Pontevedra
La Policía Local se forma en igualdad: «Si no conoces el ciclo de la violencia y sus manifestaciones, puede haber cosas que no te cuadren»
«Es súper importante que los agentes cuenten con esta formación porque, en muchas ocasiones, son el primer recurso al que acuden las víctimas», advierte la educadora social Lucía Pereda

La educadora social y agente de igualdad Lucía Pereda Pérez, durante una de las sesiones con la Policía Local. / GUSTAVO SANTOS
La primera llamada de auxilio, el primer contacto con una institución o la primera intervención ante un episodio de violencia machista pueden condicionar de forma decisiva el recorrido posterior de una víctima. Desde esa premisa se ha realizado la formación especializada de la Policía Local de Pontevedra dentro del programa «Intervención policial en violencia contra la mujer: claves para una intervención profesional», impulsado por la Concellería de Protección Cidadá en colaboración con Apaioga, la Asociación Profesional de Agentes de Igualdad de Oportunidades Galega, y con la supervisión técnica del Centro de Información á Muller (CIM).
Con el curso, de ocho horas lectivas distribuidas en dos sesiones, se ha buscado dotar a los agentes de herramientas jurídicas, sociales y psicológicas para mejorar la atención integral a las víctimas, actuar frente a los agresores y garantizar una respuesta profesional en situaciones especialmente sensibles.
Una de las encargadas de impartir esta formación fue Lucía Pereda Pérez, educadora social y agente de igualdad, cuya intervención se centró en contextualizar el fenómeno de la violencia de género y explicar sus manifestaciones. Su parte, tal y como señala a FARO, abordó el origen social de estas violencias, sus características específicas y la necesidad de comprender que no se trata de situaciones aisladas ni de simples conflictos de pareja.
«Es súper importante que los agentes cuenten con esta formación porque, en muchas ocasiones, son el primer recurso al que acuden las víctimas», explica Pereda. Ese primer encuentro, añade, debe estar acompañado por profesionales que conozcan la realidad de la violencia de género, una realidad que define como «muy compleja» y que exige una mirada especializada.
La educadora social insiste en que una intervención adecuada comienza por entender las respuestas que pueden presentar las víctimas. El miedo, el trauma, la manipulación o la coacción pueden provocar dudas, contradicciones o incluso que una mujer que inicialmente pide ayuda después no quiera denunciar. «Si no conoces el ciclo de la violencia y sus manifestaciones, puede haber cosas que no te cuadren», advierte.
«Si los policías se forman en esto, se reduce muchísimo la posibilidad de violencia institucional, porque aprenden a dar respuestas adecuadas ante una realidad tan sensible»
Según Pereda, uno de los riesgos de esa falta de formación es interpretar de forma errónea el comportamiento de la víctima. Una mujer puede llamar a la policía, verbalizar una situación de violencia y, posteriormente, retractarse o mostrarse confusa. Eso no significa necesariamente que los hechos no sean ciertos, sino que puede estar atravesada por el miedo o por la presión del agresor. Por ello, considera fundamental que los agentes sepan identificar estas dinámicas y ofrecer una respuesta ajustada.
La formación, subraya, también contribuye a evitar la revictimización. Muchas mujeres, recuerda, vuelven a sentirse víctimas cuando piden ayuda si se sienten juzgadas, incomprendidas o obligadas a repetir su relato ante diferentes personas. «Si los policías se forman en esto, se reduce muchísimo la posibilidad de violencia institucional, porque aprenden a dar respuestas adecuadas ante una realidad tan sensible», afirma.
Uno de los aspectos en los que Pereda hizo especial hincapié fue la diferencia entre conflicto y violencia. En un conflicto de pareja, explica, puede haber desacuerdos entre dos personas que se encuentran en un plano de igualdad. En la violencia de género, en cambio, existe una relación de poder y dominación del agresor sobre la mujer. «La violencia de género es un problema estructural. No se trata de un conflicto de pareja ni de un desacuerdo», remarca.
Distintos tipos de violencia de género
Durante la formación también se abordaron las distintas manifestaciones de la violencia contra las mujeres: física, psicológica, económica, social, vicaria y sexual, además de las ciberviolencias. Pereda advierte de que los medios digitales se han convertido en otro espacio en el que se ejerce control, acoso y agresión contra las mujeres.
El curso contó con un equipo docente formado por tres expertas en los ámbitos jurídico, social y psicológico. La magistrada de la Audiencia de Pontevedra Belén Rubido de la Torre abordó el marco legal, con cuestiones prácticas como la instrucción de atestados, las garantías de seguridad y la recogida de evidencias. Lucía Pereda se encargó del análisis social del fenómeno, mientras que la psicóloga Lara Fuentes Enjamio trabajó las pautas de comunicación, el trato directo con las víctimas y las herramientas para generar un clima de confianza que facilite la denuncia.
Pereda recuerda que la formación especializada de agentes sociales en materia de género está recogida en la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y que la policía forma parte de esos recursos llamados a intervenir en la atención y protección de las víctimas.
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