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Negocios

Las hierbas de San Xoán, entre la tradición y la innovación

El puesto habilitado para la venta de ramos en la praza da Peregrina realiza todas sus transacciones de forma online

El reparto de hierbas de San Xoán en A Peregrina.

El reparto de hierbas de San Xoán en A Peregrina. / Gustavo Santos / FDV

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Miguel Salgado Reboreda

Miguel Salgado Reboreda

Pontevedra

Malvarrosas, romeros, fentos, fiúnchos, hierbaluisas, xestas e hipéricos. El ramillete tradicional para protegerse de las meigas y malos espíritus de San Xoán contiene las mismas hierbas desde tiempos muy remotos, que junto al poder del fuego de las cachelas, busca la purificación. Este rito pagano, heredado generación tras generación desde la Prehistoria, sin embargo, evolucionó en su forma de obtención hasta chocar con la digitalización.

Este es el caso de la floristería Plántate, pontevedreses que arrancaron su negocio en la calle de la Oliva y que evolucionaron a tener todas sus ventas de forma telemática. Una decisión de cierto riesgo, pero, a juzgar por el notable ajetreo en la praza da Peregrina, las ventas no disminuyen. A diferencia de lo que muchos viandantes pensaban, la compra de las distintas hierbas no se realizaba en el propio puesto, todo venía organizado previamente a través de la reserva web y el puesto habilitado era un punto de recogida.

Esa organización previa, en la que las previsiones rondaban los doscientos ramos de hierbas de San Xoán, facilitó las labores logísticas y de preparación a lo largo de la dura víspera del solsticio de verano. "En nuestro caso también ha sido fácil, porque como teníamos las reservas online ya pudimos cuantificar cuántas reservas y cuántas personas estimábamos que viniesen aquí a recoger", explicaba Esperanza, una de las dependientas de la adaptada floristería.

La venta a través de Internet no trajo todos resultados positivos. Muchas de las personas que transitaban por el centro de la ciudad se quedaban fascinadas por las hierbas e intentaban poder comprarlas, pero que la función del puesto fuera para despachar y no hacer transacciones imposibilitaba todo. "Está siendo, como decía, diferente, pero estamos muy contentas porque año tras año la acogida aumenta y, sobre todo, lo más importante es que la gente joven se está animando a mantener esta tradición tan longeva de nuestra noche de San Juan", comentaba la trabajadora.

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