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Pontevedra acoge el óleo de Castelao en una exposición única que evoca la memoria y la diáspora

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, encabezó este jueves la inauguración de la exposición de «A derradeira leición do mestre»

El presidente de la Diputación, Luis López, define el cuadro como un «clamor contra el horror de la represión»

La exposición recibió esta tarde a los primeros espectadores que contemplaron la icónica obra.

Gustavo Santos

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El Edificio Castelao del Museo de Pontevedra respira desde este jueves un aire cargado de historia y de una emoción que se palpa en el ambiente. En la planta baja, un invitado de absoluta excepción: el óleo icónico pintado por Alfonso Daniel Rodríguez Castelao en su exilio de Buenos Aires en 1945, «A derradeira leición do mestre», que dialoga cara a cara con el dibujo original que custodia la institución y con piezas fundamentales de nuestra memoria colectiva, como el manuscrito de Sempre en Galiza o la sobrecogedora fotografía de la Diada dos Mártires.

La muestra, que abrió de par en par sus puertas este jueves y permanecerá accesible de forma gratuita hasta el 27 de septiembre, representa un hito irrepetible: es la segunda vez que la obra cruza el Atlántico y, muy probablemente, la última oportunidad de contemplarla en suelo gallego antes de regresar a su hogar permanente en el Centro Galicia de Buenos Aires.

El acto institucional, presidido por el titular de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, se convirtió en un caluroso viaje de ida y vuelta entre la Galicia territorial y la diáspora. El goteo de intervenciones desgranó la profunda significación de un cuadro que, más allá de su indiscutible valor estético, es un testamento moral. Abrió el turno de palabras Rafa Domínguez, vicepresidente de la Diputación y máximo responsable del Museo, quien visiblemente emocionado auguró que este 25 de junio quedará grabado en las páginas de la institución como el día en que la obra cumbre regresó a la ciudad que el propio Castelao tanto apreció. Domínguez enmarcó este logro en la ambiciosa transformación que vive el Museo, citando hitos recientes como la recuperación de la Bienal, la adquisición del archivo familiar de Valle-Inclán o el gran proyecto arquitectónico y cultural del convento de Santa Clara.

Por su parte, la directora del Museo, Ángeles Tilve, y el responsable de la Casa Galicia de Buenos Aires, custodio de la pieza, incidieron en el complejo laberinto administrativo y el enorme esfuerzo de gestión que ha supuesto este viaje de tres años a través del océano, así como el legado clave de la Galicia de la diáspora.

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, aportó la perspectiva local y humana, recordando la hondura con la que la ciudad ha cuidado siempre el legado de los mártires. Evocó las palabras testamentarias de Alexandre Bóveda ante el tribunal militar que lo condenó a muerte y repasó las iniciativas municipales que, desde la instalación de su busto en la plaza de Curros Enríquez en 1986 hasta la concesión de la medalla de oro de la ciudad en 1999, han buscado la rehabilitación del galleguismo histórico. El regidor dejó claro que seguirá luchando por el reconocimiento del 17 de Agosto y no ocultó su esperanza de que «este cuadro pueda en algún momento quedarse» en Pontevedra y «en nuestro museo».

La Asociación Cunchas e Flores de Bueu elaboró un alfombrado floral que reivindica el papel de Castelao en la campaña a favor de la aprobación del Estatuto de Autonomía de 1936

Tras las palabras del Conselleiro de Cultura, el presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López, cerró la ronda institucional definiendo el cuadro como un «clamor contra el horror de la represión» y un homenaje directo a Bóveda.

López agradeció la generosidad de los «galegos bos e xenerosos» de la diáspora, ensalzando una Galicia actual que ya no despide a sus hijos, sino que abraza con orgullo su pluralidad y sus raíces.

Alfombrado floral que recuerda la participación de Castelao en el referendum del Estatuto.

Alfombrado floral que recuerda la participación de Castelao en el referendum del Estatuto. / Gustavo Santos

Sin embargo, la memoria no es un territorio pacífico ni de una sola dirección, y la inauguración reflejó las tensiones latentes que despierta el uso político de los símbolos. En las filas de invitados, entre las autoridades, las fundaciones Bóveda y Castelao y colectivos culturales, una gran ausencia, la de la hija póstuma de Bóveda, Amalia Bóveda, que renunció a acudir a la inauguración por «dignidad y coherencia» debido a lo que considera una muestra de hipocresía institucional, denunciando el rechazo a declarar el Día da Galiza Mártir y los pactos políticos con la extrema derecha.

La inauguración no estuvo exenta de polémica: la hija póstuma de Bóveda, Amalia Bóveda, renunció a acudir a la inauguración por «dignidad y coherencia» y Mocidade Galega pola Memoria visibilizó su protesta contra el PP, al que acusa de no condenar firmemente el franquismo y votar en contra de la institucionalización de la efeméride del Día da Galiza Mártir

Quien sí estuvo es la juventud organizada de la asociación Mocidade Galega pola Memoria, que visibilizó su protesta desplegando carteles reivindicativos. Mensajes como «Non hai respecto sen memoria: institucionalización do Día da Galiza Mártir xa!!» o «Máis ler a Castelao e menos usalo para a foto» rompieron la homogeneidad del protocolo.

Desde el colectivo, su presidente Pablo Abelleira Acebedo criticó lo que consideran una «apropiación simbólica» contradictoria por parte del Partido Popular, al que acusan de no condenar firmemente el franquismo y votar en contra de la institucionalización de la efeméride del 17 de agosto en el Parlamento Galego, recordando que no puede haber un reconocimiento sincero a Bóveda y Castelao sin asumir las causas que los empujaron al fusilamiento y al exilio.

Otra de las paradas del acto de inauguración fue la alfombra floral elaborada por la Asociación Cunchas e Flores de Bueu, una obra que reivindica el papel de Castelao en la campaña a favor de la aprobación del Estatuto de Autonomía de 1936. Sus integrantes explican que «antes de elaborar la alfombra hay que tratar el material, hacer el diseño, organizar el trabajo...» y a esta obra han dedicado esfuerzos «en intensivo, desde que acabó el Corpus».

Este esfuerzo anónimo de los vecinos que realizaron el alfombrado, la agitación de la protesta y la solemnidad de los discursos confluyeron esta tarde bajo la mirada fija de los dos niños retratados por Castelao que lloran ante el cuerpo del maestro asesinado, recordándonos a todos que la verdadera lección de la memoria sigue viva, incómoda y en constante disputa.

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