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Turismo

La primera oleada turística del verano abarrota las calles de Pontevedra

La presencia de turistas nacionales e internacionales en la ciudad viene influida por la llegada del período vacacional, la subida de las temperaturas y el aumento de la oferta de viviendas de uso turístico

Turistas por la ciudad de Pontevedra.

Turistas por la ciudad de Pontevedra. / Rafa Vázquez / FDV

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Miguel Salgado Reboreda

Miguel Salgado Reboreda

Pontevedra

El calor del sol de junio no deja indiferente a nadie y las calles de A Boa Vila son un buen reflejo de ello. Ese turismo basado, en su mayoría, en el peregrinaje a Santiago de Compostela desde que se produce el equinoccio de otoño ha vuelto a la ciudad para quedarse hasta finales de septiembre. Es una realidad visible en las calles de Pontevedra que las caras conocidas del resto del año son firmes figurantes ante la masiva presencia de forasteros por los diferentes puntos de interés social de Pontevedra. Originarios del resto de Galicia, España u otros países europeos, la primera ola de turistas ya recorre el casco histórico y ya conquista las terrazas de los bares.

La escena que se repite estos días en plazas, soportales y calles del centro tiene también su reflejo en los datos del Instituto Nacional de Estadística de años anteriores. La provincia de Pontevedra alcanzó en junio de 2025 los 102.188 turistas y 686.246 pernoctaciones, con una estancia media de 6,7 días. Aunque la llegada de viajeros fue ligeramente inferior a la registrada en el mismo mes de 2024, el número de noches aumentó, una señal de que quienes visitan la provincia no solo llegan con la primera oleada del verano, sino que alargan su estancia. Con el impacto de la pandemia ya superado, las cifras apuntan a una etapa de estabilidad turística en la que Pontevedra mantiene un volumen elevado de visitantes, especialmente europeos, y refuerza su capacidad para retenerlos durante más días.

Todos los indicios apuntan a que el turismo veraniego de esta campaña será igual de fructífero que en los últimos años, a excepción de los veranos posteriores a la pandemia de Covid-19, que las limitaciones geográficas fueron devastadoras para el turismo. A falta de números concretos, el impacto de los viajeros ya deja su huella en la hostelería y restauración, donde el número de reservas de este mes de junio es muy superior a los registros de mayo, de acuerdo a los números registrados por ambos gremios.

Ese aumento de la presión turística también se percibe en la forma de alojarse. La llegada del periodo vacacional, la subida de las temperaturas y el tirón de la ciudad como destino han coincidido con un fuerte crecimiento de las viviendas de uso turístico, que ya se han consolidado como la principal modalidad de alojamiento del municipio. Según los datos del Instituto Galego de Estatística, Pontevedra pasó de 147 viviendas de este tipo en 2020, con 716 plazas, a 478 establecimientos y 2.433 plazas en 2025. El salto supone un incremento del 225% en el número de viviendas y de casi el 240% en la capacidad disponible, muy por encima de una oferta hotelera prácticamente estable, que pasó de dieciséis a diecisiete establecimientos en el mismo periodo y redujo ligeramente sus plazas, de 1.130 a 1.099. Así, las viviendas de uso turístico concentran ya más de la mitad de la capacidad alojativa registrada en la ciudad y evidencian un cambio en el modelo turístico local, cada vez más apoyado en alojamientos dispersos frente al formato hotelero tradicional.

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