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La sociedad ante la salud

La famosa solidaridad de la Boa Vila: 4.431 donaciones de sangre en un año

Pontevedra acoge la presentación de la campaña autonómica «Un alento de vida»

La ciudad es la segunda gallega con mejor tasa de donaciones, de 53/1.000

Christie Criggens-Edwards, de 21 años y origen inglés, se estrenó ayer en Pontevedra donando sangre.

Christie Criggens-Edwards, de 21 años y origen inglés, se estrenó ayer en Pontevedra donando sangre. / GUSTAVO SANTOS

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Pontevedra

La Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (ADOS) presentó ayer en las inmediaciones de A Peregrina en Pontevedra la campaña de verano «Un alento de vida», una iniciativa destinada a sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de donar sangre y a garantizar el mantenimiento de las reservas durante los meses estivales, una época en la que habitualmente desciende la participación de los donantes.

Pontevedra parte en esta campaña desde una posición destacada. La ciudad registra una tasa de 53 donaciones por cada mil habitantes, lo que la sitúa como la segunda de Galicia, solo por detrás de Santiago de Compostela, y claramente por encima de la media autonómica, situada en 39 donaciones por cada mil habitantes.

Y es que en la Boa Vila el año pasado se produjeron 4.431 donaciones de sangre, que sobre una población de más de 83.000 personas arroja esa tasa de 53.

También destaca con una tasa similar, de 52, el municipio de Vilaboa, que registró 305 donaciones de sangre en 2025. El tercer puesto en el área de influencia capitalina es para Ponte Caldelas, con 186 donaciones el año pasado y una tasa de 33/1.000.

La pontevedresa Miriam Martínez comenzó a donar sangre este año. | GUSTAVO SANTOS

La enfermera Araceli Sánchez junto a Federico Kurt, que lleva dos décadas donando. / GUSTAVO SANTOS

Durante la presentación, el jefe de gestión de colectas de ADOS, Chema Vázquez, subrayó que la sangre es «un bien escaso que no se puede fabricar» y recordó que su donación constituye «un acto solidario e imprescindible» para el funcionamiento diario del sistema sanitario. Vázquez advirtió de que el verano es uno de los periodos más complejos para los servicios de donación, ya que las vacaciones dificultan la localización de los donantes habituales, mientras las necesidades asistenciales se mantienen.

«Los enfermos no se van de vacaciones», señaló el responsable de ADOS, quien explicó que cerca del 70 % de la sangre donada se destina a pacientes crónicos y oncohematológicos. Además, las reservas resultan esenciales para intervenciones quirúrgicas, trasplantes y la atención a personas accidentadas.

ADOS insiste en la necesidad de renovar las reservas de forma constante. Cada donación permite obtener 450 mililitros de sangre, de los que posteriormente se extraen distintos componentes. Los glóbulos rojos tienen una vida útil de 42 días, las plaquetas se conservan únicamente durante siete días y el plasma puede almacenarse durante más tiempo. Por este motivo, Vázquez recalcó que «hace falta renovar las reservas todos los días».

El objetivo de la campaña de verano es alcanzar las 400 donaciones diarias en Galicia y sumar un total de 22.000 donaciones entre los meses de junio y agosto.

La enfermera Araceli Sánchez junto a Federico Kurt, que lleva dos décadas donando. | GUSTAVO SANTOS

La pontevedresa Miriam Martínez comenzó a donar sangre este año. / GUSTAVO SANTOS

Diez minutos que salvan vidas

«La donación de sangre es un gesto sencillo, rápido y necesario». Así lo recuerda a FARO Araceli Sánchez, enfermera de la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (ADOS), que desde hace casi cinco años trabaja en este ámbito sanitario en Pontevedra.

El proceso para donar sangre comienza en el momento en que la persona entra por la puerta. Si se trata de un donante habitual, pasa en primer lugar por una entrevista previa y por una prueba de hemoglobina, con la que se comprueba que se encuentra dentro de los límites necesarios para poder donar. Después, el personal sanitario confirma la identidad del donante, revisa que la ficha esté correctamente firmada y procede a la extracción.

La donación suele durar poco tiempo: entre cinco y diez minutos. Tras finalizar, los donantes reciben una bebida, algo de comida y un pequeño detalle, una forma de favorecer la recuperación inmediata y agradecer el gesto solidario.

Esa captación de nuevos donantes resulta especialmente importante para garantizar el relevo generacional. «Cuando los mayores dejan de donar, necesitamos que se animen nuevas generaciones», explica Sánchez.

En cuanto a los grupos sanguíneos más demandados, la enfermera señala que habitualmente son el O negativo, el O positivo y el A positivo, por ser también los más frecuentes entre la población gallega y, por tanto, los que más se necesitan.

Ayudar para ser ayudado

Miriam Martínez, de 21 años; Federico Kurt, de 41; Christie Criggens-Edwards, de 21... fueron algunos de los donantes de ayer en Pontevedra. Este último, de origen inglés, se estrenó en la donación de sangre en la ciudad del Lérez. Todos coinciden en que lo hacen porque «Hay que ayudar a quien lo necesita, y cualquier día podemos ser nosotros». Un gesto y un pensamiento que ayudan a salvar vidas.

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