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Pontevedra registra la mayor subida de la vivienda en las capitales gallegas con un 16,28% en el último año

El precio de los pisos se dispara pese a la caída de las compraventas

Edificio en construcción en el entorno del río Lérez.

Edificio en construcción en el entorno del río Lérez. / Gustavo Santos

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El mercado inmobiliario en Pontevedra se ha convertido en una paradoja difícil de digerir para quienes buscan un techo en la ciudad. Las calles de la Boa Vila, habitadas por el murmullo diario de vecinos y estudiantes, asisten a un fenómeno que los manuales de economía llaman desaceleración, pero que en el día a día se traduce en una presión asfixiante sobre los bolsillos. El precio de la vivienda no solo no frena, sino que se ha disparado un 16,28% en el último año, firmando la subida más abrupta de todas las capitales gallegas.

Los datos del Barómetro del Mercado Residencial elaborado por la firma Gloval, hechos públicos ayer, desvelan una realidad incontestable: comprar un piso en Pontevedra cuesta hoy una media de 2.043 euros por metro cuadrado. Hace apenas doce meses, la cifra era sustancialmente menor, pero la escasez de oferta y una demanda que se resiste a claudicar han tensionado los precios hasta niveles nunca vistos en los últimos años.

Con este encarecimiento, la capital de la provincia se consolida como la segunda más cara de la comunidad, solo superada por los 2.785 euros por metro cuadrado de A Coruña, que también registra un alza notable del 14,33%. Muy por detrás quedan las realidades de Ourense (1.562 euros metro cuadrado) y Lugo (1.343), donde los incrementos han sido más contenidos.

Lo insólito de la situación pontevedresa radica en que este encarecimiento histórico se produce mientras las notarías y agencias inmobiliarias ven cómo se enfría la actividad en sus despachos. Durante el primer trimestre de 2026, la ciudad registró apenas 215 operaciones de compraventa, lo que supone un desplome del 34,25% respecto al mismo periodo del año anterior.

Es la caída más acusada de Galicia. Mientras en Lugo y Ourense el mercado se expande de forma natural —suben los precios porque se compra más—, en Pontevedra ocurre lo contrario: se vende un tercio menos, pero lo poco que sale al mercado se cotiza a precio de oro.

Durante el primer trimestre de este año se registraron 215 compraventas, un 34% menos que en 2025

Esta brecha entre el coste del suelo y la capacidad económica de los ciudadanos no es un hecho aislado, sino el reflejo de un preocupante desgaste en la accesibilidad que sufren las economías domésticas. El tiempo que una familia media debe dedicar íntegramente a pagar su vivienda no ha dejado de estirarse, alcanzando ya un equivalente a 7,98 años de renta bruta por hogar a nivel general, un salto considerable frente a los 7,34 años que se requerían apenas doce meses antes.

Obra de un edificio de viviendas en la zona este de Pontevedra.

Obra de un edificio de viviendas en la zona este de Pontevedra. / Gustavo Santos

Esta soga financiera, que sitúa el esfuerzo teórico de los hogares en un 35,51%, expulsa del tablero de juego a los perfiles más vulnerables, obligando a los jóvenes pontevedreses a retrasar su emancipación o a buscar alternativas habitacionales lejos de los barrios donde crecieron.

La parálisis en la compraventa tampoco encuentra un alivio claro en el mercado del alquiler, que sufre sus propias tensiones con una rentabilidad bruta que se ha ido estrechando hasta quedarse en el 3,05%. Con los inversores midiendo cada paso y los propietarios retirando viviendas por falta de seguridad jurídica o desviándolas hacia otras modalidades, el centro urbano de Pontevedra se enfrenta al reto de equilibrar un desarrollo residencial que, por ahora, viaja a dos velocidades: la de unos precios que cotizan al alza y la de una ciudadanía cuyos salarios no logran seguir el ritmo de la subida continuada y generalizada.

El alquiler crece un 10% en un mercado sin stock

Buscar un piso de alquiler en Pontevedra se ha convertido en una carrera de fondo con el agua al cuello. El mercado no da tregua y, aunque el ritmo de crecimiento se modera por el simple agotamiento de los bolsillos, las rentas siguen blindadas en máximos históricos tras casi nueve años de subidas ininterrumpidas en Galicia.

En el mapa de la comunidad, la provincia de Pontevedra se consolida como la más prohibitiva: arrendar una vivienda cuesta ya una media de 12 euros por metro cuadrado al mes, tras registrar un notable incremento interanual del 9,1%.

Los datos del último Índice Inmobiliario Fotocasa desvelan que la presión no solo se concentra en grandes urbes como Vigo, donde los precios escalaron un 14,6% (12,55 euros por metro cuadrado). El verdadero litoral inflacionista se vive en municipios vacacionales y residenciales como Nigrán, que se corona como el ayuntamiento más caro de la provincia con 17,41 euros por metro cuadrado, seguido de cerca por los 16,59 euros de Sanxenxo.

En la capital pontevedresa la tendencia tampoco afloja; las rentas subieron un 10,3% interanual, situando el coste medio en los 10,38 euros metro cuadrado al mes. Desde el sector apuntan a una falta flagrante de stock para vivienda habitual como la causa de este embudo: la demanda sigue siendo intensa y la oferta disponible, raquítica.

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