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Inclusión social y extranjería

Más de 1.400 atenciones en Pontevedra en el proceso de regularización migratoria

Asovedra y Boa Vida, las dos entidades autorizadas por el Ministerio en la provincia, apuran los últimos días de un procedimiento que acaba el 30 de junio, ante el que se espera «una última oleada»

Atención a personas migrantes por parte de Asovedra en la Casa Azul de Pontevedra.

Atención a personas migrantes por parte de Asovedra en la Casa Azul de Pontevedra. / FdV

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Pontevedra

El proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes encara su recta final con cientos de personas atendidas en Pontevedra y una previsión de incremento de consultas en los últimos días antes del cierre del plazo, fijado para el 30 de junio por el Gobierno central. Desde que el procedimiento se puso en marcha en abril, las dos entidades autorizadas por el Ministerio en la provincia, Asovedra y Boa Vida, ambas con sede en la ciudad capitalina, han centralizado buena parte de la información, el acompañamiento y la tramitación de expedientes, superando conjuntamente las 1.400 atenciones.

El presidente de Asovedra, Manuel Osorio, explica que la demanda fue especialmente intensa desde el inicio del proceso y que, aunque las colas de las primeras semanas se han reducido, el volumen de atención sigue siendo elevado. «Ayer atendimos a 23 personas», señala en referencia al pasado jueves como ejemplo de una actividad que podría volver a intensificarse en los últimos días. Según sus estimaciones, la asociación ha realizado ya entre 1.000 y 1.200 atenciones en el conjunto del proceso.

Osorio precisa que no todas las personas que acuden a informarse pueden finalmente acogerse a la regularización. Algunas no cumplen los requisitos, otras llegaron este año o no disponen aún de toda la documentación necesaria. «Había mucho desconocimiento», apunta. Aun así, Asovedra calcula que solo en el entorno de Pontevedra se han entregado alrededor de 300 certificados de vulnerabilidad y que unos 200 expedientes ya fueron presentados o tramitados ante Extranjería. Muchos de ellos, añade, cuentan ya con admisión a trámite y número de expediente.

El perfil de las personas atendidas es diverso, aunque con una presencia mayoritaria de migrantes latinoamericanos. Osorio cita usuarios procedentes de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú o Brasil, además de personas senegalesas, argelinas y marroquíes. «El 90% eran de Latinoamérica», señala, en referencia al colectivo que atiende habitualmente la asociación.

Boa Vida, por su parte, atendió e informó a 327 personas a través de su Oficina de Dereitos e Deberes Sociais desde el inicio del proceso. La entidad contabiliza 114 solicitudes presentadas, de las que alrededor del 40% fueron tramitadas por cuenta propia a través de Correos, Extranjería u otros canales. Su media actual es de seis citas diarias.

Una de las primeras charlas informativas. | FIRMA

Una de las primeras charlas informativas. / FdV

Solución a un problema

Para Asovedra, el procedimiento está teniendo un efecto positivo porque permite dar salida a situaciones de gran vulnerabilidad. «Viene a solucionar un gran problema», afirma. El presidente de Asovedra recuerda que muchas personas llevaban meses sin poder trabajar legalmente, dependiendo de ayudas sociales, albergues, comedores o entidades sociales. En este sentido, defiende que permitir la regularización y el acceso al empleo «resulta beneficioso tanto para los propios migrantes como para una comunidad que necesita mano de obra en sectores como la construcción, la industria alimentaria o los servicios».

Las entidades esperan ahora una última oleada de solicitudes antes del cierre del plazo. Asovedra ha adaptado su sistema de atención para evitar nuevas saturaciones: recoge documentación, prepara los mandatos de representación y completa posteriormente la subida de expedientes. «La última semana va a ser de última hora», prevé Osorio.

Recuerda que «el proceso no supone la concesión inmediata de la nacionalidad, sino la posibilidad de obtener una residencia legal si la documentación es admitida y resuelta favorablemente. En el caso de las personas de países iberoamericanos, podrán iniciar el camino hacia la nacionalidad una vez transcurridos dos años de residencia legal continuada en España».

Con apenas dos semanas por delante, el trabajo de Asovedra y Boa Vida permite ordenar una demanda creciente, resolver dudas y acompañar a quienes ven en esta regularización una oportunidad para dejar atrás la irregularidad administrativa y acceder a una vida laboral y social más estable.

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