Itinerario junto al mar
El Camiño do Litoral, cien kilómetros para peatones y ciclistas por la costa pontevedresa
La Xunta diseña un recorrido ribereño por toda Galicia con cinco etapas en Pontevedra, Marín, Vilaboa, Poio y Sanxenxo y tramos ahora vetados a la bici

Senda de Ostreira, en Poio, vetada a los ciclistas / Rafa Vázquez
La Xunta de Galicia ha iniciado los trabajos relacionados con la señalización del trazado del denominado Camiño Litoral. Se trata un recorrido por toda la costa gallega de con más de 1.300 kilómetros de longitud y dividido en 52 etapas que conectarán 78 municipios costeros «manteniendo durante buena parte del itinerario el contacto visual con el mar». Este trazado principal, desde Ribadeo hasta A Guarda se completará con dos variantes fluviales que ampliarán la experiencia del recorrido litoral hasta los tramos finales de los ríos Ulla y Miño.
Aunque desde hace tiempo existen diversas señales en varias carreteras comarcales, ahora se intensifica el marcaje del recorrido, así como las labores de acondicionamiento, mejora y limpieza sobre el terreno «que garantizarán la accesibilidad del futuro Camino do Litoral de Galicia, una ruta sin precedentes que vertebrará de norte a sur la costa más extensa de todo el país a través de un recorrido que se podrá hacer tanto a pie como en bicicleta», según asegura la Xunta.
Sin embargo, esta medida choca con algunos acuerdos municipales para prohiben, a día de hoy, el paso de las bicis por algunos tramos, en especial senderos peatonales al borde del mar. Es el caso, por ejemplo, del paseo entre las Salinas do Ulló y Arcade en Vilaboa, o la senda da Ostreira, en Poio, que se incluyen en el trazado autonómico pero donde no se permite el paso de ciclistas, para los que existen, en algunos casos, recorridos alternativos aunque sin cuidar.
La iniciativa a cargo de la Consellería de Medio Ambiente, se activó a raíz de asumir la Xunta, hace un año, parte de las competencias en materia de Costas, y se detalla que «el 90% del trazado discurre por rutas o caminos consolidados, pistas asfaltadas, zonas urbanas en buen estado u otras tipologías de infraestructuras ya existentes que no requerirán intervenciones significativas». Sin embargo, «el 10% restante necesitará actuaciones puntuales para garantizar que sean transitables y la continuidad de la propia ruta», aclara la Xunta.
En el caso de la comarca de Pontevedra, son cinco los municipios implicados en cinco de las 52 etapas y que suman alrededor de cien kilómetros. Según este recorrido sería posible ir andando o en bici desde Bueu hasta O Grove, o de Cangas hasta Arcade, casi siempre al lado del mar.
El trazado entre Pontevedra, Marín y Bueu, la etapa 45 de 20,72 kilómetros arranca en la Alameda de la capital hasta As Corvaceiras, donde se toma el paseo litoral hasta el actual «solar de los circos» para conectar con la PO-546, en la senda ahora en obras, hasta Estribela y pasar a la avenida de Ourense, en Marín, Tras un pequeño paso por la PO-546, se baja al Vial de Praias hasta Aguete, donde conectará con otro pista costera por Loira hasta Lapamán, donde se regresa a la PO-551 hacia Bueu.

Paseo de las Salinas do Ulló, en Vilaboa, donde no se permiten las bicicletas / Gustavo Santos
La etapa 44, de 22.22 kilómetros, discurre por Pontevedra, Poio y Sanxenxo, en parte por la PO-308, pero también por sendas próximas al mar. Sale de la Alameda hasta el puente de A Barca y poco después baja hacia la costa por Lourido y Campelo, donde conecta con la senda da Ostreira, uno de los recorridos donde ahora está vetada la bicicleta. Por ella se llega hasta el parque de A Seca para volver a la PO-308 hasta Combarro. Atraviesa su casco histórico, A Chousa y la zona del puerto hasta la carretera comarcal y en Covelo vuelve a aproximarse al mar para tomar la senda de O Laño hasta Samieira.
De nuevo en la PO-308, llega a Raxó para discurrir de nuevo por la zona costera hasta A Granxa. El vial autonómico es paso obligado hasta el acceso a la playa de Area da Agra, para cruzar punta Festiñanzo hasta Areas, aprovechando su paseo hasta la PO-308, vial que se sigue hasta entrar en Sanxenxo y tomar la pasarela de madera de las playas de Panadeira y Os Barcos.
Finaliza ahí esa etapa y arranca la 43, de 27,94 kilómetros hasta OGrove. Discurre por el paseo de Silgar y Punta Vicaño hasta la senda de la playa de Baltar y rodear Portonovo por la corta hasta Caneliñas y Canelas. Se rodea Cabicastro para realizar un pequeño tramo por la PO-308 hasta Paxariñas, donde se toma la senda hasta Montalvo y Punta Faxilda. La carretera comarca permite acudir a la ermita de A Lanzada y deja Sanxenxo camino de O Grove.
En la etapa 41, entre O Grove y Cambados, hay un paso parcial por la zona de Vilalonga, también por pistas costeras, mientras que la 48, entre Cangas y Arcade, de 31,28 kilómetros, pasa por Vilaboa y Ponte Sampaio. En este caso, se desvía a peatones y ciclistas por el paseo que une la recta del acceso a Ponte Sampaio con las Salinas do Ulló, un recorrido donde también están prohibidas las bicis.
La Xunta subraya que «el Camiño do Litoral de Galicia pretende enlazar espacios de elevado valor paisajístico con núcleos habitados, funcionando como un corredor territorial continuo que mantiene la mayor parte del tiempo una relación visual directa con el mar. El fin último es mostrar que el litoral gallego está vivo y conjuga esa protección del patrimonio cultural y ambiental con la actividad económica y social, uno de los pilares de la Lei de ordenación do litoral de Galicia. En la propia norma se recoge como actuación estratégica el impulso de la creación de una red de sendas a lo largo de los espacios terrestres del litoral con el objetivo de poner en valor la riqueza natural, cultural, etnográfica y arquitectónica de sus 2.555 kilómetros de costa mediante la unificación de sendas litorales ya existentes». n
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