'Legumbres 360 grados' fomenta en Pontevedra la creatividad culinaria y la autonomía en la cocina
Once integrantes de Down Xuntos demuestran su talento en un laboratorio gastronómico

Participantes en el taller que se celebró este jueves en el local de la Asociación de Vecinos San Roque. / Gustavo Santos / FDV
El aroma a cilantro, salvia, comino y pimiento asado inundaba esta mañana el local de la Asociación de Vecinos San Roque, transformado por unas horas en un laboratorio de improvisación gastronómica y salud. Lejos de las recetas rígidas y los manuales de cocina tradicionales, once participantes vinculados a la asociación Down Pontevedra Xuntos demostraron que el camino hacia una alimentación saludable se conquista con las manos en la masa, sin miedo al error y con una enorme dosis de imaginación.
Bajo el título «Legumbres 360 grados», la iniciativa se convirtió en una jornada de convivencia y aprendizaje donde la cocina accesible y el bienestar comunitario fueron los ingredientes principales. Loreto Díaz Lorente, presidenta del colectivo vecinal de San Roque, ejerció de anfitriona de una actividad que busca abrir los espacios del barrio a la inclusión real a través de algo tan cotidiano y universal como el acto de cocinar y compartir.
Al frente de los fogones estuvo el nutricionista David Torres Regueiro, quien junto a su compañera ha llevado ya esta propuesta metodológica a más de ciento cincuenta personas de diversos colectivos de la provincia. «Es un taller de creatividad en la cocina utilizando una combinación de proteína vegetal, con legumbre y con farináceo», explicaba Torres Regueiro en pleno bullicio culinario, mientras los participantes remataban sus elaboraciones. El reto no era sencillo: diseñar un plato completo, sabroso y equilibrado partiendo de una base vegetal, pero con una premisa fundamental, la de potenciar el sabor de los alimentos utilizando elementos aromáticos en lugar de depender de la sal.
Divididos en cuatro pequeños grupos de trabajo de tres y cuatro personas, los participantes se enfrentaron a una mesa de intendencia repleta de alubias, garbanzos, patatas y un colorido surtido de verduras de temporada como champiñones, pimientos, cebollas, ajos y calabacines. A partir de ahí, las reglas del juego exigían intuición y audacia. No había un guion establecido. «Improvisaron, inventaron, desarrollaron un poco la creatividad sobre la marcha con los elementos y las reglas», relataba con orgullo el nutricionista, visiblemente sorprendido por el talento demostrado en los fogones de San Roque. «Los platos finales han quedado muy, muy bien, y con un sabor muy bueno también».
Al frente de los fogones estuvo el nutricionista David Torres Regueiro, quien junto a su compañera ha llevado ya esta propuesta metodológica a más de ciento cincuenta personas de diversos colectivos de la provincia
La elección de las legumbres como protagonistas de la mañana no fue casual, sino un guiño directo a la despensa más inteligente y honesta de nuestra cocina. Estos pequeños ingredientes, a menudo relegados al olvido en las dietas modernas, demostraron ser auténticas joyas nutricionales capaces de aportar energía duradera, fibra y una fuente de proteína vegetal de primer orden sin resentir el bolsillo. Al combinarlas con las hortalizas de la huerta, los jóvenes no solo descubrieron el enorme potencial saciante y cardiosaludable de alubias y garbanzos, sino que aprendieron a mirar estos alimentos tradicionales con ojos nuevos, transformándolos en la base de un recetario moderno, ligero y profundamente arraigado al bienestar diario.
La combinación de especias como el curry, el pimentón, las pimientas y el frescor de la albahaca funcionó como el hilo conductor de una experiencia que concluyó con una esperada sesión de presentación y degustación, antes de que los improvisados chefs se llevaran a casa el fruto de su esfuerzo. Más allá del valor nutricional de los platos, el taller dejó una lección indispensable sobre la autonomía y la pérdida de complejos en el hogar.
«Hay que perderle el miedo a los fogones, perderle el miedo a que salga mal. Y si un día sale mal, pues se rectifica al día siguiente lo que ha sucedido», concluía David Torres Regueiro, sintetizando el espíritu de una mañana donde el barrio de San Roque saboreó la inclusión en su sentido más amplio y reconfortante.
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