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El aroma de San Xoán inunda la Plaza de Abastos mientras se disparan los encargos de sardinas y hierbas

La sardina de Rianxo se cotizaba hoy a 8 euros y las libretas de pedidos para el martes echan humo

No pocas clientas compran ahora los «cachos» para hacer mañana el ritual durante el solsticio

En el puesto de Mari en el Mercado se reciben desde hace días pedidos de sardinas.

En el puesto de Mari en el Mercado se reciben desde hace días pedidos de sardinas. / Rafa Vázquez / FDV

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El bullicio de cada sábado en la plaza de Abastos se potencia con un aroma de fondo que solo se respira una vez al año. Huele a hinojo, a ruda, a romero, a xesta... Huele a San Xoán. Apenas faltan unas jornadas para la noche más mágica del calendario y el ritmo en los mostradores y en las floristerías del entorno del Mercado delata que la maquinaria de la tradición está a pleno rendimiento. Entre el trasiego de carretillas y el murmullo constante de los compradores, dos elementos centran todas las conversaciones, los presupuestos y los encargos: la sardina y el «cacho» de hierbas.

Detrás del mostrador de pescado, con la autoridad que dan cuatro décadas de oficio, Mari Carmen Santos —Mari de Vilaxoán para toda la plaza— despacha el producto estrella con la vista puesta en el calendario. Hoy la sardina de Rianxo, «la mejor que hay», se cotizaba a ocho euros el kilo, pero las libretas de pedidos ya echan humo. «Llevamos toda la semana cogiendo encargos para el martes, que va a ser el día grande», explica la veterana pescadera. La escalada de precios es inevitable cuando se acerca la noche de las hogueras, aunque este año el factor marítimo podría dar una tregua al bolsillo de los pontevedreses.

El año pasado la escasez disparó los precios porque apenas salieron los xeiteiros, pero esta vez la flota de cerco también va al mar. «El cerco es mucha cantidad. No es igual que haya diez mil kilos que cuatro mil. El mar es una carta que hay que jugar; mi madre decía que en el mar hay agua, así que si hay normal, no creo que suba mucho. Pero si de repente no hay, sube. Es la ley de la oferta y la demanda», reflexiona Mari, estimando que el precio final podría rondar o superar los doce euros «in extremis».

Mari ha visto en estos años cómo cambiaban las costumbres alrededor del fuego. La devoción por la sardina sigue intacta, pero los tiempos mudan. «Antes, la hoguera de San Xoán hace treinta años era de sardinas nada más. Ahora la juventud quiere churrasco», comenta con una sonrisa resignada. Su principal cliente no es el gran hostelero, sino las familias y los grupos de amigos que mantienen vivo el rito doméstico. «Se junta la gente en su casa, hacen la sardinada y llevan también carne si hay niños. Cada uno a lo que le gusta».

PONTEVEDRA.Reportaje sobre las sardinas y hierbas de San Juan

Merchi constata en su floristería que, cada vez, los jóvenes se interesan más por la tradición de San Xoán. / Rafa Vázquez / FDV

A pocos metros, el aroma marino se cruza con el de la botánica milenaria. En uno de los puestos exteriores del mercado, el más joven de los floristas de la plaza se estrena este año al frente del puesto. «O máis noviño de todos», bromea Abraham Amado. Aunque los encargos fuertes aún están por entrar y confiesa entre risas que tendrá que recurrir a la tecnología para memorizar cada una de las propiedades de las plantas, tiene muy clara la esencia de lo que vende. «No es solo aroma. Hay hierbas medicinales, porque el cacho de San Xoán es un ungüento facial para empezar mejor el año y espantar las meigas y otras cosas», apunta con el entusiasmo del que toma el relevo generacional.

«La tradición cada vez va a más, especialmente entre los jóvenes». El ramo de San Xoán se ha convertido en un nuevo código social en estas fechas, un obsequio para las parejas o un detalle de cortesía para los anfitriones de las hogueras, constata desde su floristería María Mercedes

La tradición, lejos de marchitarse con el paso de los años, experimenta un notable rebrote. Lo constata María Mercedes, al frente de la Floristería Merchi en la cercana calle César Boente. En su local los «cachos» ya se vendían esta mañana, tres días antes de la fecha oficial.

La explicación se encuentra en el propio calendario astronómico. «Algunas clientas prefieren comprar ya el ramo para realizar el ritual en el solsticio, mañana domingo 21 de junio, a fin de aprovechar las energías, y posteriormente lo repiten en San Xoán por la buena suerte», relata la florista.

PONTEVEDRA.Reportaje sobre las sardinas y hierbas de San Juan

Puesto de venta del "cacho" en el Mercado de Abastos. / Rafa Vázquez / FDV

Merchi desmitifica la idea de que la juventud da la espalda a las viejas costumbres. Al contrario. «La tradición cada vez va a más, especialmente entre los jóvenes». El ramo de San Xoán se ha convertido en un nuevo código social en estas fechas, un obsequio para las parejas o un detalle de cortesía para los anfitriones de las hogueras. Por tres euros, cada «cacho» concentra las siete plantas mágicas donde no faltan la ruda o la salvia, combinando especies aromáticas, medicinales y protectoras. «La mayoría no compra solo un ramo, se llevan varios para los padres, los hermanos o los amigos», constata Merchi ante un goteo constante de clientes.

La Boa Vila se prepara así para cumplir, un año más, con el fuego y el agua. Las lanchas regresan cargadas de plata viva y los campos gallegos se vacían de sus mejores esencias para que el martes, cuando caiga la noche, el olor a brasa y el agua perfumada vuelvan a purificarlo todo.

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