun así cubrir todos los puestos no resulta sencillo.

El caso de Marycielo resume bien el salto que viven muchos negocios de Sanxenxo en verano. Durante buena parte del año funcionan con plantillas reducidas, pero en temporada alta necesitan multiplicar el personal. «Pasamos de cinco trabajadores a treinta», señala Piñeiro. No todos son nuevos cada verano: hay empleados que repiten desde hace años, algunos con más de una década de antigüedad. Aun así, siempre quedan huecos por cubrir.

Juan Piñeiro, del "Marycielo".

Juan Piñeiro, del "Marycielo". / Gustavo Santos

Uno de los principales obstáculos está en el acceso a la vivienda. Alfonso Martínez Cacheda, presidente del CETS de Sanxenxo, apunta que muchos establecimientos no ofrecen alojamiento y que quienes vienen de fuera se encuentran con un mercado de alquiler orientado casi por completo al turismo. «En verano, encontrar una habitación o un piso para trabajar durante unos meses es difícil y, en muchos casos, demasiado caro», reconoce.

Pero el problema no termina ahí. Incluso quienes podrían desplazarse desde Pontevedra, Poio, O Grove, Cambados u otros municipios próximos se encuentran con una barrera añadida: «los horarios del transporte público no siempre encajan con las necesidades reales de la hostelería». Y ese desajuste se agrava los fines de semana, precisamente cuando más personal necesitan bares, cafeterías, restaurantes, hoteles, comercios y supermercados.

Piñeiro lo explica con un ejemplo de primera mano. Una trabajadora que entra a las diez de la mañana desde Pontevedra tiene que salir de casa mucho antes para coger un autobús que le permita llegar con margen, bajarse, desplazarse hasta el establecimiento, cambiarse y empezar a tiempo. Si espera al siguiente, ya no llega. Para entrar a las nueve o nueve y media, el trayecto obliga a levantarse a las seis de la mañana y asumir un tiempo de desplazamiento que desincentiva el empleo.

La situación se complica aún más al salir. Una jornada que termina a media tarde puede depender de si el trabajador consigue enlazar con el autobús adecuado. Si el vehículo va lleno o el horario no se ajusta, el desplazamiento se convierte en otro problema. Para los turnos de tarde o noche, directamente, las opciones se reducen mucho más. «El transporte público solo valdría para el horario de mañana, y a medias», resume el hostelero.

Una camarera atiende una de las mesas de la terraza del "Marycielo".

Una camarera atiende una de las mesas de la terraza del "Marycielo". / Gustavo Santos

Peor en fin de semana

El fin de semana la cosa empeora muchísimo. En esos días, cuando Sanxenxo recibe más visitantes y los establecimientos necesitan reforzar turnos, los primeros autobuses salen a media mañana y las frecuencias son menores. Para quienes no tienen carnet, no disponen de coche o no pueden asumir otro tipo de desplazamiento, aceptar un empleo se vuelve inviable.

«Por ejemplo, hay jóvenes estudiantes en Pontevedra y otros municipios cercanos que podrían querer trabajar en verano para ganar dinero, pero no tienen manera práctica de desplazarse». Piñeiro insiste en que «no se trata solo de atraer trabajadores de lejos, sino de conectar mejor a quienes ya viven en el entorno y podrían incorporarse a la temporada». «Hay personas que quieren venir a trabajar y no tienen la posibilidad», sostiene.

Su propuesta es que las administraciones se impliquen para reforzar líneas en horas clave. Cita a los concellos de Sanxenxo, Pontevedra, Poio u O Grove, junto con la Diputación y la Xunta, como instituciones con capacidad para coordinar una solución. No plantea autobuses pensados para el ocio nocturno, sino servicios orientados a trabajadores, en franjas concretas de entrada y salida.

El municipio cuenta desde el 1 de julio con buses circulares internos, una medida que ayuda a moverse dentro de Sanxenxo, pero el problema radica en la conexión con otros concellos. A ello se suma el problema del aparcamiento en zonas céntricas. Incluso quienes tienen coche se encuentran con dificultades para estacionar cerca del trabajo, especialmente en áreas de gran presión turística como Silgar o el centro de Sanxenxo.

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