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Hostelería local

«King Omar», 20 años de un kebab de Pontevedra con fama nacional

Ashgar, paquistaní afincado en España desde hace 44 años, celebra dos décadas al frente del «Döner Kebab King Omar», en la calle Sarmiento de Pontevedra. Su local fue pionero en el reparto a domicilio y hoy figura entre los kebabs mejor valorados de España.

Ashgar (en primer término) y Yasir preparan uno de los ricos kebabs de su local en la zona monumental.

Gustavo Santos

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Pontevedra

En plena calle Sarmiento, en el corazón del casco histórico de Pontevedra, el «Döner Kebab King Omar» cumple veinte años. Al frente está Ashgar, un paquistaní que llegó a España hace 44 años y que, después de una larga vida entre Barcelona y Galicia, ha hecho de este acogedor local un punto de referencia para vecinos, turistas y peregrinos. Tanto que es habitual ver grupos de gente los fines de semana por la noche esperando en el exterior por una mesa o sus pedidos, cuando la demanda es mayor.

Pero Ashgar no siempre se dedicó a la hostelería. Antes de servir kebabs, tuvo un bazar de electrónica, donde vendía radios, relojes y otros artículos, pero el mercado cambió y la caída de las ventas le hizo replantearse su futuro.

«Hasta 2005 o 2006 tenía un negocio de electrónica, un bazar. Como ya no se vendían radios, ni relojes, cambiamos a la comida», recuerda. Para ello tuvo que aprender el oficio, así que viajó a Alemania, uno de los países europeos con mayor tradición en este tipo de establecimientos de comida turca. «No sabíamos hacer las cosas, así que fuimos a aprender a Alemania y montamos el kebab en 2006», cuenta.

Cuando «King Omar» abrió sus puertas, en Pontevedra apenas había otro kebab. Con el tiempo llegaron muchos más. Ashgar recuerda que «llegaron a funcionar hasta dieciséis locales» de este tipo en la Boa Vila, aunque la mayoría fueron cerrando. Hoy, asegura, quedan tres o cuatro. El suyo sigue ahí, dos décadas después, en una ubicación privilegiada y con una clientela fiel.

El secreto, dice, no está solo en la receta. «Lo hacemos con mucho cariño y con mucho amor», resume. Esa forma de trabajar les ha valido reconocimiento fuera de Pontevedra: el establecimiento llegó a aparecer en una selección de los quince mejores kebabs de España de El Comidista. A Ashgar le gusta decirlo con prudencia: «Eso es lo que dicen», afirma modesto.

Antes de dedicarse a la hostelería, Ashgar trabajó como traductor para el Ministerio de Defensa español

El restaurante solo sirve kebabs de ternera y pollo. No hay cerdo, carne prohibida en la religión musulmana, pero esta pregunta todavía la siguen haciendo algunos clientes. «Sí, lo preguntan. Les decimos que no, y comen lo que hay. No hay problema», explica entre risas el propitario. «Algunos prefieren solo pollo; otros, solo ternera...»

A diferencia de la imagen habitual de este tipo de locales, la clientela del «King Omar» no está formada únicamente por jóvenes. «Tenemos de todo: jóvenes, mayores, incluso gente de 60 ó 70 años que viene a comer kebab», apunta Ashgar. A ellos se suman los turistas y los peregrinos que atraviesan el casco histórico. El idioma, en ese sentido, tampoco ha sido una barrera. «Como sabemos inglés, con los que vienen de fuera no tenemos problema», explica.

Uno de los pasos importantes en la trayectoria del negocio fue el reparto a domicilio. El «King Omar» fue, según Ashgar, el primer kebab de Pontevedra en ofrecer este servicio. La decisión llegó en 2008, cuando las ventas bajaron y hubo que buscar una forma de recuperar clientes. «Pensamos en poner servicio a domicilio para recuperar lo que no vendíamos. Desde entonces seguimos», recuerda.

Yasir trabaja junto a uno de los empleados del kebab.

Yasir trabaja junto a uno de los empleados del kebab. / Gustavo Santos

Aquel movimiento resultó decisivo años después, durante la pandemia del coronavirus, en 2020. Mientras muchos negocios se vieron obligados a cerrar, este restaurante pudo seguir funcionando gracias a los pedidos a domicilio. «No cerramos. Como teníamos servicio de reparto, nos dieron permiso para abrir y mandábamos la comida a casa», señala su propietario.

Junto a Ashgar trabaja Yasir, una de las caras más veteranas del local. Llegó en 2006, prácticamente desde el principio, y hoy Ashgar lo considera «el segundo jefe». Ambos se conocían desde años antes. Yasir ya había trabajado en un kebab en Vigo, en la calle Pi y Margall, antes de incorporarse al proyecto pontevedrés.

«Hace falta mano de obra. La gente que se está regularizando ya estaba trabajando en el país o hacía lo que podía. Es mejor para España: van a pagar Seguridad Social, impuestos, y el Estado va a cobrar dinero»

El trabajo no es fácil, ya que son muchas horas, fines de semana includos, y, especialmente en la cocina, se pasa mucho calor. Pero Ashgar no lo dramatiza. «Si buscamos este trabajo, tenemos que aguantar. No hay más remedio», dice.

Regularización de migrantes

La biografía de Ashgar va mucho más allá del restaurante. Llegó a España hace 44 años y pasó sus primeros diez años en Barcelona. Allí conoció a su mujer, gallega de Santiago de Compostela. Se casaron en Galicia en 1982 y tienen dos hijos. Ninguno ha querido continuar en el negocio familiar. A Ashgar no le molesta. Al contrario. «Los dos tienen sus estudios. Yo intenté que fueran buenos chicos, que estudiaran y que trabajaran en lo suyo, porque esto es muy duro», afirma.

También trabajó como traductor para el Ministerio de Defensa español. Habla urdu, panyabí e inglés, además de español, y estuvo tres meses de misión. Esa experiencia forma parte de una vida marcada por la integración, el trabajo y los puentes entre culturas.

Por eso, cuando se le pregunta por el debate sobre la regularización de personas migrantes, Ashgar responde desde la experiencia. Defiende que muchas de esas personas ya viven y trabajan aquí, y que regularizarlas sería positivo para todos. «Hace falta mano de obra. La gente que se está regularizando ya estaba trabajando en el país o hacía lo que podía. Es mejor para España: van a pagar Seguridad Social, impuestos, y el Estado va a cobrar dinero», sostiene Ashgar.

Veinte años después de levantar la persiana por primera vez, el «Döner Kebab King Omar» sigue siendo mucho más que un local de comida rápida. Es la historia de un oficio aprendido lejos y consolidado en Galicia. También la de un hombre que llegó de Pakistán hace más de cuatro décadas y que encontró en Pontevedra un lugar donde echar raíces.

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