Desde mi atalaya
José Touriño Gamallo
De los «Marinenses en el Tiempo», traemos hoy a este semanal comentario y, por lo tanto, a la memoria de la mayoría de los marinenses, la figura de quien, durante toda su vida, estuvo entregado, con generosidad y abnegación, a la labor de cuidar de la vida de las personas. Y lo traemos con motivo del CXLIV aniversario de su nacimiento. Y no es otro que don José Touriño Gamallo, conocido como don Pepe, que dedicó su vida a atender a los marinenses que lo necesitaron, sin tener en cuenta, ni su categoría, ni su religión, ni su capacidad económica, es más en muchos casos le daba la medicación gratis.
Don José Touriño había nacido en Marín el 10 de junio de 1882, cursó sus estudios en Marín y se fue a Santiago, para cursar medicina en la universidad compostelana, demostrando ya su capacidad y dedicación, al conseguir una plaza de interno en el Gran Hospital, lo que le permitió una preparación especial, complemento de las asistencias a sus clases. Se gradúa, con muy buenas notas, a los 27 años, comenzando a ejercer su profesión en su villa natal, en julio de 1909, dedicando toda su vida. Falleció el 17 de junio de 1962, trabajando toda su vida al servicio de sus enfermos.
Poseedor de una gran capacidad de trabajo, que le permitía realizar diariamente sus visitas a los enfermos, atender su consulta, y asistir sin descuidar, las llamadas desde todos los lugares del municipio y a todas las horas de día, sin que ni el frío ni el calor, ni el día o la noche, impidieran su asistencia, siempre andando.
Por eso y su forma de tratar a las personas, sin distinción de clases, credos o partidos, fue siempre elogiado por los marinenses todos, y en especial con ocasión de la epidemia de gripe sufrida en nuestra villa en 1919. Amante de su pueblo, al que defendió en todas las causas, y promotor de ideas y empresas pensando en mejorar al pueblo en la cultural, y lo social, siendo elegido para numerosos cargos.
En 1949 el ayuntamiento, en reconocimiento a su trayectoria y su dedicación a su profesión, solicito para el la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad, que le concedió el Gobierno. Y con tal motivo se le tributo un homenaje popular, y se abrió una subscripción para construirle una vivienda, en su propiedad. Con motivo de su jubilación se le concedió el título de Hijo Predilecto, y se levantó un monumento con su busto en la Alameda, por su vivo ejemplo de cómo debe ser comprendido el amor a nuestros semejantes.
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