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Entrevista | Roi Bouzas Gimnasta rítmico

«Los comentarios me dan igual, no me conocen y no saben cómo soy»

El joven compite en una disciplina con mayoría femenina y lidia con prejuicios y una imagen preconcebida errónea

Roi Bouzas vuela sobre el tapiz.

Roi Bouzas vuela sobre el tapiz. / RFEG

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Miguel Salgado Reboreda

Miguel Salgado Reboreda

Marín

Roi Bouzas Capa (Marín, 2008) es gimnasta artístico. Un deporte mayoritariamente femenino en que sigue derribando muros de prejuicios con aro, mazas y cuerda.

¿Cómo fueron sus comienzos en la gimnasia rítmica?

Mis comienzos fueron porque vi a mi hermana haciendo gimnasia rítmica. Me gustaba verla con los aparatos y les dije a mis padres que yo también quería hacer eso. Empecé en 2014, en un conjunto lleno de chicas, y dos años después ya fui a mi primer Campeonato Nacional.

Cuando pensamos en un niño que empieza a hacer deporte, muchas veces imaginamos fútbol, baloncesto u otras disciplinas más habituales. ¿Por qué un niño como usted decide apostar por la gimnasia rítmica?

Veía competir a mi hermana con todos los aparatos y me llamó mucho la atención. Me gustó y quise probarlo. En mi caso fue algo bastante natural: lo vi, me gustó y les dije a mis padres que quería hacerlo. Mi hermana mayor ya estaba en el club y yo, cuando iba al parque, también estaba todo el día con los aparatos de gimnasia. En cuanto tuve edad, entré en el club. Empecé en un conjunto con cuatro niñas y después dimos el salto a la parte masculina, ya en modalidad individual.

Viene de participar en el Campeonato de España, donde logró un quinto puesto en cuerda, un tercer puesto en aro, un buen ejercicio en mazas, además de terminar octavo en la general y conseguir un diploma nacional. ¿Cómo vivió esa experiencia?

Lo viví muy contento, la verdad. No venía de una temporada muy buena, así que llegar allí y que los ejercicios saliesen bastante bien fue una alegría. Me sentí muy contento por todo el trabajo que llevo haciendo durante estos años. Ya llevo yendo al Campeonato de España desde 2017, así que es una de mis competiciones favoritas, aunque cada campeonato es especial. Al final son muchísimas horas en un tapiz y en un pabellón durante todo el año, y todo se juega en un minuto y medio, que es lo que dura el ejercicio. Conseguir estos resultados fue una recompensa a nivel anímico y personal

La gimnasia rítmica masculina sigue siendo una disciplina poco visible. ¿Ha sentido alguna vez que tenía que justificar por qué eligió este deporte?.

Sí y no. En clase, a veces, cuando me preguntaban por qué había escogido gimnasia rítmica y no fútbol o baloncesto, tenía que explicarlo. Pero tampoco sentí que tuviese que justificarme mucho. Es un deporte que me gusta desde siempre, que me llama la atención, y por eso lo hago. En mi caso tuve bastante suerte porque, a nivel familiar, siempre conté con apoyo. También en el colegio, aunque a mis compañeros les resultaba raro, no tuve grandes problemas como sí les ha pasado a otros gimnastas. Aun así, es un problema que existe a nivel nacional.

¿Qué tipo de prejuicios cree que pesan todavía sobre los chicos que hacen gimnasia rítmica?

Creo que el mayor prejuicio es que, como la gimnasia rítmica se asocia a un deporte mayoritariamente femenino, cuando un chico la practica hay gente que piensa que tiene que ser más afeminado. Se nos cataloga por hacer este deporte, y ese creo que es uno de los principales problemas.

¿Le ha tocado escuchar frases o comentarios despectivos por la disciplina que practica? ¿Cómo los gestiona?

Algún comentario sí que hubo, pero no en mi clase ni en mi colegio. Fue más por parte de gente de otros colegios, personas que tampoco me conocían. A mí directamente no me lo dijeron, sino que se lo comentaron a compañeros y luego me llegó a mí. Yo lo gestiono relativizándolo. Realmente me da igual porque esas personas no me conocen, no saben cómo soy. Sé cómo soy, sé lo que me gusta y no tienen por qué decirme nada.

¿Se ha sentido alguna vez observado de forma distinta por ser chico dentro de una disciplina tradicionalmente asociada a las mujeres?

Al principio sí. Cuando entré en el club, era un poco extraño porque la gente se quedaba mirando y decía: «¡Ay, es un chico!». Pero después te acabas acostumbrando y ya está. Ahora no hay ningún problema.

¿Cree que la sociedad acepta igual a una niña que juega al fútbol que a un niño que hace gimnasia rítmica?

No. Creo que se acepta mejor que una niña juegue al fútbol, también porque el fútbol es el deporte más famoso y está mucho más normalizado. Además, las chicas tienen presencia en grandes campeonatos internacionales, mientras que en la gimnasia rítmica masculina todavía hay limitaciones. Por ejemplo, no tiene representación en los Juegos Olímpicos.

¿Cómo espera que sea la percepción de la sociedad hacia un chico que compite en gimnasia rítmica dentro de diez años? ¿Y cómo cree que será realmente?

Espero que dentro de diez años esté mucho más normalizado y que los chicos podamos hacer gimnasia rítmica sin tantos prejuicios. Ahora, aunque estamos en 2026, todavía sigue habiendo muchos. Espero que dentro de diez años ya no haya tantos como sigue habiendo ahora.

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