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Hostelería

El espacio público pontevedrés pierde 30 terrazas y casi 300 veladores en una década

El Concello de Pontevedra prevé recaudar este 2026 más de 170.500 euros con los 261 recibos correspondientes a 1.579 conjuntos de mesas y sillas

Una terraza en la Praza de Concepción Arenal de Pontevedra.

Una terraza en la Praza de Concepción Arenal de Pontevedra. / Gustavo Santos

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Pontevedra

El número de veladores autorizados en el municipio de Pontevedra se mantiene prácticamente estable en el último año, aunque la evolución de la última década refleja una caída significativa tanto en mesas y sillas instaladas en la vía pública como en la recaudación vinculada a esta ocupación.

Según los datos aportados por el Concello de Pontevedra, en 2026 figuran registrados 1.579 veladores (cada conjunto de mesa y sus correspondientes sillas instalado en la vía pública), siete menos que el año anterior, cuando se contabilizaron 1.586. La variación interanual es mínima, apenas un descenso del 0,4%, y confirma una cierta estabilización tras los ajustes registrados en los últimos ejercicios. También se mantiene sin cambios el número de recibos, o de terrazas en lenguaje coloquial, que en 2026 vuelve a situarse en 261, la misma cifra que en 2025.

Por su parte, la recaudación prevista asciende este año a 170.513,04 euros, frente a los 171.226,21 euros del ejercicio anterior, lo que supone una bajada de 713,17 euros, igualmente en el entorno del 0,4 %.

Cambio desde 2016

La cuestión cambia cuando se habla de la última década. En 2016, el municipio contaba con 1.859 veladores, frente a los 1.579 actuales. La diferencia es de 280 unidades menos, lo que equivale a una reducción aproximada del 15 %.

En ese mismo periodo, el número de recibos pasó de 290 a 261, con una caída de 29 recibos, un 10 % menos. En lo referido a la recaudación, también descendió de forma relevante: de 200.665,19 euros en 2016 a los 170.513,04 euros de 2026, es decir, 30.152,15 euros menos, otro retroceso cercano al 15 %.

Cifras más altas antes de 2020

La actividad de terrazas y veladores alcanzó algunas de sus cifras más elevadas en los años previos a la pandemia. En 2017 se contabilizaron 1.914 veladores, el dato más alto de la década aportada por el Concello de Pontevedra, con 297 recibos y una recaudación de 205.720,67 euros.

En 2018 la cifra apenas varió, con 1.907 veladores, 299 recibos y 205.579,23 euros. En 2019, justo antes del impacto del covid, Pontevedra mantenía todavía 1.893 veladores y 299 recibos, con una recaudación de 204.378,55 euros.

No constan datos en la relación facilitada para los años 2020 y 2021, ejercicios marcados por las restricciones sanitarias y por las medidas excepcionales que afectaron de forma directa a la hostelería. La serie se retoma en 2022 con un repunte claro: 2.025 veladores, 326 recibos y 218.774,51 euros. Se trata del valor más alto de toda la relación tanto en número de veladores como en recibos y recaudación, coincidiendo con un contexto de recuperación de la actividad hostelera y de mayor uso del espacio exterior.

Ese pico, sin embargo, no se mantuvo en los ejercicios posteriores. En 2023, el número de veladores descendió a 1.743 y los recibos bajaron a 284, con una recaudación de 188.661,45 euros. La caída continuó en 2024, con 1.589 veladores, 257 recibos y 171.551,19 euros. Desde entonces, los datos se han estabilizado en niveles muy similares: 1.586 veladores en 2025 y 1.579 en 2026.

Una normativa de 2018

Pontevedra actualizó su normativa municipal sobre veladores en 2018, que fijó criterios comunes para todos los establecimientos y delimitó con más precisión qué se puede instalar en la vía pública, durante cuánto tiempo y en qué condiciones.

Uno de los aspectos centrales fue la regulación de los horarios. La ordenanza estableció una franja diferenciada entre invierno y verano, con apertura desde las 9.00 horas y cierres más amplios durante la temporada estival, especialmente en fines de semana. La aplicación ordinaria de esos límites quedó condicionada después por la pandemia, que obligó a adaptar temporalmente las reglas de funcionamiento de las terrazas.

También se sumaron condiciones destinadas a preservar la movilidad peatonal. Las terrazas deben organizarse de forma que mantengan pasos libres suficientes y eviten invadir los itinerarios naturales de quienes caminan por la ciudad. La prioridad, especialmente en las calles más transitadas, es que el peatón no quede desplazado por mesas, sillas u otros elementos auxiliares.

La imagen de las terrazas también cambió con la nueva regulación. Los cerramientos más invasivos quedaron fuera del modelo permitido y fueron sustituidos por soluciones más ligeras, como cortavientos de menor altura. El objetivo era impedir que la ocupación hostelera terminase convirtiéndose en una extensión cerrada de los locales sobre la calle.

El sistema incluye además un régimen sancionador para los incumplimientos. Los locales que no respeten las condiciones autorizadas pueden enfrentarse a multas de entre 300 y 3.000 euros, en función de la infracción cometida.

La ocupación del espacio público tiene una tasa municipal de un importe de 75,23 euros al año por cada mesa con cuatro sillas, cantidad que se ajusta según la categoría de la calle en la que se sitúe la terraza.

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