Terremoto en Venezuela
«Tenemos la fe de que todas las personas que estén debajo de esos escombros salgan con vida»
Jennifer Peña y Joan Andrade ponen más voces al dolor y la esperanza tras la tragedia de Venezuela

Gustavo Santos

La historia de Yhosvany y Adela no es la única que quita el sueño a los habitantes de Marín. Entre quienes viven estos días con especial angustia está Jennifer Peña, venezolana afincada en el municipio, que relató entre lágrimas el drama que atraviesa su familia.
«Desgraciadamente, gran parte de mi familia estaba en uno de los edificios que se derrumbó. Son doce personas, de las cuales tres ya sacaron sus cuerpos», explicó Peña, visiblemente afectada. La mujer señaló que permanecen a la espera de noticias sobre los otros nueve familiares y apeló a la fe y la esperanza para que puedan ser localizados con vida. «Nosotros, los venezolanos, siempre hemos sido personas de fe y de esperanza. Tenemos la fe de que esas nueve personas, y todas las que estén debajo de esos escombros, salgan con vida», afirmó.
Peña explicó también que la familia necesita ahora reunir recursos para poder sepultar mediante cremación a los tres fallecidos ya recuperados. «Estamos en todo ese proceso de dolor y hay que seguir ayudándolos, porque por más que yo quiera hacer tanto desde aquí, no puedo», lamentó.
Sus palabras llegaron en una jornada marcada por el minuto de silencio convocado en Marín en memoria de las víctimas y como muestra de apoyo al pueblo venezolano. Más de un centenar de personas se reunieron para acompañar a las familias afectadas, en un acto cargado de emoción, respeto y solidaridad. El silencio dio paso a un aplauso sentido, compartido por vecinos gallegos y venezolanos, que quisieron mostrar su apoyo a quienes siguen pendientes de noticias de sus seres queridos.
También intervino Joan Andrade, que reconoció que lo ocurrido en Venezuela fue una «tragedia muy fea» y aseguró que tiene muchos compañeros afectados. Aunque explicó que a su familia no le pasó nada, lamentó que entre los damnificados haya numerosos amigos suyos, incluidos los vecinos de Marín desaparecidos. «Los de aquí de Marín eran amigos míos. Bueno, son amigos míos», afirmó visiblemente emocionado.
Andrade recordó además el vínculo personal que mantenía con la familia: la hija pequeña estudiaba con su hija, el padre había trabajado con él y la madre era amiga. «Tenemos la esperanza de que estén vivos. No tengo palabras», añadió.
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